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LOS CHAKRAS Y LA ENERGIA SEXUAL
 
1) El Centro Sacro.

Está localizado en la parte inferior de la zona lumbar, y es muy poderoso, pues controla la vida sexual. Una de las cosas interesantes sobre este centro es que siempre debe seguir siendo un poderoso centro hasta que dos tercios de la humanidad haya recibido la iniciación, porque los procesos procreadores deben continuar y estar activos a fin de proporcionar cuerpos para las almas que nacen. Pero a medida que la raza progrese, este centro será controlado y sus actividades se llevarán a cabo inteligentemente como resultado del conocimiento, de la percepción interna y de los contactos sutiles superiores, y no como resultado del deseo ilimitado e incontrolado, como sucede ahora. No puedo explayarme más sobre esta cuestión, pues el tema es demasiado amplio. Sin embargo, llamaré la atención sobre lo ya escrito, y sugeriré, a quien tenga interés y tiempo, que reúna todo lo dicho en este espacio acerca del del sexo a fin de compaginar un trabajo personal sobre el mismo:

a. El centro sacro corresponde al sol físico, fuente de vitalidad y agente dador de vida en nuestro planeta.

b. El simbolismo del centro sacro se relaciona con el período de gestación antes del nacimiento, y por su correcta comprensión se puede trazar y ampliar la historia de la concepción, de la construcción de la forma, ya sea la forma física de un ser humano, de una idea, una organización erigida alrededor de una verdad central, la forma de un planeta o la de un sistema solar. Quizás por sobre todas las cosas sea el centro a través del cual las fuerzas de la IMPERSONALIDAD oportunamente deberán expresarse y resolverse el problema del dualismo. Esta solución e interpretación del símbolo debe provenir del reino de la mente, controlando con ello la reacción física y ocupándose del propósito y no del deseo. Reflexiona sobre esto, y cuando sea así comprendido, habremos alcanzado entonces esa etapa en que puede tener lugar una gran transferencia al centro más elevado de la creación, el centro laríngeo.

 

c. El centro sacro está por lo tanto estrechamente relacionado con la materia, y hay una afluencia de energía entre tres puntos existentes en la parte inferior del cuerpo humano:
 
1. El bazo, órgano del prana o la vitalidad física que proviene del sol.
 
2. El centro sacro, agente que predispone a la procreación física.
 
3. El centro en la base de la columna vertebral (hasta no despertar el aspecto voluntad en el hombre) nutre el principio dador de vida, la voluntad de vivir, en todas las partes de la estructura humana.
 
Estos crean un gran triángulo de fuerza relacionado con la materia, la sustancia, la construcción de formas, la creación, la vitalidad y con la persistencia de la forma. Este triángulo es un reflejo de otro superior, compuesto por:
 
1. El centro laríngeo, que corresponde al centro sacro.

2. El cuerpo pituitario, que corresponde al centro esplénico.

3. La glándula pineal, que corresponde al centro básico.
 
 

En la relación de estos dos triángulos reside la clave del instinto de autopreservación, la supervivencia de los cuerpos sutiles después de la muerte, y el principio de la inmortalidad asentado en el alma, que funciona cuando la autopreservación y la supervivencia ya no rigen. Esto constituye una triplicidad de ideas que requiere un cuidadoso estudio y -si puedo expresarlo así- proporciona la clave del movimiento espiritista.

 

d. En último análisis el centro sacro también está vinculado con el centro ajna; los dos crean una dualidad funcionante, productora de esa cualidad sutil que llamamos personalidad. Tenemos un amplio campo de investigación en el tema de la personalidad integrada como un todo, y en la cualidad de esa personalidad que constituye el aroma, la influencia, el efecto y la radiación de la personalidad. Proporciono estas ideas a los estudiosos con la esperanza de que realicen investigaciones que relacionarán este tópico de los centros con los conocidos hechos de la coordinación, la integración y su consiguiente efecto, la grandeza.
 
