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EL BUEN AMBIENTE EN EL
HOGAR
La convivencia diaria en
el hogar es enriquecedora y, a la vez, conflictiva. Las conductas en la
familia están entrelazadas, no son individuales.
Veamos: la hora de
levantarse. El volumen de la radio. La lucha por el mando de la televisión.
El hijo conectado a Internet. Las prisas. Tenemos horarios compatibles y
otros que no lo son. Actividades comunes, ¿pero voluntarias? Hay acuerdos y
conflictos en los horarios, en las vacaciones, en el estudio.
Un elemento que afecta
en la convivencia es la televisión; no debe ser el centro de la casa, ni
quien silencie la comunicación o anule la capacidad creativa para realizar
otras actividades.
Respecto al ambiente, el
adolescente debe vivir el hogar como un lugar al que se regresa a gusto por
el buen tono reinante. Para ello, los padres deben intentar tratar a su hijo
como lo harían «si hubiera una persona ajena presente». Los adultos hemos de
recordar que centrarse en los aspectos negativos de los hijos casi nunca
motiva un cambio favorable. Nunca se han de perder de vista sus virtudes.
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