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La filosofía rojista y sus puntos básicos


“Es el hombre el que ha creado a dios”.
Ludwig Feuerbach
 

Cuando los iniciados en el Rojismo culminan la iniciación y descubren que ellos mismos son dios, es decir, que ellos son seres capaces de transformar su realidad y la realidad que los envuelve, abrazan la Filosofía Rojista. Ésta sirve para operar sobre el medio a los iniciados de mayor grado del Rojismo. Pero, ¿qué es la Filosofía Rojista?


NUEVO SOCIALISMO

Los filósofos socialistas utópicos más destacados fueron el francés Saint Simon (1760-1825), el inglés Robert Owen (1771-1858) y el francés Charles Fourier (1772-1837). Saint Simon creía en la conjunción armoniosa de sabios-banqueros, empresarios y trabajadores y en la reforma social dirigida a la clase social más pobre. Owen esencialmente defendía una ética laboral: condiciones humanas en el trabajo, salarios altos, formación de los obreros, cuidado y formación de los niños, escuelas de calidad… Y Fourier, por su parte, apoyaba las asociaciones agrícolas o falansterios, núcleos humanos constituidos por 1.620 individuos. Los tres grandes filósofos del socialismo utópico creían que el egoísmo promovido por las ideas liberales tenía graves carencias e idearon sociedades socialistas utópicas para corregirlo.

Los filósofos socialistas revolucionarios más ilustres fueron Adam Weishaupt; la tripleta que acaudilló la Conspiración de los Iguales (1796-1797), es decir Babeuf, Darché y Buonarroti; Pierre Joseph Proudhom (1809-1865); y Auguste Blanqui (1805-1881). El catedrático alemán Adam Weishaupt, tanto en su iniciación como en su filosofía, antes de su traición final a los Illuminati, defendía un socialismo revolucionario de signo libertario, con gusto por el golpe revolucionario por parte de una élite bien adiestrada, la erradicación de la monarquía, los cultos de esclavos (cristianismo, Islam…), la propiedad privada, el Estado, etc. La tripleta de la Conspiración de los Iguales (Babeuf, Darché y Buonarroti) y Blanqui defendían un socialismo revolucionario similar. Y Proudhom tenía alguna variante y, por eso, ha sido considerado el precursor del socialismo libertario o anarquismo. El socialismo utópico filosofeaba sobre el mundo. El socialismo revolucionario tenía un programa concreto y aspiraba a trasformarlo, mediante la acción revolucionaria.

Los filósofos del socialismo científico o comunismo fueron principalmente Karl Marx y Friedrich Engels (1820-1895). Karl Marx, natural de Tréveris (Prusia, Renania), dedicó toda su vida a sentar las bases de una metodología científica que condujese al comunismo, siendo sus obras más destacadas El Manifiesto del Partido Comunista y El Capital. El socialismo científico o comunismo, según fue expuesto por Marx, se fundamentó en el materialismo histórico, la lucha de clases, la fundación del partido comunista por parte del proletariado, la toma del Poder, la dictadura del proletariado, la apropiación del proletariado de los medios de producción, cambio y distribución…, la distribución de la riqueza, la eliminación de las clases sociales y el Estado… Friedrich Engels, por su parte, fue el compañero perfecto para Marx, firmando junto a él varias de sus obras. Los filósofos del socialismo científico posteriores a Marx y Engels crearon diversas tendencias, casi todas enfrentadas entre sí: Vladimir Ilitch Ulianov “Lenin” (1870-1924), leninismo; León Trotsky (1879-1940), trotskismo; Mao Tse-Tung (1893-1976), maoísmo; Kim Il Sung (1912-1994) y Kim Jong Il (1942-…), filosofía Juche…

Los filósofos del socialismo libertario o anarquismo fueron esencialmente los rusos Mikhail Bakunin y Pietr Alexievich Kropotkin. Bakunin sentó las bases del anarquismo, destacando sus obras Federalismo, Socialismo y Antiteologismo, Política y anarquía y Dios y el Estado. El anarquismo de Bakunin defendió la destrucción de toda autoridad, de la propiedad, del Estado…, mediante la revolución, la apropiación de los medios de producción, el colectivismo (a cada uno se le da el producto de su trabajo) y otras medidas. El anarquismo comunista posterior de Kropotkin abogó por rechazar el colectivismo que daba a cada cual el producto de su trabajo, a favor de la igualdad de distribución y el comunismo.

