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UNIVERSALIDAD DE LA INICIACIÓN
En las enseñanzas esotéricas muchas veces se hace hincapié en que la iniciación,
tal como se la entiende comúnmente, no es un proceso normal. Todo progreso en el
reino de la conciencia se efectúa, lógicamente, mediante una serie de
despertares, que deberían realizarse en forma mucho más gradual y abarcar un
período más extenso, como sucede en las actuales condiciones planetarias. Este
modo particular de desarrollar la conciencia en la familia humana, fue iniciado
por la Jerarquía al final de la cuarta subraza de la raza raíz atlante, y
continuará hasta mediados de la próxima ronda. Entonces se habrá proporcionado
el necesario estímulo; tres quintas partes de la humanidad "habrán puesto
esotéricamente los pies en el sendero", y un gran porcentaje de ella estará en
camino de convertirse en el sendero mismo, retomando la rutina normal.
La Iniciación en los distintos Planetas.
El procedimiento para estimular a los egos humanos por medio de graduadas
instrucciones, y la aplicación de la fuerza eléctrica dinámica del Cetro, se
emplean actualmente en tres de los planetas de nuestro sistema. Se instituye en
cada cuarta ronda, y su principal interés reside en que para la cuarta Jerarquía
creadora, en cada cuarta cadena y cuarto globo, durante la cuarta ronda, la
iniciación más importante es la cuarta, la Crucifixión. La cuarta Jerarquía
creadora es la suma expresión de la voluntad consciente y el sacrificio del
Logos solar, y el gran símbolo de la unión inteligente del espíritu y la
materia. De ahí el lugar preeminente de la cuarta iniciación, con su
presentación de las verdades cósmicas, y su síntesis del propósito de este
sacrificio fundamental.
El estudiante debe recordar que los otros sistemas planetarios, aunque
fundamentalmente son como nuestro esquema, difieren profundamente en su
manifestación, debido a sus distintas características y al karma individual del
Logos planetario o rayo encarnante. Estas diferencias afecta
• El proceso iniciático, tanto en su aspecto altruista como en el ceremonial.
• La aplicación del Cetro, pues el tipo de fuerza que personifica, cuando entra
en conjunción con la fuerza diferenciada del tipo planetario, produce resultados
de diversa naturaleza y grado.
• Los períodos de la iniciación. Los egos encarnados de cualquier planeta serán
o no fácilmente estimulados, según el tipo de rayo y las condiciones
astrológicas. Esto traerá períodos de desarrollo más o menos prolongados, antes
de cada iniciación o entre ellas.
• Los fenómenos eléctricos producidos en los planos superiores, a medida que un
mayor número de unidades humanas "fulguran" esotéricamente. Se debe tener
presente que el sistema solar, con todo cuanto incluye, se expresa en términos
de luz, y que el proceso de la iniciación puede ser, por lo tanto, considerado
como aquel en que se estimulan los diferentes puntos de luz (o chispas humanas),
se incrementa su radiación y temperatura y se amplía el radio de esfera de
influencia de cada luz.
Los tres esquemas planetarios donde se está probando el gran experimento de la
iniciación son: la Tierra, Venus y otro planeta. Venus fue la primera esfera
para el experimento, y el éxito del esfuerzo y la fuerza generada, fueron la
causa de un intento similar en nuestro planeta. Ningún planeta acrecienta su
acumulación de fuerza y por consiguiente su esfera de influencia, sin incurrir
en obligaciones y afectar a otros esquemas; el intercambio de fuerza y energía
entre Venus y la Tierra es continuo. Un proceso similar tuvo lugar recientemente
en otro esquema planetario, y cuando en la próxima ronda nuestra Tierra alcance
una etapa en la evolución, análoga a la del esquema venusiano en la época en que
su influencia fue sentida por nosotros, también ayudaremos a estimular a otro
grupo de egos planetarios y a instituir un procedimiento similar en otro
esquema, entre los hijos de los hombres.
En los tres grandes esquemas planetarios, de Neptuno, Urano y, Saturno, no se
empleará el método de la iniciación. Serán los receptores de aquellos que se
"salven" esotéricamente de los otros esquemas, es decir, que a todos los que en
cualquier esquema logren las necesarias expansiones de conciencia (tales como
las que logrará la mayoría de la familia humana antes de la mitad del próximo
ciclo o ronda), se los considerará "salvados", mientras que al resto se los
considerará fracasados y serán retenidos para un mayor desarrollo en períodos
posteriores, o transferidos a esos esquemas planetarios que, desde el punto de
vista del tiempo, no estén tan avanzados como nuestro esquema terrestre. Esos
tres esquemas mayores son los que absorben y sintetizan la energía de los demás.
La Iniciación y los Devas.
Quizás se pregunten si los devas reciben iniciaciones; este punto podríamos
tratarlo brevemente.
