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PROTOCOLO XII.
Interpretación masónica de la palabra Libertad.- Porvenir de la prensa en
el reinado de los Franc-Masones.- El control de la prensa. Argucias de
corresponsales.- Lo que es el progreso para los Franc-Masones.- Su
solidaridad en la prensa moderna.- Exageración de las exigencias
sociales.- Infalibilidad del nuevo régimen.
1.- La palabra "Libertad", que se puede definir de distintas maneras,
nosotros la definiremos así:
2.- Libertad es el derecho que cada uno tiene de hacer lo que permite la
ley. Tal interpretación de esta palabra en el tiempo propicio estará a
nuestro servicio porque toda la libertad estará entonces en nuestras manos
ya que las leyes abolirán o crearán lo es deseable para nuestros
propósitos, conforme al programa expuesto más arriba.
3.- Con la prensa obraremos de la manera siguiente: ¿Qué papel desempeña
la prensa en la actualidad? Ella sirve para encender las pasiones los
cuales son necesarios para nuestros propósitos o mantener el egoísmo de
los partidos. La prensa es banal, injusta, aduladora y los hombres, en su
gran mayoría, no tienen idea de los fines a los cuales la prensa sirve.
Nosotros la domaremos y la frenaremos con fuertes riendas, y otro tanto
haremos con las demás obras impresas, porque ¿de qué nos serviría
desembarazarnos de la prensa y del periódico si hemos de ser el blanco de
los ataques de libros y panfletos? La producción de publicidad la cual hoy
en día es una fuente de grandes gastos nos obliga a la necesidad de
censurarla, la trasformaremos en una fuente de ingresos para nuestro
Estado: legislaremos para un impuesto especial para la prensa y
requerimientos de un depósito de dinero en caución antes de permitir el
funcionamiento de cualquier órgano de prensa u oficinas de impresión Con
esta medida quedará garantizado nuestro gobierno de todo ataque por parte
de la prensa. Ante cualquier intento de atacarnos, si ello les fuese
posible, les aplicaremos multas sin misericordia. Tales medidas como
estampillas, depósitos de garantías y multas aseguradas por estos
depósitos producirán un buen ingreso al Estado. Es verdad que los
periódicos de los partidos podrían soportar estas pérdidas pecuniarias,
pero los suprimiremos a la segunda vez que nos ataquen. Nadie osará tocar
impunemente la aureola de nuestra infalibilidad gubernamental. El pretexto
para suprimir un periódico podrá ser, por ejemplo, que el órgano en
cuestión agita los ánimos sin razón ni motivo. Fíjense bien, se los ruego, en que entre aquellos periódicos que nos
atacarán, habrá alguno creados por nosotros mismos, pero ellos atacarán
puntos exclusivamente que hemos predeterminado alterar.
4.- ningún simple anuncio llegará al público sin nuestro control.
Esto se ha logrado ahora por el hecho de que casi todas las noticias se
reciben por unas pocas agencias, en las que esas noticias de todo el mundo
vienen a centralizarse. Estas agencias entonces serán exclusivamente
nuestras y no publicarán sino lo que nosotros les ordenemos.
5.- Si ya desde ahora nos hemos podido adueñar de las mentes en las
sociedades GOYIM, a tal grado que casi todos los hombres ven los
acontecimientos mundiales solamente a través de las lentes de color que
ponemos delante de los ojos; si desde ahora no hay ya para nosotros
cerradura que nos impida apoderarnos de lo que los GOYIM torpemente llaman
Secretos de Estado, ¿qué será cuando seamos los dueños reconocidos como
tales del mundo, en la persona de nuestro rey universal?
6.- Permítanos volver al futuro de la prensa escrita. Cualquiera que desee
ser editor, librero, bibliotecario, publicista o impresor, tendrá la
obligación de obtener un diploma o credencial que, en caso de que su dueño
llegara a hacerse reo de cualquier delito, será inmediatamente recogida.
Con estas medidas,
el instrumento del pensamiento vendrá a ser un medio educativo en
manos de nuestro gobierno que no permitirá más a las masas de la nación
fantasear sobre los beneficios del progreso.