La Filosofía Rojista es una nueva reformulación del socialismo que respeta el legado de los filósofos utópicos, pero que sólo se nutre del legado de los filósofos socialistas revolucionarios, socialistas científicos (comunistas) y socialistas libertarios (anarquistas). La Filosofía Rojista recopila lo mejor de esos filósofos, a la vez que rechaza sus errores, basándose en la experiencia histórica, lo cual la convierte en la filosofía de la postmodernidad y sitúa al Rojismo como Sistema de iniciación postmoderno.

La Filosofía Rojista sirve como herramienta útil para operar sobre el medio a los iniciados de la Orden Illuminati, la Societas OTO, el Rojismo.


EL HOMBRE

La Filosofía Rojista defiende el concepto de que el hombre es el único dueño del mundo y de su destino y que a él le corresponde la transformación de su realidad y de la realidad que lo envuelve, en consonancia con el Rojismo. El filósofo comunista Karl Marx decía que los filósofos del socialismo utópico filosofeaban sobre el mundo y que ahora se debía transformar. Y el filósofo comunista Kim Jong Il, en Sobre la filosofía Juche, apunta: “La idea Juche es una idea filosófica centrada en el hombre… El hombre es dueño de todo y de su propio destino, y él desempeña el papel decisivo en la transformación del mundo y en la fragua de su propio destino”.

El Rojismo y la Filosofía Rojista defienden en última instancia al hombre, en medio de una ausencia progresiva y definitiva de dioses, a la vez que le otorgan a aquel la capacidad de transformación de su realidad y del medio.


LA CONSCIENCIA IDEOLÓGICA

La Filosofía Rojista defiende la consciencia ideológica del hombre “dueño del mundo y de su destino” como “motor” de toda transformación. Es la consciencia ideológica la que determina que el hombre, siendo el único dueño del mundo y de su destino, actúe con un sistema, un planteamiento o un modo de vida determinado. Una consciencia ideológica basada en el socialismo, y en la igualdad y la libertad, provocará que se luche por dichas causas. Los filósofos comunistas y anarquistas defendían que eran las condiciones materiales y económicas las que determinaban finalmente. Aunque la Filosofía Rojista reconoce esa realidad, sobrepone a ella la determinante consciencia ideológica. Es interesante en este punto recordar que el pensamiento es material y que ese pensamiento aparece como idealidad material en esta parte de la obra dedicada a la Filosofía Rojista.

Un primer ejemplo sobre lo expuesto en torno a la consciencia ideológica: algunas revoluciones han triunfado en países donde aún no se habían creado las condiciones materiales y económicas apropiadas, condiciones que defendían los filósofos comunistas y anarquistas como imprescindibles, pero sí se poseía una elevada consciencia ideológica, tanto entre los dirigentes como en el pueblo, siendo un ejemplo la Rusia prerrevolucionaria.

Otro ejemplo sobre lo dicho: los países comunistas que creyeron que las condiciones materiales y económicas adecuadas eran suficientes para alcanzar el comunismo terminaron derrotados (URSS y Bloque del Este prosoviético), a la vez que otros países comunistas que dieron prioridad a la consciencia ideológica perduraron (Corea del Norte). Como se ha dicho, los filósofos comunistas y anarquistas tenían parte de razón al dar importancia a las condiciones materiales y económicas, pero se equivocaron al no sobreponer a ellas la determinante consciencia ideológica.

La consciencia ideológica, es decir, el factor ideológico convenientemente grabado en las mentes de los dirigentes y las masas, es un requisito indispensable para ser indestructibles y transformar el medio, con libertad e igualdad, emancipando a la humanidad, finalidad defendida por la Filosofía Rojista y el Rojismo.