Quienes estudian la Doctrina Secreta tienen mucho que descubrir acerca de la relación entre los "Señores lunares", los Barhishad Fitris, y el Señor o Ángel solar. El campo de trabajo de los primeros es por excelencia el centro sacro, el del Ángel solar es el centro laríngeo.

 

e. El centro sacro registra la energía del tercer aspecto de la divinidad, así como el centro plexo solar registra la del segundo aspecto y el centro básico expresa la energía del primer aspecto. Aquí nuevamente tenemos los centros inferiores, reflejando los centros laríngeo, cardíaco y coronario, completando así las manifestaciones superior e inferior de la divina Trinidad en el hombre. Este centro fue llevado a una plena actividad funcionante en la antigua Lemuria, la primera raza humana; su energía es la del Espíritu Santo, influyendo a la sustancia virgen. Aquí nuevamente hallamos otra reflexión divina en lo siguiente:

Oportunamente, en el Divino Hermafrodita (que aparecerá más tarde), tendremos otra combinación:
 
Nuevamente observarán cómo la Ciencia de los Triángulos rige la estructura humana en todos sus aspectos, y también la de un sistema solar. Esto es de esperarse.

 

f. La exteriorización física densa de este centro puede hallarse en las gónadas, los órganos humanos de procreación considerándolos como una unidad básica, aunque temporariamente separada de la actual expresión dualista del ser humano. Debe recordarse que esta separación fomenta un poderoso impulso hacia la fusión y a esto lo denominamos sexo. En realidad el sexo es el instinto de unión: ante todo, la unión física. Es el innato (aunque mal entendido) principio de misticismo, nombre que aplicamos al anhelo de unión con lo divino. Sucede como con todo aquello que el hombre no desarrollado ha tocado; hemos pervertido y distorsionado una idea divina y prostituido un anhelo inmaterial por un deseo material. Hemos revertido la dirección de la energía sacra y a ello se debe el superdesarrollo de la naturaleza animal y las funciones de la humanidad común.

 

2) El despertar del centro sacro tiene un origen tan antiguo que no es posible actualmente remontarnos a la verdadera historia del desarrollo de los desórdenes vinculados con la manifestación sexual y tampoco sería deseable hacerlo. Llamo la atención sobre esto, porque en el transcurso de la vida mística frecuentemente hay un período de dificultad si el místico no ha aprendido a controlar el sexo, ni ha equilibrado en la misma proporción las actividades de la vida e instintos naturales en la conciencia. De lo contrario cuando alcance las cumbres del contacto espiritual y atraiga la energía de su alma y la lleve a la personalidad, esa energía descenderá directamente al centro sacro y no se detendrá en el centro laríngeo como debería hacerlo. Cuando esto ocurre aparecen las perversiones sexuales, o bien se le da excesiva importancia a la actividad sexual, o se puede estimular peligrosamente la imaginación sexual, conduciendo a la falta de control y a muchos de los trastornos conocidos por médicos y sicólogos. El resultado es siempre una excesiva actividad en la vida sexual en una u otra forma.

 

3) En el ser humano no desarrollado, o en los grupos de hombres que están muy abajo en la escala racial como así también en los animales, prevalece mucha percepción síquica debido a que el centro sacro anima la vida del plano físico y el centro plexo solar rige la naturaleza síquica. En estos casos los centros superiores están pasivos y no se han desarrollado. El plexo solar constituye para los mundos de la percepción inferior psíquica lo que el cerebro está destinado a ser en los mundos de la comprensión síquica superior. En un caso tenemos un centro de energía tan poderoso que impele al hombre a un estado de conciencia fundamentalmente astral, rigiendo así la vida sexual desde el ángulo de la conciencia sensoria; en el otro tenemos una estrecha identificación entre el centro coronario de materia etérica, y el cerebro de sustancia física, de manera que un órgano que es definidamente físico funciona armónica, exacta y sincronizadamente con su contraparte subjetiva, registrando impresiones provenientes del centro coronario y de los mundos con los cuales ese centro ha puesto al hombre en contacto. Entonces ambos se convierten en uno.