¿Quién de nosotros ignora que estos beneficios ilusorios conducen a
absurdos desvaríos? Estos desvaríos han dado origen a las relaciones
anárquicas de los hombres entre sí y con el poder, porque el progreso ha
traído las ideas de toda clase de libertades desenfrenadas... Todos
aquellos a quienes damos el nombre de liberales son anarquistas, si no de
hecho, a lo menos de pensamiento. Todos y cada uno de ellos van
persiguiendo fantasmas de libertad y caen en la anarquía, protestando por
el simple placer de protestar.
LA PRENSA LIBRE SERÁ DESTRUIDA
7.- Volvamos a la prensa. La abrumaremos, lo mismo que a los demás
impresos, con impuestos en sellos o estampillas a tanto por hoja, y
depósitos de garantías: los libros que tengan menos de treinta hojas,
pagarán doble impuesto. A éstos, los registraremos en la categoría de
panfletos; por una parte, a fin de reducir el número de revistas, que son
el veneno impreso más peligroso y por otra, porque esta medida obligará a
los escritores a producir obras extensas que serán poco leídas,
principalmente por su alto precio. Por el contrario, lo que nosotros
editemos para influir el desarrollo mental en dirección de nuestros
propósitos, se venderá barato y será leído vorazmente. Los impuestos
acallarán el vano deseo de escribir, y el temor del castigo someterá a los
literatos bajo nuestra autoridad. Si hay personas que intenten escribir
contra nosotros, no encontrará quien quiera imprimir sus obras. Antes de
aceptar alguna para su impresión, el editor o impresor tendrá que
dirigirse a las autoridades para obtener el permiso respectivo. De este
modo nosotros conoceremos anticipadamente todos los trucos que se nos
preparen en nuestra contra y los anularemos con las explicaciones previas
que hagan el caso.
8.- La literatura y el periodismo son dos fuerzas educadoras de la mayor
importancia; por esto nuestro gobierno será el propietario de la mayoría
de los periódicos. Por esta misma razón, también, la influencia nociva de
la prensa privada será neutralizada y adquiriremos una enorme influencia
en la mente publica…. Si autorizamos diez periódicos privados, fundaremos
treinta de los nuestros y así en esta misma proporción. Esto no puede sin
embargo ser sospechado siquiera por el público. Para lo cual, todos los
periódicos editados por nosotros serán aparentemente de tendencias y
opiniones las más opuestas, lo que despertará la confianza en ellos y les
atraerá a nuestros adversarios sin recelos ; caerán en el lazo y
resultarán inofensivos.
9.- Los órganos de carácter oficial estarán en primera línea. Vigilarán
siempre nuestros intereses y esta razón hará que su influencia sea
insignificante.
10.- En segunda fila estarán los semi-oficiales, cuyo papel será atacar a
los indiferentes y a los tibios.
11.- En tercera fila colocaremos a nuestra aparente oposición. Un órgano,
cuando menos, será el antípoda de nuestras ideas. Nuestros contrarios
tomarán en este pseudo opositor por un aliado suyo y nos descubrirán sus
cartas.
12.- Representarán nuestros periódicos a todas las tendencias: las
aristocráticas unos, las republicanas otros, igualmente las
revolucionarias y aun las anarquistas; pero esto, naturalmente se
entiende, mientras esté en vigor la Constitución... Tal como el dios de la
India, Visnu tendrá cien manos, cada una de ellas tendrá un dedo puesto en
cada una de las tendencias que se requieran. Cuando un impulso muevan esas
manos, guiarán la opinión pública en el sentido que convenga a nuestros
deseos ya que un hombre que vive en un medio demasiado agitado, pierde la
facultad de razonar y se abandona fácilmente a la sugestión. Aquellos
imbéciles que creerán repetir la opinión del periódico de su partido, no
harán otra cosa que repetir y expresar nuestra opinión o aquello que nos
agrade. Se harán la ilusión de seguir las opiniones del periódico de su
partido, y en realidad seguirán la bandera que nosotros enarbolaremos para
que vayan tras ella.