MATERIALISMO FRENTE A IDEALISMO
El idealismo es aquella filosofía que se fundamenta en un conjunto de ideas, a la vez que el materialismo es la filosofía que se fundamenta en la materia o los procesos materiales.

Entre los filósofos idealistas más importantes de la historia encontramos a Platón, los religiosos de la Edad Media y otras épocas, Descartes, Berkeley, Kant o Hegel, filósofo alemán que creó el idealismo absoluto y que concibió las ideas como lo único real y verdadero. Los filósofos materialistas a destacar son los antiguos atomistas como Demócrito, Diderot, Lamettrie, Holbach, Marx, Engels, Bakunin…

La Filosofía Rojista defiende que en la filosofía existen dos filosofías eternas y contrapuestas: el materialismo y el idealismo. La Filosofía Rojista, no obstante, defiende el materialismo como principio determinante de los seres y su consciencia, frente al idealismo que defiende que es el mundo de las ideas el que resulta determinante para la existencia humana. Cabe comentar que, no obstante, el pensamiento es material y que dicho pensamiento resulta una idealidad material, dentro de la Filosofía Rojista.

Como ya se ha dicho en el apartado de la consciencia ideológica, la Filosofía Rojista defiende que la consciencia ideológica, fundamentada en el socialismo, la igualdad y la libertad, es la que se sobrepone y determina en última instancia el triunfo del materialismo. Por tanto, puede decirse que la Filosofía Rojista defiende un materialismo coronado por la consciencia ideológica, una idealidad material, a la vez que rechaza el idealismo como influyente o determinante.

Sobre lo dicho, cabe comentar que el Rojismo evoluciona desde el idealismo hasta el materialismo, aunque coronado éste por la determinante consciencia ideológica, una idealidad material, de la Filosofía Rojista.

El filósofo comunista Karl Marx consiguió decantar la balanza hacia el materialismo, pero no dio importancia a la determinante consciencia ideológica, una idealidad material, sin la cual el materialismo fracasa. Y el filósofo anarquista Mikhail Bakunin también se sumó al materialismo, al igual que otros filósofos socialistas revolucionarios, comunistas y anarquistas, aunque de nuevo sin tener en cuenta la determinante consciencia ideológica y la idealidad material, primer paso hacia el fracaso.

Bakunin, en Dios y el Estado, explica: “¿Quiénes tienen razón los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible. Sin duda alguna los idealistas se engañan y sólo los materialistas tienen razón… Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica”.

Cierto, pero no hay victoria posible del materialismo sobre el idealismo sin la consciencia ideológica o la idealidad material, como han demostrado numerosos acontecimientos históricos de los últimos dos siglos, algo que se debe tener en cuenta al operar con la Filosofía Rojista.


DIALÉCTICA MATERIALISTA FRENTE A DIALÉCTICA IDEALISTA

Para Hegel, la dialéctica idealista es un proceso de contradicción o lucha, basado en la afirmación o tesis, la negación o contradicción o antítesis de lo anterior, y la fusión de ambas o síntesis, que supone alcanzar la Idea y un avance con respecto a la situación anterior. Para Marx, la dialéctica es un proceso similar, aunque fundamentado en la materia. Asegura que la materia y el hombre surgen y evolucionan por la unión de impulsos contradictorios. El impulso interno que brota de la materia, de la contradicción y de la lucha de contrarios, lleva hacia el desarrollo.

Para la Filosofía Rojista, Marx acierta, aunque olvidando añadir en su proceso dialéctico materialista, ateo, racional... la determinante consciencia ideológica o idealidad material.

La Filosofía Rojista defiende la dialéctica materialista, atea, racional, consciente y defensora del hombre como “motor” de toda transformación, frente a la dialéctica idealista, la cual subyuga al hombre a la voluntad de dogmas, de ideales metafísicos, de dios…

En relación a lo expuesto, no obstante, cabe decir que el Rojismo evoluciona desde un idealismo iniciático o esotérico con planteamientos no dogmáticos hasta el HOMO EST DEUS, la Filosofía Rojista, el materialismo consciente, la dialéctica materialista, racional, atea...


