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ALGAS MARINAS
Agar agar
Alga azul verde del Lago Klamath
Algas Kelp
Arame
Dulse
Espirulina
Fucus
Iziki
Kombu
Nori
Wakame
Otras algas
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Del mar
nos llega un recurso alimenticio, todavía muy desconocido, con muchas
posibilidades culinarias y beneficios para nuestra salud. Puede ser conveniente
incorporar las algas a nuestra dieta por su elevada concentración de vitaminas,
minerales y aminoácidos. Se cuentan entre los alimentos más ricos en vitaminas
del grupo B, vitaminas E y A. Son una fuente privilegiada de yodo y calcio y, en
menor medida, de cinc, silicio y cromo, todos ellos minerales indispensables
para un gran número de funciones del metabolismo. También son una buena
alternativa a los lácteos. Algunas de estas algas pueden contener aminoácidos
esenciales y también no esenciales, por lo que pueden suplir a los productos de
origen animal en la aportación de proteínas. Son, además, ricas en fibra y
escasas en azúcar, lo que las convierte en aptas para combatir la obesidad y
para formar parte de las dietas para diabéticos. Algunas algas, como el fucus,
la chlorella o la espirulina, son la base de suplementos dietéticos para perder
peso, de los que hablamos en el apartado correspondiente.
Las algas
han de consumirse preferentemente crudas, tras haberlas remojado unas horas,
para que no pierdan sus propiedades. Normalmente se presentan desecadas, en
hebras, tiras, barras o en polvo, y en la cocina se las combina con arroces,
legumbres, verduras o como aderezo para sopas y cremas. También se elaboran
gelatinas, natillas y dulces de gran calidad.
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