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Sistema de defensa
de la estructura rígida
Miedo
básico de la estructura: miedo a sentir, miedo a la vulnerabilidad emocional, a
perder el control.
Carga
emocional: emociones congeladas, insensibilidad emocional.
Sistema
de defensa: letargo emocional, rigidez mental y control mediante la actividad de
la mente inferior: querer tener razón, dominar, estrechez de espíritu.
Declaración de la estructura: «TODO ESTÁ BAJO CONTROL. No sentiré nada, no os
aproximéis a mí, no me toquéis».
Consecuencias internas de este sistema de defensa: El plano emocional está
bloqueado. Además, como el mecanismo se constituyó bajo los efectos de un choque
inesperado, el sistema de defensa crea un control mental en el entorno para no
ser cogido por sorpresa nunca más y no correr así el riesgo de tener que sentir.
Siguiendo la analogía del carruaje que expusimos al inicio de estos espacios, el
caballo no volverá a desbocarse inesperadamente. Se le ata con fuerza y se le
deja al borde del camino, y es el cochero el que se baja de su asiento y el que,
en adelante, tirará del carruaje. De esa forma, tiene la seguridad de no ir
aparar a la cuneta... pero tampoco irá muy lejos. El miedo a perder el control
condicionará todo el comportamiento.
Así como
el psicópata es muy emocional y experimenta un gran placer viéndose admirado y
sintiéndose popular, el rígido no siente nada. No quiere sentir. Considera que
sentir es una debilidad, porque sus memorias activas llevan permanentemente un
mensaje que dice; «Sentir hace daño». Así que el rígido piensa, calcula, prevé,
planifica y, para dirigir su vida, confía sólo en sus percepciones mentales. El
cochero se ha convertido en rey. Aprende a desarrollar una voluntad muy fuerte,
pero la pone al servicio de su protección (esto le servirá positivamente cuando
transforme su estructura). No manipula como el psicópata: él dirige, domina y
controla con frialdad.
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