SOCIALISMO FRENTE A CAPITALISMO

La Filosofía Rojista defiende el socialismo frente al capitalismo. Defiende un socialismo fundamentado en los principios de igualdad y libertad frente al capitalismo que genera desigualdad y esclavismo.

El socialismo es materialista, dialéctico, ateo, racional, consciente y humanista. El capitalismo es idealista, metafísico, irracional, inconsciente y esclavista.


IGUALDAD Y LIBERTAD: DOS GRANDES PRINCIPIOS

La Filosofía Rojista defiende un socialismo fundamentado en la igualdad real entre los seres humanos y los pueblos, frente a la desigualdad y el esclavismo del capitalismo. Defiende un socialismo igualitario surgido de la colectivización de los medios de producción, de cambio y de distribución, principio defendido por la gran mayoría de filósofos comunistas y anarquistas.

La Filosofía Rojista defiende un socialismo fundamentado en la libertad real entre los seres humanos y los pueblos, frente al esclavismo del capitalismo, donde sólo existe la libertad de morirse de hambre o de opinar exclusivamente sobre lo permitido.

Defiende un socialismo libertario surgido de igualar a los seres humanos en sus necesidades básicas (vivienda, trabajo, alimentación, estudios, ocio, etc.), para que éstos no desarrollen la “libertad de morirse de hambre” y puedan tener libertad de acción y posibilidades, y de erradicar todo idealismo esclavista religioso, económico, político, mediático, etc. que atenaza y esclaviza al hombre, privándole de su libertad.

Dicho combate contra el esclavismo enumerado ha sido un principio eterno defendido por la gran mayoría de filósofos comunistas y anarquistas. ¿Quién no recuerda duros comentarios sobre la religión de Marx o Bakunin? ¿Y sobre la economía capitalista de los mismos filósofos? ¿Y de los sistemas políticos amparados por el capitalismo?

Toda la evolución y los diferentes grados del Rojismo es una constante contra la esclavitud de cualquier signo y a favor de la libertad y la igualdad.


INTERNACIONALISMO

La Filosofía Rojista es internacionalista y aspira a un Nuevo Orden Mundial socialista más justo y libre que emancipe a toda la humanidad. Defiende que los valores del socialismo deben ser los valores del toda la humanidad y, por eso, aspira a proyectarlos en el plano internacional.

El socialismo siempre ha sido internacionalista. La Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional, fundada el 28 de septiembre de 1864 en el St. Martin’s Hall de Londres, tuvo en su seno a los filósofos socialistas revolucionarios, socialistas científicos (comunistas) y socialistas libertarios (anarquistas), manteniendo un carácter netamente internacionalista. Werner Blumenberg, en Marx, escribe: “La internacional era una asociación de organizaciones obreras independientes muy respetuosas con su independencia de varios países… En la Internacional, habían muy diversas corrientes y tendencias: los seguidores de Fourier, Cabet, Proudhon, Blanqui, Bakunin, Mazzini, Marx…”.

El filósofo comunista Friedrich Engels, sobre el necesario internacionalismo, escribió: “La revolución comunista no será una revolución puramente nacional, sino que se producirá simultáneamente en todos los países civilizados”.

Y, en el IVº Congreso de la Internacional Comunista celebrado en 1922 se editó el siguiente texto: “El IVº Congreso mundial recuerda a los trabajadores de todos los países que la revolución proletaria jamás podrá vencer en el interior de un solo país, sino en el cuadro internacional, en tanto que revolución proletaria mundial”.

La Filosofía Rojista defiende que, a pesar del carácter internacionalista de todo el socialismo revolucionario, el comunismo y el anarquismo, a la hora de la búsqueda o toma del poder, los dirigentes se adaptarán a la situación, al momento histórico o a la realidad de cada país, en contraposición al internacionalismo dogmático y limitado de varias familias del socialismo.

Y el Rojismo sin complejos hace suyo todo el internacionalismo defendido por la Filosofía Rojista. De hecho, la extensión internacional de la Orden Illuminati y la Societas OTO son sólo un ejemplo de ello.


