· Las abuelas suelen elaborar pastillas y caramelos
naturales contra los resfriados a base de frutas o hierbas aromáticas. Uno
de los mejores son los de grosella negra, que se preparan con un kilo de
esta fruta, un vaso de agua y cuatro cucharadas de azúcar moreno. Se lavan
las grosellas negras y se cuecen con el agua, a fuego lento, en un
recipiente que no sea de aluminio (los mejores recipientes son siempre los
de barro). Pasar luego por un colador, añadir el azúcar y volver a cocer
hasta que se espese. Hacer pequeñas porciones redondas, espolvorear con
azúcar de lustre y hornear hasta que estén bien secas. Guardar en botes
herméticos y utilizar cuando aparezcan la tos y los estornudos.
· Para cortar de raíz los resfriados
podemos tomar esta infusión de manzana: tomar dos o tres piezas de esta
fruta, lavarlas bien y, sin pelarlas, cortarlas en rodajas y echarlas en
un cazo con agua que las cubra. Cocer a fuego lento una hora y colar. Se
puede tomar fría o caliente.
· Los trastornos derivados del
catarro se alivian si se toma, por la mañana y por la noche, una infusión
de pétalos de rosa roja y de escaramujos. Es mejor no emplear hierbas
silvestres, sino comprarlas en una tienda, ya que así nos aseguramos de
que se han eliminado los pelillos irritantes que contenían.
· Comer cebolla hervida contribuye a
aliviar los resfriados, y su zumo, al que puede añadirse un poco de miel,
es un buen remedio para calmar la tos.
· Esperamos que todavía no este
engripado, una buena forma de prevenirla es beber, tres veces al día,
medio vasito de zumo de rábano silvestre. De paso, sus riñones funcionaran
de maravilla.
·
La gripe primaveral será menos
molesta si se ingiere durante dos días, como único alimento, un kilo de
manzanas crudas y ralladas.