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SOCIEDADES SECRETAS, INICIÁTICAS Y ESOTÉRICAS

 

Introducción

¿Qué son y cómo son las sociedades secretas?

 

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La masonería

 

Los Illuminati

 

Homo est deus

Historia de los Illuminati

La orden illuminati

El rito

Sistema de iniciación: rojismo

Liber Zión, mandamientos y filosofía rojista

La filosofía rojista y sus puntos básicos

Baphomet: el Dios de la luz

Hiram Abiff, la tradición luciferina

Anti-Illuminati y anti-OTO

 

***

Ordo Templi Orientalis

OTO (ordo templi orientis) 

Aleister Crowley

Los alemanes de la OTO

La OTO tras Aleister Crowley

La societas OTO

Otras OTO irregulares

 

La mafia

La Mafia

La ceremonia de iniciación

Capone, el más famoso de todos los tiempos

Luciano y la conspiración con el poder político

Jugando a ser Dios

 

***

La Carbonería

La Garduña

El “clan de los hispanos”: Séneca

Prisciliano

Los templarios

 

El esoterismo islámico

Organizaciones ortodoxas

Los Ismaelitas y los grupos conexos

Los “assesinos”

Hakem, Hamza y los “drusos”

Los ansaríes o nusairíes

Los sufís

 

***

 

El Opus Dei

Para la formación de las sociedades secretas, tenemos que tener presente que son imprescindibles tres elementos: el secreto propiamente dicho, la discriminación y el juramento.

El secreto en el ser humano es una necesidad imperiosa. El individuo evoluciona alrededor de él, nace y crece junto a él, adquiriendo inesperadas y diversas características con relación al modo en que reacciona su poseedor. Si bien es cierto que para el ser humano el secreto es la mayoría de las veces una manera de confirmar su identidad, no es menos cierto que, llevado a casos límite, llega indefectiblemente a ser un caso patológico. ¿Por qué en la vida, tanto individual como social, llega el secreto a ser necesario? Porque es indudable que está realizando una función trascendente.

Si consideramos toda la historia de la humanidad, observaremos que nunca le han faltado grupos aislados de esa misma sociedad que, para realizar o llevar a cabo unos fines concretos, se han asentado en el secreto. Y es que por su misma naturaleza de asociación secreta les es imprescindible para subsistir y realizarse dentro de la sociedad general, ya que de otra forma el secreto no tendría razón de ser. En conclusión, para la existencia de una sociedad o grupo secreto, es imprescindible el que tenga algo que ocultar, pero aún mucho más importante, la necesidad de que exista a quien ocultárselo.

Como derivación de todo esto vemos que en realidad se trata de asumir una posición netamente separatista, pero no por ello permanecer en un aislamiento absoluto, que llevaría el apartarse por completo de esa sociedad en la que se vive, formando una comunidad que haría imposible la complicidad común, de la que tan necesaria es cualquier sociedad secreta, ya que al alejarse para aislarse por completo de aquellos que desconocen el secreto, es evidente que éste, como tal secreto, dejaría de existir. Entramos aquí en otro considerando, al que se llegaría si esa deserción de la sociedad fuera absoluta; y es que entonces se plantearía esa actitud como una renuncia a la sociedad general, de la que tanto necesita para mantener su carácter de sociedad secreta. Por otra parte, la ruptura siempre es parcial, porque los componentes de esa agrupación secreta en otras facetas de su existencia tienen que mantener un intercambio con la macrosociedad de la que en parte se marginan.

Decíamos que otra de las condiciones elementales de una sociedad secreta era la discriminación. A poco que hagamos un examen simple de una de estas sociedades secretas veremos que la discriminación se da por hecho. Lo único que en realidad varía de una a otra de estas sociedades es precisamente el objeto a discriminar. Las discriminaciones, o en su caso la selectividad, se funda a veces en cuestiones morales; otras en principios religiosos, sociales, intelectivos e incluso en razones económicas.