 

4) En la mayor parte de la humanidad el centro sacro y el plexo solar rigen la vida, y debido a ello el deseo por las cosas materiales y la vida sexual están estrechamente fusionados. El plexo solar es el cerebro del animal y rige todas las reacciones instintivas, pero no se halla tan estrechamente aliado con la expresión puramente sexual como en el ser humano. Cuando el cerebro sea sensible a la mente que va despertando, y no esté tan ocupado con el mecanismo que registra la impresión sensoria, tendremos la orientación que finalmente elevará la conciencia hasta los centros situados arriba del diafragma.

 

5) Cuando las energías del centro sacro, enfocadas hasta ahora en el trabajo de creación y generación física, y por lo tanto origen del interés y la vida sexual, son sublimadas, reorientadas y ascendidas al centro laríngeo, el aspirante se convierte entonces en una fuerza consciente y creadora en los mundos superiores; traspasa el velo y empieza a crear el canon de las cosas que, oportunamente, traerán el nuevo cielo y la nueva tierra.

 

6) Debe recordarse que el centro sacro y el bazo están primordialmente conectados con la emanación planetaria de la Tierra.

 

7) Esta clasificación representa al hombre tal como está destinado a ser, no como es ahora, mientras lleva a cabo su progreso evolutivo.

 

1.  Autoafirmación

(pleno desarrollo)

 

el cuaternario

coordinado

 

centro en la base
de la columna vertebral
renales
2. Autoexpresión

(trabajo creador)

centro laríngeo cerebro inferior tiroides
3. Vida autoconsciente

(personal)

cerebro superior centro coronario glándula pineal
4. Autoperpetuación órganos sexuales centro sacro glándulas sexuales
5. Vida mental sistema cerebro espinal centro ajna pituitaria
6. Vida sensorial sistema nervioso simpático plexo solar páncreas
7. Vida celular corriente sanguínea centro cardíaco corazón


 

8) Deseaba establecer con toda claridad la diferencia que existe entre los rayos que rigen a los elementales de los tres cuerpos inferiores y el rayo de la personalidad. La vida de estos tres elementales se basa primordialmente en los tres centros inferiores del cuerpo etérico:

 

1. El centro sacro

La vida mental elemental.

  Transferida después al centro laríngeo.

 

2. El centro plexo solar

La vida astral elemental.

Transferida después al centro cardíaco.

 

3. El centro en la base de la columna vertebral

 La vida física elemental.

   Transferida después al centro coronario.


 
9) Relación entre los centros que se hallan abajo y arriba del diafragma, o entre:
 
a. El centro en la base de la columna vertebral y el loto de mil pétalos, el centro coronario, en el cual los cuatro pétalos del centro básico se convierten en los muchos, o el cuaternario se pierde en lo universal.
 
b. Los centros sacro y laríngeo. Aquí se produce la unión entre las doce Jerarquías creadoras y el cuaternario, y es visto el secreto de los dieciséis pétalos del loto laríngeo.
 
c. Los centros plexo solar y cardíaco, donde el diez del hombre perfecto, en el sistema solar, se pierde en los doce consumados. Así como el hombre hace contacto con las doce Jerarquías creadoras (en su aspecto externo creador) y es el cuaternario perfecto desde el punto de vista de la forma, así en la relación entre el plexo solar y el cardíaco se perfecciona el segundo aspecto; el amor del alma puede expresarse perfectamente mediante la naturaleza emocional.
 
