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PROTOCOLO II
Las guerras económicas son base de la supremacía Judía.- El Gobierno
Visible y los Consejos Secretos.- Los éxitos de las Doctrinas
Destructoras.- La asimilación en Política.- El papel de la Prensa.- El
precio del oro y el valor de las víctimas Judías.
1.- Nos es de todo punto necesario que las guerras, a ser posible, no
confieran ninguna ventaja territorial a los beligerantes. La guerra es
llevada así al terreno económico, con lo que las naciones verán la fuerza
de nuestra supremacía y esta situación pondrá a los dos adversarios a
merced de nuestros agentes internacionales que tienen millares de ojos, a
cuya mirada no sirve de obstáculo frontera alguna.
Entonces nuestros derechos internacionales crearán los derechos
nacionales, en el verdadero sentido de la palabra, y gobernarán a los
pueblos de la misma manera que el derecho civil de los Estados normaliza
las relaciones de sus súbditos entre sí.
2.- Los gobernantes, elegidos de los GOYIM por nosotros mismos, en razón
de su servil obediencia, serán individuos no preparados para el gobierno
del país. Así, por este camino, vendrán a ser los peones de nuestro juego
de ajedrez, fácilmente manejables por las manos de nuestros sabios y
geniales consejeros, de nuestros especialistas educados y formados desde
su tierna edad para el manejo de los negocios de todo el mundo. No
ignoráis que estos, nuestros especialistas, han sacado sus conocimientos
de gobierno de nuestros planes políticos, de las experiencias de la
historia y del estudio de todos los acontecimientos notables.
Los Goyim no se guían en la práctica de observaciones imparciales sacadas
de la historia, sino por una rutina meramente teórica insuficiente para
poder esperar de ella un resultado práctico. Por eso nosotros no hemos de
tomarlo en cuenta. Dejadlos que se diviertan todavía por algún tiempo; que
vivan de esperanzas o de nuevas diversiones o del recuerdo de las que ya
pasaron. Dejémoslos creer en la importancia que nosotros mismos les hemos
inspirado de las leyes científicas y sus teorías. Precisamente con ese
designio hemos fomentado constantemente, por medio de nuestra prensa, su
confianza ciega en esas leyes. La clase pensante de los GOYIM se ufanará
orgullosa de sus conocimientos, y sin examinarlos a la luz de la lógica
pondrá en acción todas las enseñanzas de la ciencia acumuladas por
nuestros agentes para guiar sus inteligencias en el sentido que a nosotros
nos conviene.
EDUCACIÓN DESTRUCTIVA.
3.- No penséis que carecen de fundamento nuestras afirmaciones. Fijaos
solamente en el éxito que hemos obtenido creando el DARWINISMO, MARXISMO,
NIETZCHERISMO. Para nosotros, judíos, de todos modos, debe ser claro de
ver la importancia desintegradora que estas directrices han tenido en las
mentes de los GOYIM.
4.- Es necesario que tengamos en cuenta las ideas, los caracteres, las
tendencias modernas de los pueblos, para no incurrir en errores en
política y en el manejo de los negocios. Nuestro sistema, cuyas partes
pueden estar dispuestas diferentemente, según son los pueblos con que
tropezamos en nuestro camino, no puede tener éxito, si su aplicación
práctica no está fundada en los resultados obtenidos en el tiempo pasado
comparado con el presente.
5.- Los Estados modernos tienen en sus manos una gran fuerza creadora: la
Prensa. Su papel es el de expresar las reivindicaciones que se dicen
necesarias, indispensables; hacer conocer las quejas de los pueblos; crear
el descontento y darle una voz con que expresarlo. En la Prensa está
encarnada la libertad de palabra. Pero los Estados Goyim no han sabido
utilizar esta fuerza que ha caído ya en nuestras manos. Por la Prensa
hemos conquistado toda la influencia, quedando nosotros ocultos en la
sombra, y gracias a ella hemos podido amasar el ORO con nuestras manos
como precio de los torrentes de lágrimas y de sangre, en medio de los
cuales hemos podido arrebatarlo... Pero nos hemos rescatado a nosotros
mismos mediante el sacrificio de muchísimos de los nuestros. Cada uno de los nuestros que ha sido sacrificado vale delante de
dios por millares de goyim. |
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