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DISFRUTAR
CON LOS HIJOS
Los
padres quieren lo mejor para sus hijos, se preocupan por su educación, pero
algunos han errado en sus prioridades. La educación ha de ocupar los primeros
puestos, pero la verdadera educación no se encuentra únicamente en ir a la
escuela y hacer actividades extraescolares. Los niños necesitan ser escuchados,
demandan atención, tiempo, dedicación, ilusión, notar que se disfruta con ellos.
Precisan normas, conceptos, que se les enseñe a debatir, a aceptar la crítica, a
reírse de sí mismos; y esto no es factible si el padre y la madre están siempre
ausentes o, cuando están en casa, no se dedican al niño. Bañar al niño, darle de
cenar o contarle un cuento es establecer vínculos interactivos de gran solidez.
La
conveniencia de estar con los hijos es mayor cuanto más pequeños son. Los padres
son los verdaderos responsables de la educación de sus hijos y ésta no puede
delegarse en los demás. ¿Sabe usted quiénes son los amigos de sus hijos? ¿Cómo
estudian? ¿Sabe sí hacen los deberes? ¿Sabe cómo se divierten? Si usted no
conoce las respuestas, sepa que si esto ocurre es que estamos perdiendo el hilo
educativo de nuestros hijos.
No estar
con ellos significa delegar, por defecto, en la calle, en el ordenador, la
video-consola o la televisión, con toda la carga manipuladora y violenta que
ésta transmite.
Ninguno
de los padres ausentes logra transmitir la imagen positiva que esperan y
necesitan los hijos... Estos se van educando inacabados, dolientes, resentidos,
hambrientos de autoridad y sedientos de la seguridad que el padre les debe
proporcionar siempre.
El futuro
exigirá no sólo profesionales, sino personas plenas, felices, padres
cualificados, efectivos y eficaces, que sepan disfrutar de un mayor tiempo de
ocio y cultivar las relaciones humanas, ya sea con miembros de la familia o con
amigos.
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