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Las cinco estructuras del carácter
Para nombrar los diferentes tipos de estructuras, utilizaremos la
terminología de Reich, quien, psiquiatra de profesión, utilizó, lógicamente,
vocabulario psiquiátrico. Algunos de los términos que se utilizarán aquí
corresponden a un desequilibrio que entraña una enfermedad, aunque con
posterioridad Reich amplió su significado desde una óptica más bien
terapéutica. Pero ése no es el objetivo de este estudio, de modo que, aunque
utilicemos algunos de los términos de Reich, lo hacemos en un contexto
muchísimo más amplio.
Lo que vamos a describir aquí es el funcionamiento del ser humano, digamos,
«normal», es decir, el que se comporta de forma más o menos correcta en la
sociedad actual. Pero eso no significa que esté plenamente realizado, ni que
viva sereno y feliz, ni que sea totalmente dueño de la propia vida. Este
estudio se dirige a las personas a quienes el modo de vivir convencional les
resulta insuficiente, y buscan una mayor plenitud, un sentido más profundo
de la vida, algo distinto a las meras satisfacciones materiales o a una
simple adaptación al mundo ordinario. Estamos, pues, muy lejos de la
psiquiatría, y muy por encima de la terapia convencional. No obstante, la
información que vamos a dar aquí puede muy bien ser utilizada en el campo
terapéutico, porque, lo que en la actualidad se llama terapia, abarca
niveles muy distintos. Algunas técnicas terapéuticas muy abiertas son buenos
soportes para un camino espiritual. De hecho, en ciertos casos, no existe
una clara separación entre un camino terapéutico avanzado y el camino
espiritual...
Se utilizarán determinadas abreviaturas (por ejemplo: «esquizo» en lugar de
esquizoide, «maso» en lugar de masoquista) para subrayar el hecho de que se
trata de una realidad diferente de la que puedan tener en psiquiatría o en
la terapia convencional, y distinta también de las definiciones dadas por el
mismo Reich.
En realidad, y a pesar de todo, no están totalmente desvinculadas. Las
estructuras del inconsciente son las mismas en todos los seres humanos. Lo
que ocurre es que algunas personas no han integrado bien su personalidad y
han de arreglárselas con un inconsciente muy cargado; en ese caso,
dependiendo de su estado, la terapia o la psiquiatría pueden ayudarlas a
encauzar el raudal del inconsciente para que puedan «funcionar» con
normalidad en el mundo ordinario.
Otras personas, que han integrado ya bastante bien su personalidad, son
relativamente estables y equilibradas. Tienen ya cierto dominio del
inconsciente, pero éste todavía impone determinadas limitaciones que no les
dejan expresar al máximo sus cualidades y les impiden realizarse plenamente.
A esas personas es a quienes va dirigido este estudio, a quienes quieren
liberarse del mundo ordinario de la consciencia inferior para vivir en el
mundo extraordinario de la consciencia superior.
Veremos que los comportamientos descritos nos resultan familiares a todos, y
son los de personas muy respetables, quizá incluso espiritualmente
avanzadas. Así que habrá que olvidar las definiciones psiquiátricas o
terapéuticas y definir de nuevo cada estructura de manera específica, a la
luz de lo que se ha presentado con anterioridad respecto al funcionamiento
de la mente inferior y, en general, al proceso de la evolución.
Las cinco grandes estructuras que estudiaremos son las siguientes:
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Estructura |
Carga emocional |
Sistema de defensa |
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Esquizo |
Miedo |
Huida de la realidad |
| Oral |
Carencia y abandono |
Necesidad de llenarse, dependencia |
| Maso |
Impotencia |
Víctima, sumisión, rebelión |
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Psicópata |
Poder y traición |
Manipulación, hazañas, apariencia |
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Rígida |
Insensibilidad |
Control, dominación |
Carga emocional
La voluntad consciente y el trabajo sobre las estructuras
Conocer el funcionamiento de la mente inferior y sus cinco estructuras, así
como los elementos conscientes que expondremos en apartados posteriores,
constituye una buena base para afrontar el trabajo sobre el inconsciente.
Pero, aunque hayamos comprendido los mecanismos de las memorias activas, no
basta un acto de voluntad para liberarnos de ellas de inmediato. Ahora que,
eso sí, el acto de voluntad es esencial para hacer un trabajo interior
duradero. Ambos, el conocimiento y la voluntad, son indispensables para que
el trabajo directo sobre el inconsciente resulte eficaz. Aunque uno tenga
mucha prisa por desembarazarse de las antiguas memorias para dejar de
sufrir, si quiere dominar realmente su naturaleza, ha de emplear todo su
potencial consciente para llevar a cabo el proceso de transformación. No
puede realizarse a través de un método-milagro que pueda uno aplicar sin
comprender del todo, o de forma más o menos automática. No. Debe ser una
autotransforma-ción, y no hay atajo fácil, que es lo que sin duda desearía
el ego...
Últimas observaciones generales
ATENCIÓN: ES MUY IMPORTANTE QUE NADIE SE IDENTIFIQUE CON LAS ESTRUCTURAS QUE
VAMOS A DESCRIBIR EN LAS PÁGINAS SIGUIENTES, ni que identifique con ellas a
otras personas.
Las estructuras conciernen a nuestro instrumento, el ego, del que somos
responsables, pero no son nuestro Ser real. De hecho, sólo «somos» la
estructura en la medida en que nos identificamos con nuestro ego. Pero
recordemos que nuestra esencia es nuestro Ser, perfecto, y que es nuestro
instrumento el que, por ahora, está limitado por unas estructuras que se han
anquilosado, que están petrificadas, y que por eso lo limitan.
Pero es muy útil que las conozcamos, porque así conocemos mejor nuestro
instrumento y podemos controlarlo más fácilmente, sobre todo sabiendo que
todas las estructuras están en nosotros en mayor o menor grado.
Tenemos unas estructuras, pero no somos esas estructuras.
Podremos reconocernos en las descripciones que siguen, ciertamente, y
reconocer en ellas a muchas personas de nuestro entorno. Pero recordemos una
vez más que debemos abordar este estudio en un estado de serenidad y de
compasión por el sufrimiento que se esconde tras los comportamientos
insensatos, destructores o carentes de armonía. Todo ser humano necesita
amor y comprensión para curar las heridas del pasado. ¡Ojalá este
conocimiento nos aporte una comprensión más profunda de nuestra realidad
interna y nos lleve a aceptar mejor a los demás y a nosotros mismos,
reconociendo que todos estamos en camino hacia la expresión de nuestra
propia perfección!
Para facilitar la exposición, describiremos los comportamientos directamente
por el nombre de la estructura estudiada.
Por ejemplo: «el oral se comporta así». Eso no significa que la persona sea
esa estructura. Es una manera breve de decir, en realidad, que «la parte del
ego que está atrapada en la estructura oral genera tal comportamiento». O
bien que «cuando se está aprisionado en la estructura oral se comporta uno
así».
En general utilizaremos el género masculino también por simplificar, aunque
es evidente que las estructuras conciernen a uno y otro sexo. A este
respecto hay que decir que, si bien es cierto que por razones culturales hay
determinadas estructuras que se desarrollan más en los hombres y otras en
las mujeres, los rasgos fundamentales de cada una de ellas se aplican a uno
y otro sexo. Normalmente no será necesario hacer ninguna distinción. En
cuanto a traumas, todos tenemos la misma historia, y el compromiso es de
todos...
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