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ALGUNOS PENSAMIENTOS SOBRE EL FUEGO: PELIGROS PARA EL CEREBRO, SISTEMA NERVIOSO Y GENITALES

Antes de entrar a considerar este tema, deseo llamarles la atención sobre un hecho muy interesante. La mayor parte de los fenómenos sicológicos que ocurren en la tierra, están -como seguramente se darán cuenta, si piensan con claridad- controlados par el deva Señor de Agni, el primordial gran Señor del Fuego, el Regente del plano mental. El fuego cósmico constituye el trasfondo de nuestra evolución; la meta de la evolución de nuestra triple vida la constituye el fuego del plano mental, el control interno y su dominio, sus cualidades purificadoras conjuntamente con sus efectos refinadores. Cuando el fuego interno del plano mental y el fuego latente en los vehículos inferiores se fusionan con el fuego sagrado de la Tríada, el trabajo ha terminado, y el hombre es un adepto. Se ha efectuado la unificación y completado el trabajo de eones. Todo esto se realiza con la ayuda del Señor de Agni, y de los devas superiores del plano mental, trabajando con el Regente de dicho plano y con el Señor Rajas del segundo plano.

La evolución macrocósmica avanza de manera similar a la microcósmica. Los fuegos internos del globo terrestre, que arden en las profundidades del corazón de nuestra esfera, se fusionarán con el sagrado fuego del sol, al final del gran ciclo, y el sistema solar alcanzará entonces su apoteosis. Poco a poco, a medida que pasen los eones y los ciclos menores completen su curso, el fuego compenetrará los éteres, y será cada vez más conocido y controlado, hasta que, con el tiempo, los fuegos cósmicos y terrestres quedarán unificados (adaptándose los cuerpos de todas las formas materiales a las condiciones cambiantes), con lo cual la analogía quedará demostrada. Cuando ello sea comprendido, los fenómenos de la tierra -por ejemplo, las perturbaciones sísmicas- podrán ser estudiadas con mayor interés. Más adelante, cuando esto sea mejor captado, se comprenderán los efectos de tales perturbaciones, así como también las reacciones que producen en los hijos de los hombres. Durante los meses de verano -a medida que el gran ciclo llega a diferentes partes del mundo- los devas del fuego, los elementales del fuego y esas oscuras entidades, los "agnichaitas" de las hogueras internas entran en mayor actividad, que va disminuyendo a medida que el sol se aleja. Tenemos aquí la analogía entre los aspectos ígneos de la economía terrestre y su relación con el Sol, similares a los aspectos acuosos y su conexión con la Luna. Doy aquí una importante indicación esotérica. Voy a darles además un breve, aunque oculto, fragmento que ahora se puede dar al público. Si se medita sobre ello, llevará al estudiante a un plano elevado que estimulará su vibración.

"El secreto del fuego se halla oculto en la segunda letra de la Palabra Sagrada. El misterio de la vida se halla oculto en el corazón. Cuando vibra el punto inferior, cuando el sagrado triángulo resplandece, cuando el punto, el centro medio y el ápice se unen y circula el fuego, cuando arde el triple ápice, entonces los dos triángulos -mayor y menor-se fusionan en una sola llama, que todo lo consume.”

Debemos ahora considerar brevemente los peligros inherentes a la práctica de la meditación, tal como se manifiestan en el cuerpo físico. Estos riesgos -como muchas cosas en el esquema logoico- asumen una triple naturaleza y atacan tres sectores del cuerpo físico, manifestándose

a. en el cerebro,

b. en el sistema nervioso y

c. en los órganos sexuales.

 

Es innecesario señalar la razón que me ha inducido a tratar primeramente los peligros relacionados con los cuerpos mental y emocional. Era necesario hacerlo así, porque muchos de los riesgos que amenazan al vehículo denso tienen su origen en los planos sutiles, y no son más que manifestaciones externas de males internos. Cada ser humano entra en la vida equipado con un cuerpo físico y un cuerpo etérico de ciertos componentes, producto de una encarnación anterior, los cuales reproducen virtualmente con toda exactitud el cuerpo que el hombre abandonó cuando la muerte lo separó de la existencia en el plano físico. La tarea de cada uno consiste en tomar ese cuerpo, conocer sus defectos y necesidades y luego, deliberadamente, construir un nuevo cuerpo más adecuado para satisfacer la necesidad del espíritu interno. Ésta es una tarea de grandes proporciones, y demanda tiempo, rígida disciplina, abnegación y criterio.

