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FRUTAS
FRESCAS
Las
frutas son los alimentos más llamativos por su diversidad de colores y formas.
Pero además de lo que muestran a simple vista, forman parte de los alimentos con
mayor cantidad de nutrientes y sustancias naturales altamente beneficiosas para
la salud del ser humano.
Si nos
detenemos a pensar, veremos que las frutas y todos los vegetales, sobreviven a
la intemperie, enfrentando todo tipo de condiciones y agresiones meteorológicas.
Todo ello
es posible gracias a las sustancias protectoras y antioxidantes naturales que
poseen. En definitiva esas mismas sustancias son las que nos protegen cuando
consumimos el alimento. Es decir que nos beneficiamos absolutamente con todas
esas vitaminas y nutrientes que la fruta posee: llenamos de vida todo nuestro
organismo.
Beneficios de consumir fruta
- Una
ración diaria de 3 a 4 frutas, aportan naturalmente los requerimientos diarios
de vitamina C
- Aportan
una variedad y cantidad de vitaminas y minerales; principalmente vitamina C
-
Hidratan el organismo rápidamente.
- Ayudan
al correcto funcionamiento del aparato digestivo.
-
Facilita el drenaje de líquidos, al ser diuréticas y depuradoras del organismo.
- Aportan
fibras vegetales solubles
- No
aportan grasas (excepto los frutos secos, olivas, aguacates y cocos que aportan
aceites beneficiosos para el organismo).
- Aportan
vitaminas antioxidantes naturales.
La
vitamina que más abunda en las frutas es la C, y lo que es importante de esta
vitamina, es que nuestro organismo no la sintetiza, por eso la alimentación debe
proveerla.
La
cantidad de vitamina C en la fruta es muy variada, siendo los kiwis, las fresas,
las frambuesas y los cítricos quienes gozan de mayor contenido. Esta vitamina
tiene un alto poder antioxidante, con lo que se convierte en protectora de los
tejidos y células de nuestro organismo.
La
vitamina C, debe reponerse día a día a través de alimentos, puesto que no se
acumula en el organismo, y su exceso es eliminado en la orina. También se
destruye muy fácilmente, por altas temperaturas, cocción, aire y luz. Por eso lo
mejor es consumir frutas crudas para así asegurarnos la ingesta máxima de
vitaminas.
Los
principales componentes de la fruta son:
Agua: Es el principal componente de la fruta.
Aproximadamente por cada 100 gramos de fruta, consumimos 80 a 90 gramos de agua.
Por lo tanto comer fruta, desde un punto de vista de hidratación, es casi como
beber agua. Sin embargo, en caso de ciertos regímenes alimenticios se debe tener
en cuenta su contenido de azúcar.
Hidratos
de carbono: la fructosa es el azúcar de la fruta. Como la fructosa es un
monosacárido, el organismo la absorbe y asimila rápidamente. Por eso decimos que
las frutas son una fuente de energía instantánea. Los hidratos también están
presentes glucosa y la sacarosa.
Fibra
vegetal: Cada 100 gramos de fruta suponen consumir alrededor de 2 gramos de
fibra.
La
pectina, un tipo de fibra altamente beneficiosa para el organismo, es la que se
encuentra mayoritariamente en las frutas.
Sales
minerales: el consumo de frutas de manera diaria ayuda a regular el
equilibrio mineral en el organismo. Contienen un alto nivel de potasio y baja
cantidad de sodio. También aportan magnesio y algunas calcio.
Ácidos
orgánicos y aromas: esos ácidos son normalmente tolerados por nuestro
organismo, excepto en situaciones especiales donde debemos recurrir a aquellas
frutas con bajo contenido de ácidos orgánicos.
Vitaminas: las frutas nos aportan grandes cantidades de vitaminas, ya que
son especialmente ricas en betacarotenos, poderosos antioxidantes que nos
protegen las mucosas y la piel.
El
aporte calórico
Existe la
creencia popular que dice se debe descartar el aporte calórico de las frutas.
Esto es una verdad parcial. Su aporte calórico procede de los azúcares o
hidratos de carbono de fácil absorción, y entre una fruta y otra existe una
notable diferencia calórica.
Consumirlas en exceso supone un aumento de calorías, las cuales, por la forma en
que las sintetiza nuestro organismo, pueden transformarse en reserva lípida en
nuestro organismo.
A su vez,
y dado el diferente aporte calórico que tienen algunas frutas de otras como por
ejemplo un aguacate (palta) comparado con una tangerina (mandarina), se debe
considerar este factor al incluirlas en una ración de calorías controladas.
De todas
formas, se las considera un comodín en toda dieta, sobre todo por su aporte de
nutrientes (vitaminas, minerales y demás). Lo más adecuado es consumirlas a modo
de colación o merienda, ya sea a media mañana y a media tarde, sin abusar en el
consumo diario.
La ración
diaria recomendada es de 3 a 4 piezas diarias y esta permitirá cubrir los
requerimientos diarios de vitaminas y minerales.
Consideremos a las frutas como una dosis extra de vitalidad que será siempre
bien agradecida por nuestro organismo.
Se
diferencian en varios tipos: dulces, agrias semisecas, semiagrias, etc., y cada
una de ellas cumple una función terapéutica. Por ejemplo diurética, como la de
la pera, el melón, la sandia; laxantes como la ciruela, naranja y uva;
astringentes como la manzana y el pero; digestivas como las cerezas...
Entre las
diversas frutas podemos citar las que encontrarás en los dos próximos espacios.
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