REVOLUCIÓN

La Filosofía Rojista es una filosofía revolucionaria, es decir, profundamente transformadora de la sociedad. Enseña que el abanico de posibles formas de revolución es grande y que cada cual se adaptará a la situación histórica o política del país, en contraposición a la revolución basada en dogmas y limitada de algunas de las familias del socialismo.

Según la Filosofía Rojista, existen dos vías para acceder al poder y desarrollar la revolución: la vía democrática-parlamentaria y la vía revolucionaria-violenta.

En el primer caso, un partido político se prepara, forma a sus cuadros, afilia a un notable número de personas e inicia la conquista del poder, presentándose a unas elecciones democráticas. En el segundo caso, las posibilidades son diversas: una guerra popular encabezada por un partido socialista o comunista, una revolución puntual encabezada por un partido de la ideología citada o un golpe revolucionario de una élite “roja” bien adiestrada y armada.

Los filósofos comunistas maoístas son los mayores partidarios de la guerra popular. Los filósofos comunistas restantes, en el caso de optar por la vía violenta, son partidarios casi siempre de la segunda tesis. Y sólo los filósofos socialistas revolucionarios Adam Weishaupt y Louis Blanqui, el filósofo comunista León Trotski -aunque éste partiendo de la segunda tesis-, o algunos filósofos anarquistas son partidarios del golpe revolucionario duro por parte de una élite “roja”.

Trotski, filósofo y revolucionario ruso relacionado con la toma comunista del poder en Rusia en octubre de 1917 y defensor del internacionalismo y de la Revolución permanente, antes de tener que abandonar la URSS por sus diferencias con Stalin, apuntó lo siguiente sobre el golpe revolucionario comunista: “El pueblo entero es demasiado para la insurrección. Se necesita una pequeña tropa, fría y violenta, instruida en la táctica insurreccional...

Es un plan demasiado vasto, es una estrategia que abarca demasiado territorio y demasiadas gentes. No es ya una insurrección: es una guerra.

Para ocupar Petrogrado no hay necesidad ninguna de tomar el tren en Finlandia. Cuando se parte de demasiado lejos, se detiene uno a veces a mitad del camino... Hay que atenerse a la táctica, operar con poca gente en un terreno limitado, concentrar sus esfuerzos sobre los objetivos principales, dar directa y duramente. No creo que eso sea tan complicado. Las cosas peligrosas son siempre extraordinariamente sencillas. Para triunfar no hay que desconfiar de las circunstancias desfavorables ni fiarse de las que son favorables. Hay que herir en el vientre: eso no hace ruido. La estrategia de usted requiere demasiadas circunstancias favorables: la insurrección no necesita nada. Se basta a sí misma”.

En las vías de acceso al poder y de desarrollo revolucionario, hay que tener presente la situación y actuar de acuerdo con las necesidades de cada momento histórico y de cada país. Por ejemplo, en la Europa de principios del siglo XXI, el golpe revolucionario de una élite “roja” podría ser tal vez un fracaso, al igual que una guerra popular maoísta, mientras que en otros puntos de la tierra no. Un ejemplo: la guerrilla maoísta del Nepal que tiene contra las cuerdas en los inicios del siglo XXI a la monarquía corrupta de ese pequeño país.

La Filosofía Rojista es una nueva reformulación del socialismo que respeta el legado de los filósofos utópicos, pero que sólo se nutre de los filósofos socialistas revolucionarios, socialistas científicos (comunistas) y socialistas libertarios (anarquistas). La Filosofía Rojista recopila lo mejor de dichos filósofos aunque rechaza sus errores, basándose en la experiencia histórica.

La Filosofía Rojista aspira a una acción revolucionaria socialista tendente a igualar, liberar y emancipar a todos los seres humanos, a los pueblos y a la humanidad entera de la opresión y la esclavitud capitalista.

La Filosofía Rojista es una filosofía útil para aquellos iniciados del Rojismo que han completado la iniciación y operan sobre el medio, siendo considerada la reformulación socialista de la postmodernidad, lo cual convierte al Rojismo en un Sistema de iniciación postmoderno.

 

 

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