10) Muchas escuelas tratan de forzar y desarrollar prematuramente las facultades superiores, y conducen al aspirante (si puedo expresarlo en lenguaje místico) directamente del reino de los sentimientos y del deseo al de la intuición, pero dejando las facultades intelectuales y el mecanismo mental sin desarrollo y en estado latente. Cuando así ocurre -hablando nuevamente en forma mística- se produce un vacío o brecha, en una parte del equipo que el alma debe forzosamente utilizar en los tres mundos de su esfuerzo. La mente interpretadora, organizadora y comprensiva, no puede desempeñar su parte. Cuando falta comprensión y capacidad mental, hay peligro de incomprensión, de credulidad y de interpretación errónea de los fenómenos correspondientes a otros estados del ser. Faltará el sentido de los valores, se sobre estimarán las cosas no esenciales y no será captado el valor de las realidades espirituales.
 
En estos casos la energía puede fluir hacia los centros de fuerza, pero como no hay una inteligencia que la dirija quedará sin control, por eso tenemos esos tristes casos de que está sembrado el camino del esfuerzo esotérico, que han desacreditado el trabajo de la Logia -casos de personalidades sobre estimadas, devotos supersticiosos, crédulos seguidores de los dirigentes, desequilibrados idealistas, fanáticos y esas mentes retorcidas que se arrogan poderes que no les pertenecen. Los hombres y mujeres son arrastrados por el astralismo y vagan en el valle de la ilusión, considerándose distintos de los demás, situándose en un pedestal por encima de la humanidad común. Así caen conscientemente en el pecado de la separatividad. Agréguese a lo anterior los casos de perversión sexual, producidos por el super estímulo del centro sacro, los casos de neurosis, super sensibilidad, emocionalismo, ocasionados por la vitalización prematura del centro plexo solar y, por último, los casos de insania, producidos por el excesivo estímulo de las células cerebrales, debido a la práctica ignorante de la meditación; según lo expuesto se hace cada vez más clara la razón por la cual se considera necesario actuar con lentitud y desarrollar los procesos mentales a la par de la naturaleza espiritual.

 

11) "Vigila y ora" dijo el Señor cuando estuvo en la tierra, expresándose en términos ocultistas, que aún no han sido bien interpretados.
 
¿Por lo tanto, qué debe ser vigilado?
 
1. La actitud del cuerpo ovoide emocional y su control positivo‑negativo.
 
2. La estabilidad de la materia emocional y su receptividad consciente.
 
3. El alineamiento del cuerpo ovoide emocional con los cuerpos mental y causal. Si el alineamiento es imperfecto (como sucede frecuentemente), no permite recibir con exactitud lo que proviene de los planos superiores, distorsionándose las verdades que descienden del Yo Superior y produciendo una peligrosa transferencia de fuerza a centros indeseables. Esta falta de alineamiento es la causa de que las personas de tendencias aparentemente espirituales se aparten de la pureza sexual. Ellas pueden establecer algún contacto con los niveles intuitivos, y el Ego o Yo Superior puede transmitir parcialmente el poder desde lo alto, pero como el alineamiento es imperfecto la fuerza de estos niveles más elevados se desvía, sobre estimulando los centros indeseables, dando como resultado un desastre.
 
12) Se podrá observar que para el discípulo son de suma importancia los centros siguientes:
 
1. El centro ajna, a través del cual se expresa la personalidad purificada.
 
2. El centro en la base de la columna vertebral, mediante el cual se obtiene completo y absoluto control y coordinación, a través del despertar del fuego purificador.
 
3. El centro sacro, donde la fuerza fundamental de nuestro sistema solar específico, la fuerza de atracción de una forma a otra, es trasmutada, y la fuerza atractiva del alma ocupa el lugar de la actividad material, creadora y reproductora.
 
4. El centro plexo solar, situado en el medio del cuerpo, por ser el órgano del cuerpo astral y del psiquismo inferior, reúne todas las fuerzas inferiores y -impulsado por el alma- las dirige nuevamente hacia sus custodios superiores.
 
