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¿“Vivos” o
inteligentes?
Cuando uno le pregunta a alguien si se considera inteligente, no suele haber
quien responda que no.
Todos saben que una característica de muchas personas es ser "vivo" aunque
este vocablo no represente el concepto de inteligencia. Se puede ser "vivo"
y no inteligente. El "vivo" siempre intenta conseguir sus objetivos haciendo
el mínimo esfuerzo, sacar buenas notas sin estudiar, o lograr ganar dinero
trabajando lo menos posible. El verdadero inteligente es lo opuesto: Se
esfuerza, trabaja, estudia, fortalece sus habilidades naturales y vive
espiritualmente, es decir, es consciente, ama y obra apropiadamente.
En general, muchas personas se reconocen como simpáticos, sentimentales,
alegres, apasionados y se expresan bien sobre sí mismos cuando se trata de
describir características emocionales. Sin embargo, al hablar de atributos
instrumentales, como ser trabajadores, capaces, ordenados, puntuales o
responsables, su autopercepción disminuye considerablemente.
Una persona, puede ser muy creativa, fantasiosa y con habilidades en las
artes plásticas o en la creación literaria. Si le agregamos el "ser
inteligente" entonces estamos seguros que se destacará en estas artes. No
obstante, pudiera fracasar como comerciante, empresario o ingeniero.
Por el contrario, se puede tener una inteligencia instrumental, sin mayor
carga afectiva y asociada a capacidades para el trabajo, la responsabilidad
o el estudio y seguramente se desempeñará con éxito en las áreas donde
destaquen sus habilidades.
En ambos casos, la inteligencia los ayudará junto a sus destrezas
específicas a superarse, si el entorno donde viven se lo permite. |
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