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RECOLECCIÓN DE LAS PLANTAS MEDICINALES

Dónde

Un aspecto básico a considerar es el lugar en el cual suele desarrollarse una planta. Viven allí donde las condiciones ambientales son las mejores para ellas, lo cual significa que pueden vivir perfectamente en medios distintos, pero su crecimiento y desarrollo no será el mismo, y su rendimiento será mucho menor. Constituyen una excepción los cultivos industriales, en los que puede añadirse a la tierra un determinado abono para aumentar la productividad de una sustancia concreta, o manipularla genéticamente para que incremente la síntesis del producto que interesa.

Así, mientras resulte posible, será preferible ir a recolectar plantas allí donde se desarrollen espontáneamente, a tener un pequeño huerto medicinal en casa, lo cual presenta otras ventajas que deben valorarse, como un ambiente aromático, la función estética o el estímulo para su conservación y el amor a la naturaleza. Además, si plantamos hierbas útiles como condimento culinario, las tendremos constantemente a nuestra disposición, y nos bastará con dar unos pasos hasta la maceta o el jardín para recoger unas hojas de salvia o un ramillete de perejil.

 

Cuánto

Es importante calcular la cantidad que necesitamos, que no tiene que coincidir con la que podamos encontrar. Nuestro respeto por la naturaleza debe impedirnos coger plantas que más tarde puedan terminar en el cubo de la basura. Nos limitaremos a recoger las mínimas cantidades necesarias hasta muestra próxima excursión al campo. En ningún caso sobrepasaremos la cantidad que vayamos a utilizar en un año, pues incluso en las mejores condiciones de conservación, cada temporada deben reponerse todas las hierbas.

 

Cuándo

Hay que escoger no sólo la fecha, sino las condiciones meteorológicas y la hora del día. Lo primero que hay que tener es paciencia; luego escoger la temporada, luego la fecha, que se fijará en los primeros días de la época de recolección, por si debe anularse y ha de dejarse la salida al campo para otro día. A fin de evitar que puedan pudrirse las plantas, debe escogerse un día seco, en que luzca el sol, que no haya llovido el día anterior, y mucho mejor si no ha llovido durante muchos días antes, pues en ausencia de agua los principios activos se encuentran mucho más concentrados. Finalmente la hora: o por la mañana o al atardecer (excepto cuando, por circunstancias particulares, deba realizarse la operación a otras horas).

El momento idóneo para este menester es cuando todavía no se ha producido la floración, pues la planta aún está dedicando todas sus sustancias nutritivas al desarrollo foliar. Como norma general, las raíces se desentierran cuando no es el período de vegetación, es decir, en otoño o en primavera. Los bulbos se recogen en otoño, después de haber madurado las semillas, que es cuando se acumulan en ellos las sustancias activas. Los tallos se cortan hacia finales de otoño, cuando las hojas ya han perdido su actividad. La recolección de las hojas tiene lugar cuando están en pleno desarrollo, antes de la floración, al aparecer los primeros capullos. Las flores y las sumidades floridas se cortan al inicio de su desarrollo, antes de que los pétalos se extiendan y tenga lugar la fecundación. Los frutos, tanto los carnosos como los secos, deben recolectarse en la madurez, pero antes de que empiecen a degradarse. Para recoger las semillas, en cambio, hay que esperar a que el fruto esté completamente maduro y la planta empiece a marchitarse (si el fruto se abre y deja caer las semillas, pueden recogerse del suelo). La corteza puede arrancarse durante todo el año, pero hay que escoger los árboles o arbustos de más de tres años, para no dañarlos.

 

Cómo

Siempre se utilizarán tijeras de podar, nunca romperemos las ramitas con las manos, pues dañaríamos la planta, ya que de esta manera se desgarran los tejidos. Debe prepararse una bolsa distinta para cada tipo de planta, y se rechazarán las bolsas de plástico, pues dan lugar a la formación de humedad que activa la putrefacción; además, de nada serviría escoger la hora más adecuada o un día soleado para evitar la humedad de las hojas si luego hemos de guardar la planta en un medio mojado. Son ideales las bolsas de papel, o papeles de diario para envolver las plantas de una en una. También puede utilizarse una carpeta con varios departamentos que separen unas plantas de las otras, siempre aisladas con un buen espesor de papeles de diario.

 

 

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