13.- Para dirigir en este sentido nuestro ejército de periodistas
desarrollaremos un cuidado especial en la organización de esta obra. Bajo
el nombre de Oficina central de la prensa organizaremos reuniones
literarias en las que nuestros agentes, sin dejarlo conocer, darán las
órdenes y las señales del día. Discutiendo y objetando nuestras
iniciativas de una manera superficial, y sin llegar a la esencia de las
materias, nuestros órganos entablarán polémica con los periódicos
oficiales solo para proporcionarnos el medio de hacer declaraciones más
francas sobre puntos en los que no hayamos podido ser más explícitos en
nuestras primeras declaraciones oficiales. Por supuesto esto será en
nuestra ventaja.
14.- Estos ataques sobre nosotros mismos tendrán además otro propósito,
que nuestros sujetos estén convencidos de la existencia de la libertad de
opinión darle la ocasión a nuestros agentes de demostrar que todos los
órganos que se nos oponen son solo habladores vacíos,
dado que no pueden presentar razones de peso para refutar seriamente
nuestras medidas y disposiciones.
SOLO MENTIRAS IMPRESAS
15.- Métodos de organización como éste, inadvertidos por la opinión
pública, pero absolutamente seguros, son los mejores calculados para tener
éxito en atraer la atención y la confianza del público al lado de nuestros
gobernantes. Gracias a tales métodos estaremos en condiciones de tiempo en
tiempo cuando sea requerido, agitar o tranquilizar la opinión pública en
cuestiones políticas, persuadir o confundir , imprimiendo ahora verdades
luego mentiras encenderemos o calmaremos los ánimos en las cuestiones
políticas; los persuadiremos o los desconcertaremos publicando unas veces
la verdad, otras la mentira, hechos o sus contradicciones de acuerdo a su
estado para recibirlos, pero siempre tanteando el terreno antes de asentar
en él el pie...
tendremos un triunfo seguro sobre nuestros oponentes, ya que no
tendrán a su disposición, órganos de prensa en los cuales ellos puedan dar
total y final expresión de sus puntos de vista,
en virtud de las providencias tomadas por nosotros, de las que ya antes
tratamos. No tendremos necesidad casi de refutarlos solo lo haremos muy
superficialmente.
16.- Disparos de pruebas como éstos, disparados por nosotros mismos en
nuestra prensa de tercer rango, en caso de necesidad, serán enérgicamente
refutados en nuestros periódicos semi-oficiales.
17.- Incluso hoy en día, a lo menos, en las filas del periodismo francés,
existe formas que revelan solidaridad Masónica al actuar con contraseñas.
Todos los órganos de la prensa están ligados entre sí por el secreto
profesional: a semejanza de los antiguos augures, ninguno de sus miembros
dejará escapar el secreto de sus fuentes de información, a menos que
resuelva hacer anuncio de ello con la fuente. Ningún periodista se
atreverá a traicionar este secreto, porque nadie es admitido a este gremio
si tiene en su vida pasada alguna tacha vergonzosa e infamante; y estas
notas infamantes, al punto que se cometa la traición, serían reveladas.
Mientras que esas infamias ocultas son el secreto de algunos, el prestigio
del periodista atrae la opinión de la mayoría del pueblo, la masa lo sigue
con entusiasmo.
18.- Nuestros cálculos y proyectos se extienden especialmente a las
provincias. Es necesario que también en ellas excitemos esperanzas y
aspiraciones con las cuales podríamos caer en cualquier momento sobre las
capitales y le presentaremos a la capital que estas expresiones son
esperanzas e impulsos independientes de las provincias. Naturalmente, la
fuente de unas y de otras será siempre la misma, es decir, nosotros. Lo que necesitamos es eso, hasta el momento tal en que nos
encontremos en la plenitud de nuestro poder, las capitales deberían
sentirse a si mismas sofocadas por la opinión de las provincias de las
naciones, opiniones arregladas por nuestros agentur. Es preciso que las
capitales, en el momento psicológico, no discutan los acontecimientos por
el solo hecho, y no por otro, de haberlos aceptado la mayoría de las
provincias.
19.- Cuando estemos en el período de transición del nuevo régimen camino
a nuestra toma de la soberanía total, no podremos admitir ninguna
revelación de la prensa alguna forma de deshonestidad pública: es
necesario hacer pensar que el nuevo régimen tiene a todos tan satisfechos
que incluso la criminalidad ha desaparecido… Los casos de la manifestación
de la criminalidad, serán conocidos solo por sus víctimas y los posibles
testigos, no más. |
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