| |
EL HOMBRE ENTRE DOS EDADES Y SUS DOS AMANTES.
Un hombre de edad mediana, tirando ya a plateado, juzgó oportuno a sus años
pensar en el matrimonio, Como tenía dinero, podría escoger fácilmente,
puesto que todas pretendían agradarle; mas nuestro enamorado no se daba
mucha prisa: ¡acertar la puntería es cosa de cuidado!
Dos viudas, al fin, compartían su corazón: una verde todavía; la otra, un
tanto madura, mas hábil en reparar con sus artes los estragos de la
Naturaleza. Jugando y riendo, haciéndole carantoñas, las dos viudas le
arreglaban el cabello. La vieja a cada instante, a fin de que su amante se
le pareciera, le arrancaba un poco de pelo negro que aún tenía. La joven, a
su vez, devastaba sus cabellos blancos. Ambas se ensañaron tanto, que al fin
la cabeza gris quedó limpia de cabellos y el hombre exclamó dudoso:
-¡Mil gracias, hermosas, por haberme pelado! -les dijo-. Más he ganado al
cabo que he perdido. Pero de matrimonio no hablemos. La que tomara por
mujer, querría que viviese a su manera y no a la mía, y esto no hay calvo
que lo resista. ¡Agradecido, bellas, por la enseñanza! |
|