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INTRODUCCIÓN Y CONSIDERACIONES GENERALES

Todos hemos oído mencionar en alguna oportunidad esta disciplina, que puede definirse como "la indagación en las características (Caracterología) y tendencias dinámicas (Predicción) de la vida de un sujeto por la observación de la configuración de sus manos", pero muchos de nosotros hemos prejuzgado poco serio su estudio, en parte por la costumbre que de la lectura de aquellas han hecho gitanos, adivinos de feria y curanderos. Empero, debemos tener la valentía de proclamar la validez científica de la misma, por varias razones fundamentales.

En primer lugar, porque más allá de lo que cada uno piensa sobre la misma, la realidad científica de una disciplina no radica en lo que pensemos de ella a priori sino en la viabilidad (o no) de su metodología y, en este sentido, la Quirología cumple todos los requisitos: parte de reunir miles de observaciones individuales, cotejando las configuraciones pálmicas con las biotipologías que las encarnan y emitiendo, a partir de ello, conclusiones generales: es una ciencia de observación, que no se arroga alcances adivinatorios sino simplemente, el derecho de extraer conclusiones a partir de la repetibilidad de determinados aspectos para determinadas maneras de ser.

Es en tal sentido que tiene validez la Predicción quirológica; no trata de adivinar el futuro sino de vislumbrar, a partir de los "modos de ser", qué va a ocurrir con los mismos. Esto es comprensible; una naturaleza violenta, pongamos por caso, será necesaria y estadísticamente más propensa a sufrir accidentes, problemas legales, infartos, etc., que una que no lo es.

Toda ciencia, para ser tal, debe cumplir una serie de exigencias:

(a) VERIFICABILIDAD: que pueda contrastarse con la realidad de sus afirmaciones;

(b) REPETIBILIDAD: que las generalidades afirmadas sean válidas para la mayoría de los casos, y

(c) UNIFORMIDAD DE CRITERIOS: en cuanto a la concordancia de tales afirmaciones.

 

Estas exigencias son cumplidas por la Quirología ya que, por ejemplo, una "cruz" en una Línea de Vida o un dedo "espatulado" definirán siempre un carácter -o característica de un carácter- afín. Tiene un objeto de estudio (la mano) y un método para acceder a su conocimiento (lo que vamos a explicar). Es ciencia, aunque esta afirmación disguste a los academicistas.

Desde el punto de vista esotérico, en tanto, la Quirología cumple con la segunda de las Leyes Universales: la Ley de Correspondencia, en cuanto a que en la parte del Todo (la mano) está reflejado, microcósmicamente, lo que es y lo que ha de ser con el Todo (el sujeto al cual esa mano pertenece), macrocósmicamente.

 

CONSIDERACIONES GENERALES

Tipos básicos de mano:

Cuadrada: individuo práctico, casi pedestre, realista, trabajador, esencialmente responsable. Excesiva resistencia al cambio; aunque puede ser obtuso, sus méritos sobrepasan a sus defectos. Una curva pronunciada en el exterior de la palma habla de gente creativa con sentido práctico.
Cónica: Aprecia el arte y la belleza, buen anfitrión. Asimila rápidamente sus conocimientos, pero tienden a ser superficiales. Influencian sobre los demás, inventivo y original.

Puntiaguda: Persona psíquica, llena de delicadeza y gracia. No comprenden al mundo ni el mundo los comprende a ellos. Suele faltar energía.
Espatulada: Individualista, con inventiva. Aman la actividad, los viajes, la ciencia. Suelen no tener compañías estables. Buenos camaradas. Ingeniosos, versátiles y capaces.

Mixta: Versatilidad, combinando características de los tipos precedentes; suele combinar practicidad con creatividad.

Grande: Pensamiento y acción lentos, disposición analítica y reflexiva.

Pequeña: Irreflexivo, dinámico, hasta hiperactivo. La mano de la síntesis, de la persona que no se detiene en preciosismos del intelecto, sino que sigue impulsos espontáneos. Sus impulsos -de fuerza o simpatía- dominan sus acciones. Mediana: Conjuga en sí las características de las dos anteriores, es un término medio pero poco original.

Estrecha: Discreción, prudencia, timidez. En casos extremos expresa la personalidad de un desconfiado o insociable.

Ancha: Dinamismo, ingenuidad, comunicación y generosidad.

La mujer, cuando posee manos anchas, evidencia pocas molestias ováricas, siendo lo contrario si sus manos son estrechas. Según sean de anchas o estrechas las manos de la mujer, así serán de fáciles o difíciles sus partos, pues las dimensiones de anchura de las manos están en concordancia, al parecer, con la anchura de la pelvis.

Delgada: Denota una tendencia cerebral por encima de la emotividad, pero con una dosis muy acentuada de orgullo.

Gruesa: Vigor, tenacidad, de aquél que obtiene lo que desea de la vida a costa de su propio esfuerzo.

Dura: Espíritu de lucha, tendencias deportivas y buena memoria.

Blanda: Temperamento linfático, persona dotada para lo intelectual con predominio de la imaginación y sensibilidad poética.


Las manos y los temperamentos

Las manos presentan una serie de caracteres por los que se manifiestan los tipos humanos. Así, por medio de la temperatura, el tipo de dedos y la forma de sus líneas en la palma sabremos si un individuo es de temperamento bilioso o linfático, sanguíneo o nervioso.

En los temperamentos nerviosos y biliosos habrá un predominio de lo intelectual y psíquico por encima de lo sensorial y físico que caracteriza a los temperamentos linfático y sanguíneo. Los temperamentos se manifiestan usualmente con estos rasgos:

- El temperamento linfático, que se distingue por conformar un carácter tranquilo o aparentemente apacible, cierta lentitud de reacciones y una forma muy especial de enfrentar la realidad como si practicara la resistencia pasiva, se muestra en unas manos húmedas y de temperatura fría, con unos dedos cortos y gruesos, así como líneas anchas y no muy numerosas en la palma de las manos.

- El temperamento sanguíneo, que se caracteriza por la rapidez de movimientos, una acción continua y lineal y una forma de ser extrovertida, presenta sus manos calientes y húmedas, dedos cortos y nudosos y líneas escasas pero profundas y bien dibujadas.

- El temperamento bilioso, donde la fuerza y la tenacidad conforman el carácter, se presenta en manos secas y calientes, con dedos largos y gruesos y numerosas líneas anchas y profundas.

- El temperamento nervioso, de gran receptividad e imaginación, se manifiesta en unas manos frías y secas, de dedos largos y estrechos y numerosas líneas finas como si recubrieran toda la piel de la palma de la mano con una fina red.

 

 

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