|
CAPACIDAD PARA
RECTIFICAR
Las personas acostumbramos a
cometer muchas equivocaciones a lo largo de nuestra vida. Lo importante es
darse cuenta de ellas para evitarlas y reparar los da ños
hechos por los errores cometidos. La Vida se compone de una suma de errores
y de crisis, pero tanto de unos como de otros se puede aprender. Es una gran
lección rectificar cuando es necesario. Es signo de madurez y de nobleza
rectificar, corregir y reparar cuando sea oportuno, reconociendo que somos
humanos y cometemos errores, pero que esos mismos errores, asumidos con
madurez, nos ayudarán a obrar apropiadamente, a obtener lo mejor de nosotros
mismos y poderlo compartir con los demás.
Muchas veces, el sentimiento
de culpa no es m ás
que un pretexto para no asumir las propias responsabilidades. A menudo, el
arrepentimiento es una simple escaramuza o ardid del ego para no verse uno
tal como es, y encontrar así un modo falso de restablecer la propia imagen
idealizada o de aliviar la propia pesadumbre por haber procedido
incorrectamente. Pero cuando una persona se arrepiente de esa manera no
cambia verdaderamente de actitud, y si la Vida le da la oportunidad de
reparar, tampoco lo hace, y vuelve entonces a los subterfugios, a hundirse
neuróticamente
en sus arrepentimientos.
El verdadero arrepentimiento
es el que nace de un acto de consciencia que hace asumir los propios actos y
consecuencias. Con
él se aprecia hasta qué
punto el propio comportamiento no fue el correcto, y se ve con claridad que
se debe cambiar la propia actitud y proceder. Sintiendo el verdadero
arrepentimiento se corregirá la conducta, se rectificará, se evitará cometer
otros errores y, si se cree oportuno y hay ocasión para ello, se repararan
los daños.
|
|