13) La actividad del centro ajna se acrecentará grandemente durante el siglo venidero, trayendo consigo los problemas concernientes. Su estrecha relación con el cuerpo pituitario y la creciente interacción de
 
a. el centro ajna y el cuerpo pituitario y

b. el centro en la cima de la cabeza (abarcando la glándula pineal) y el centro ajna,
 
producirán serios problemas vinculados con el cerebro y los ojos. El centro ajna enfoca la energía que ha sido abstraída de los cinco centros que se hallan a lo largo de la columna vertebral, y es el asiento del poder de la personalidad. De acuerdo a como se emplee ese poder y a la dirección de la fuerza enviada por la personalidad integrada y dirigida a través del cuerpo, así serán afectados los órganos del cuerpo. El plexo solar puede ser estimulado desde ese centro y producir efectos desastrosos; el centro cardíaco puede ser impulsado a una actividad indebida por la imposición de la fuerza de la personalidad, y su energía desviarse hacia abajo y enfocarse en forma egoísta; el plexo solar puede hipervitalizarse de tal manera que todas las fuerzas de la personalidad se subordinen a fines puramente egoístas y separatistas, produciendo así una personalidad poderosa que, al mismo tiempo, detendrá momentáneamente la vida espiritual del hombre. Cuando tiene lugar esta suspensión, las fuerzas del cuerpo que han sido "ascendidas" son impulsadas hacia abajo nuevamente, poniendo al hombre en armonía con la humanidad común que actúa por medio de los centros inferiores, lo cual hace que la personalidad obtenga un gran éxito. Es interesante observar que cuando esto tiene lugar, las energías -concentradas en el centro ajna- descienden al plexo solar o al centro sacro, y raras veces al centro cardíaco. El centro cardíaco tiene poder propio para producir lo que se denomina "aislamiento oculto", porque es el asiento del principio vida. El centro laríngeo en este caso recibe estímulo, pero raras veces en tal grado que produzca dificultades. El hombre es un poderoso pensador creador, polarizado egoístamente, que hace contacto emocional con las masas por medio del plexo solar, y sufre frecuentemente de un fuerte complejo sexual en una u otra forma.

 

14) Gran parte del malestar que sienten las personas actualmente se debe también al despertar del centro laringeo. Este centro rige y condiciona la glándula tiroides y la paratiroides. Puede producir, cuando está excesivamente desarrollado o se ha despertado prematuramente, hipertiroidismo con sus consiguientes dificultades y a veces peligrosos efectos sobre el corazón y el metabolismo del cuerpo. Los efectos sicológicos son bien conocidos y también reconocidos. Dichas dolencias se acrecientan y el centro creador superior se estimula indebidamente y llega a ser un peligro en lugar de una ayuda para que el ente pueda expresarse, debido al celibato forzado a que se ven obligadas muchas personas por la lamentable actual situación económica. Tales condiciones hacen que las personas se abstengan de contraer matrimonio y, por lo tanto, no tienen oportunidad de utilizar (o de abusar de) la energía que fluye a través del centro sacro. Los místicos son análogamente propensos a tal dificultad. El centro laríngeo no se emplea en forma creadora, ni el centro sacro se utiliza debidamente. La energía del sacro asciende prematuramente al centro laríngeo, donde produce un excesivo estímulo. El equipo del hombre implicado no ha alcanzado la etapa donde pueda emprender el trabajo creador en cualquier campo. No hay expresión creadora de ninguna índole, porque el desarrollo del hombre no le permite ser un creador en sentido elevado. Los suizos, aunque son muy inteligentes, en este sentido no son creadores. La energía que fluye por la glándula tiroides no se emplea en forma destacada en el arte creador, la música o las letras, de allí que prevalezca tanto el bocio y las dolencias ocasionadas por la glándula tiroides. Mucha energía fluye a y por medio de la glándula tiroides, sin embargo se la emplea muy poco.

 

 

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