La iniciación tiene que ver con el desenvolvimiento consciente del yo y
concierne al aspecto sabiduría del Yo Uno. Supone el desarrollo del principio
inteligencia e implica que el ente humano capte el propósito y la voluntad y
además que participe inteligentemente mediante el amor y el servicio. Los devas,
excepto los devas mayores que en previos ciclos pasaron por el reino humano y
colaboran ahora en la evolución del hombre, no son aún conscientes de sí mismos.
Progresan y evolucionan por medio de la expansión de realizaciones
autoconscientes, autoiniciadas y autoimpuestas. La aspiración y el esfuerzo
consciente, es lo más difícil de desarrollar en el sistema solar, pues no sigue
la línea de menor resistencia, sino que trata de iniciar e imponer un ritmo
superior. Los devas siguen la línea de menor resistencia y tratan de apropiarse
y experimentar la vibración de las cosas tal como son, en la plenitud de sus
sentimientos y sensaciones. Por lo tanto, el método para ellos es la progresiva
intensidad en la apreciación del sentimiento actual, y no, como ocurre en el
hombre, una depreciación progresiva de las cosas tal como son, o del aspecto
material, que conduce al esfuerzo para alcanzar y abarcar en su conciencia la
realidad subjetiva o las cosas del espíritu en contraposición con la irrealidad
objetiva o las cosas de la materia. Los devas tratan de sentir, mientras que los
hombres desean conocer. En consecuencia, los devas no experimentan esas
expansiones de conciencia que llamamos iniciaciones, excepto en el caso de los
seres avanzados, que habiendo trascendido la etapa humana, sienten a la par que
conocen y, según la ley de evolución, expanden su conocimiento en grado
progresivo.
Influencias Cósmicas e Iniciaciones Solares.
Todo lo que se puede hacer aquí, al tratar este tema tan profundo, es enumerar
brevemente algunas de las influencias cósmicas que afectan en forma definida a
nuestra Tierra, y producen en todas partes resultados en la conciencia de los
hombres y, durante el proceso de la iniciación, ciertos fenómenos específicos
como consecuencia.
La primera y principal energía o fuerza, es la que emana del sol Sirio. Si puede
expresarse así, toda la energía del pensamiento o fuerza mental, llega al
sistema solar procedente de un lejano centro cósmico, por mediación de Sirio,
que actúa como transmisor o centro focal, desde donde emanan las influencias que
producen en el hombre la autoconciencia. Durante la iniciación, por medio del
Cetro de Iniciación (el cual actúa como transmisor subsidiario y como un potente
imán), esta energía se intensifica momentáneamente, y es aplicada con enorme
fuerza a los centros del iniciado. Si no fuera porque el Hierofante y los dos
padrinos del iniciado la hacen pasar primeramente por sus propios cuerpos, el
iniciado no la podría resistir. Este incremento de energía mental produce la
ampliación y conocimiento de la verdad tal como es, siendo sus efectos
duraderos. Primeramente se siente en el centro laríngeo, el gran órgano de
creación por medio del sonido.
Otro tipo de energía le llega al hombre procedente de las Pléyades, pasando a
través del esquema venusiano, así como la energía del esquema siriano pasa por
el saturnino. Tiene definido efecto sobre el cuerpo causal y estimula el centro
cardíaco.
Al iniciado se le aplica un tercer tipo de energía, que afecta su centro
coronario y emana de una de las siete estrellas de la Osa Mayor, cuya vida
animadora mantiene la misma relación con nuestro Logos planetario, que la del
ego con el ser humano. Esta energía es por lo tanto séptuple y difiere según el
tipo de hombre y el rayo a que pertenece.
No es posible revelar aquí el orden de aplicación de los distintos tipos de
energía ni decir en qué iniciación el hombre se pone en contacto con aquéllos.
Estos hechos involucran los secretos de los misterios y no es conveniente
revelarlos. Otros tipos de fuerza provenientes de ciertos esquemas planetarios,
lo mismo que desde centros cósmicos, son puestos en acción por el iniciador y
trasmitidos por medio del Cetro a los distintos centros, de los tres vehículos
del iniciado: mental, astral y etérico. En la cuarta iniciación un especializado
tipo de fuerza, procedente de un centro cuyo nombre debe permanecer innominado,
es aplicado al cuerpo causal del hombre, siendo una de las causas de su
desintegración final.
Al reflexionar sobre el tema de la realización de los hijos de los hombres, debe
reconocerse que el género humano completa una unificación tras otra; los
"Hombres celestiales" son integrados en los niveles intuitivos y espirituales, y
a su vez constituyen los centros de los grandes "Hombres celestiales" en el
sistema solar. Estos siete Hombres celestiales en cuyos cuerpos encuentran su
lugar cada mónada humana y deva, forman los siete centros del cuerpo del Logos,
el cual a su vez constituye el centro cardíaco (porque Dios es amor) de una
entidad aún superior. La consumación para quienes pertenecen a este sistema
solar, ocurrirá cuando el Logos reciba Su quinta iniciación. Cuando los hijos de
los hombres alcancen la quinta iniciación, Él llegará a Su meta. Éste es para
nosotros un incomprensible y gran misterio.
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