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PANES
El pan es
un componente fundamental de nuestra dieta que ha estado ligado a la cultura y
las tradiciones occidentales desde los albores del Imperio Romano. Constituye un
alimento muy nutritivo que consumimos solo, como acompañamiento, en bocadillo o
como ingrediente de un sinfín de platos. Es una fuente de energía muy saludable.
No contiene apenas grasas ni colesterol y, en cambio, es rico en hidratos de
carbono —en especial almidón—, y en fibra. La OMS recomienda un consumo diario
por persona de unos 250 g.
El pan
integral es más rico que el blanco en proteínas, fibra, minerales y vitaminas.
Es muy aconsejable que estén hechos con harinas de cultivo biológico, ya sean
integral, semiintegral o blanco, con o sin sal. Muchos están enriquecidos con
harinas de legumbres, semillas y germinados, lo que los dota de más sabor y, en
algunos casos, de un complemento nutricional. El pan dextrinado es aquel que se
ha sometido a un calentamiento a temperaturas controladas, con la finalidad de
favorecer su digestibilidad. Junto al pan de trigo se incluyen panes elaborados
con otros cereales como el centeno, la cebada o la quinoa, que nos brindan
nuevos sabores y texturas con las que variar nuestra dieta diaria. Existen
también en el mercado panes sin gluten y panes de arroz para enfermos celíacos.
Composición (pan de trigo, por cada 100 g)
Pan
blanco / Pan integral
•
Calorías 258 / 228
•
Proteínas 8g / 8,5 g
•
Hidratos de carbono 58 g / 49 g
• Grasas
1 g / 1,5g
• Fibra
2,5 g / 8,5 g
•
Vitaminas: B1, B3, B6, ácido fólico
•
Minerales: Ca, Fe, Mg, Zn
Propiedades
• Es un
porte energético
•
Favorece la digestión
• El
integral es útil para el estreñimiento y la diverticulosis, y supone un apoyo en
dietas de control de peso
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