¿Qué es la psiquiatría?
La
psiquiatría es la rama de la medicina en la que los fenómenos psíquicos son
importantes como condicionantes, manifestaciones o agentes terapéuticos.
La
psiquiatría es más que una especialidad, ya que su ámbito se extiende a la
colaboración con otras especialidades para el estudio de determinadas
actividades clínicas concretas (por ejemplo, problemas psicológicos que se
presentan en unidades coronarias), enfermedades o síntomas. Este es el camino de
la medicina psicológica y de la psiquiatría de enlace que han venido a suceder a
la llamada medicina psicosomática. Esta última aspiraba, en sus orígenes, a
estudiar las causas psicológicas y los tratamientos psicoterapéuticos
específicos de las enfermedades somáticas, aplicando el modelo causa-efecto, que
es muy importante en la tradición científica y en la formación de los médicos.
Sin embargo, poco a poco se va abriendo una nueva perspectiva, multifactorial o
integrativa, en la cual los fenómenos psicológicos no son algo añadido a los
procesos biológicos, sino que forman un conjunto unitario, integrado, de acuerdo
con el llamado modelo bio-psico-social. En éste, los aspectos psicológicos, los
biológicos y los sociales no son más que distintas caras del mismo fenómeno.
Además,
de acuerdo con esta nueva perspectiva, las enfermedades en general no pueden ser
consideradas sólo como la expresión de los daños inducidos por agentes externos
(traumáticos o infecciosos, por ejemplo), sino ante todo como la de mecanismos
de adaptación a situaciones estresantes, que lo que pretenden es mantener un
equilibrio del que depende la supervivencia individual. Las células del
organismo necesitan de un medio interior regulado de un modo preciso (es lo que
se llama homeostasis), siempre amenazado por las variaciones del medio externo.
De un modo análogo, la personalidad se desenvuelve en un mundo propio que
necesita mantenerse dentro de unos cauces.
En
general, cabe decir que la patología (somática y psíquica) es más la expresión
de los mecanismos adaptativos que no la de las posibles causas que los ponen en
marcha y, de hecho, los médicos recurren a menudo a tratamientos para mitigar
esas respuestas que, en principio, tuvieron, o pudieron tener, importancia para
la supervivencia del individuo (corticoides para inhibir los fenómenos
inflamatorios, analgésicos para calmar el dolor o ansiolíticos, por ejemplo).
Como
especialidad médica, la psiquiatría se ocupa de trastornos provocados por
malformaciones, lesiones, daños y enfermedades cerebrales (trastornos mentales
orgánicos), o de otros órganos que afectan secundariamente a las funciones
cerebrales (trastornos mentales sintomáticos), de los patrones de
comportamientos que llevan al consumo de sustancias tóxicas y de sus
consecuencias (trastornos debidos al consumo de sustancias, incluido el
alcoholismo), de la esquizofrenia y otros trastornos delirantes, de los
trastornos afectivos, de las neurosis y trastornos de adaptación a situaciones
estresantes, de trastornos de la personalidad y de otros que, siendo de origen
psíquico, se presentan en primer lugar con síntomas somáticos (trastornos
somatomorfos, por ejemplo, la histeria o la hipocondría).
La
psiquiatría puede desarrollar funciones importantes en salud mental en
colaboración con otros profesionales (educadores y pedagogos, asistentes
sociales, ATS, psicólogos, etc.), con los responsables de decisiones públicas y
con los individuos en general. Cada vez son más importantes para la medicina
estilos de vida que implican un riesgo para la salud, ante todo para la
prevención de enfermedades, pero también para la rehabilitación de los que ya
enfermaron (por ejemplo, el consumo excesivo de alcohol, más o menos aceptado
socialmente, o de tabaco, o el llamado patrón de comportamiento tipo A de
Freedman y Rosenman que caracteriza al ejecutivo agresivo, esclavo de su trabajo
hasta el punto de predisponerle a ataques coronarios, en colaboración con
factores somáticos y nutritivos que pueden llegar a provocar un proceso de
arterieesclerosis).
Es
importante decir lo que la psiquiatría no es, ya que, desde principio de siglo
hasta hace pocos decenios, la influencia del psicoanálisis llevó a la
psiquiatría, en algunos países, a una inflación, según la cual la psiquiatría
tenía explicación y respuesta para todo tipo de problema humano, para todas las
miserias y preocupaciones, incluidas unas sociales (las guerras, por ejemplo),
otras biológicas (las enfermedades) y otras más trascendentales, como la
religión y el conocimiento.
Sin
embargo, en los últimos años la psiquiatría ha pasado por un proceso de
«remedicalización», constituyendo un apoyo importante en la investigación
clínica y biológica, y caracterizándose por un mayor rigor en la aplicación de
sus métodos terapéuticos, además de asumir una conciencia más precisa de sus
límites y de sus posibles y más eficaces campos de actuación. En este sentido es
en el que su colaboración con la medicina se perfila con mayor nitidez, y es de
esperar que también en su apoyar a otros sectores de la investigación.