Ejemplos nos sobrarían para abundar en esta exposición; nos basta aquí citar solamente una sociedad secreta de nuestros días, como es el Opus, que funda su discriminación o selectividad en el valor intelectual o de rendimiento del individuo; o la francmasonería, que sólo admite como miembros a los recomendados de sus mismos afiliados, después de un exhaustivo examen ante un tribunal especial; o, en fin, Ku-Klus-Klan, cuyo requisito primordial es el racismo, y su finalidad la eliminación de negros o judíos e incluso de todos aquellos seres que no son de su raza y residen en sus territorios.

Hay otros grupos que, constituidos en sociedad secreta, lo hacen como dedicación a una meta que no es del común interés de la sociedad en que viven, sino exclusivamente de algunos individuos en general. Ejemplos de ello serían los rosacruces, cuya misión es desentrañar ese misterio de la naturaleza del hombre mediante el conocimiento y el estudio de la teosofía y de los poderes mentales.

El último de los tres elementos de que hablábamos al principio, como constitutivos fundamentales de las sociedades secretas, es el juramento. Éste es el procedimiento más corriente, la creación de un compromiso firmado por una serie de juramentos que pueden llegar incluso a lo cruento y macabro, para mantener precisamente la identidad del secreto en el más absoluto silencio o desconocimiento para la gran sociedad.
 

El verdadero buscador de la verdad no suele pertenecer a ningún grupo exclusivo. En el momento en el que un individuo se inscribe en una sociedad y acata sus normas pierde lo más preciado... su libertad. Esta desdichada persona ofrece su libertad a cambio de obtener un determinado conocimiento y ciertas ventajas y prerrogativas. Sin embargo, esto es simplemente un burdo intercambio comercial en el que el hombre pierde su bien supremo, la libertad. Así se aleja del camino de la Luz.

El hombre superior sabe que cuando los oídos están preparados vienen los labios para llenarlos con conocimiento espiritual. Pero, estos labios y este corazón que se acerca, cuando realmente pertenecen a la Red de la Luz, jamás piden nada a cambio por el conocimiento que ofrecen, ni a título personal ni por el bien de ninguna organización. Lo único que piden, en todo caso, es un uso apropiado del poder que ofrece. Debemos tener muy presente que en toda verdadera relación espiritual salen siempre reforzados el conocimiento, el discernimiento y la libertad.

Estas organizaciones se desenvuelven –actúan, crecen y se extienden- en la sociedad, por eso debemos tener también en cuenta los deseos y los intereses políticos, económicos y de todo tipo que tienen sus integrantes, sobre todo los que componen la cúpula de estas sociedades.

Uno siempre debe ser consciente de donde se encuentra, de lo que es y de lo que hace. Y, desde luego, los componentes de la Página de la Vida no pertenecemos a ninguna organización o sociedad secreta o iniciática.

 

 


 

En este espacio intentamos  mostrar un ramillete de algunas de las principales Sociedades Secretas que han existido a lo largo de la Historia y que existen en la actualidad. Es una pequeña muestra de esos poderes ocultos que siempre han existido, existen y seguirán existiendo.

Puede parecer que estas organizaciones son frutos de otras épocas, que nada tiene que ver con nuestra realidad cotidiana. Sin embargo, están más cerca de nosotros de lo que nos imaginamos. Esa imperceptible línea invisible que sutilmente separa lo secreto de lo discreto y lo discreto de lo público, es demasiadas veces indemostrable hasta que con perspectiva histórica puede analizarse sin pasión y con absoluta objetividad.

Si reflexionas sobre la poca diferencia que existe en sus ideas o modos de actuar entre Ben Laden y sus sicarios con el Viejo de la Montaña y sus ashashins, entre los Templarios y otras organizaciones actuales, surgirá la nítida visión de la realidad, sólo es cuestión de tiempo.

 

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