El hombre que emprende la práctica de la meditación ocultista, textualmente, "juega con fuego". Quisiera que tengan muy en cuenta esta afirmación, porque encierra una verdad que muy pocos comprenden. "Jugar con fuego" es un dicho vulgar muy antiguo, que ha perdido su significado debido a su constante repetición, no obstante, es absoluta y completamente exacto, no una enseñanza simbólica, sino la afirmación de un hecho. El fuego constituye la base de todo -el Yo es fuego, el intelecto es una fase del fuego, y latente en los vehículos físicos microcósmicos se halla oculto un fuego verdadero, que tanto puede ser una fuerza destructora, consumiendo los tejidos del cuerpo y estimulando los centros de carácter indeseable, como un factor vivificador, que actúa como agente estimulador y activante. Cuando ha sido encauzado hacia ciertos canales preparados, actúan como purificador y como gran vinculador entre el yo inferior y el Yo Superior.

Durante la meditación, el estudiante trata de establecer contacto con la llama divina, su Yo superior, y se pone en armonía con el fuego del plano mental. Cuando la meditación es forzada o practicada muy violentamente, sin efectuar antes el alineamiento entre los cuerpos superior e inferior, vía el emocional, este fuego puede actuar sobre el fuego latente en la base de la columna vertebral (denominado kundalini), y hacerlo circular prematuramente. Esto causaría la desorganización y destrucción en vez de la vivificación y el estímulo de los centros superiores. Hay un camino geométrico espiroidal apropiado, que este fuego debe seguir, y depende del rayo a que pertenece el estudiante y del tipo de vibración de sus centros superiores. Sólo ha de permitirse que este fuego circule bajo la instrucción directa del Maestro y sea distribuido conscientemente por el estudiante mismo, siguiendo las instrucciones verbales específicas del instructor. A veces el fuego puede ser despertado y ascender correctamente en espiral sin que el estudiante sepa lo que está ocurriendo en el plano físico, pero en los planos internos lo sabe, sólo que no ha hecho descender ese conocimiento a la conciencia del plano físico.

Trataremos ahora, por un momento, los tres peligros que acechan principalmente a los vehículos físicos. Quisiera señalar que me refiero a las dificultades extremas, y que hay muchos grados intermedios de peligro y trastorno que atacan al estudiante desprevenido.

 

Peligros para el cerebro físico.

El cerebro sufre, principalmente, en dos sentidos:

La congestión que causa la sufusión de los vasos sanguíneos y la consecuente tensión de los delicados tejidos del cerebro, lo cual puede ocasionar una lesión permanente y hasta causar la imbecilidad. En sus etapas iniciales se manifiesta como insensibilidad y fatiga, y si el estudiante persiste en la meditación, al observar estos síntomas, los efectos pueden ser muy serios. Debe abstenerse siempre de continuar la meditación en cuanto sienta fatiga, suspendiéndola a la más mínima indicación de trastorno. Uno puede resguardarse de todos estos peligros aplicando el sentido común, recordando que el cuerpo debe ser entrenado gradualmente y construido despacio. En los planes de los Grandes Seres no cabe el apresuramiento.

Demencia. Este mal ataca muchas veces a estudiantes sinceros, que persisten imprudentemente en forzar o despertar, sin las debidas precauciones, el fuego sagrado, por medio de ejercicios de respiración y prácticas similares, pagando el precio de su osadía con la pérdida de la razón. En tales casos, el fuego no circula en forma realmente geométrica ni se forman los triángulos necesarios, y el fuego eléctrico se precipita hacia arriba con creciente rapidez y calor, consumiendo, literalmente, todo o parte del tejido del cerebro, produciendo la locura y a veces la muerte.

Cuando se comprendan mejor y se reconozcan abiertamente estas cosas, los médicos y especialistas en enfermedades del cerebro, estudiarán con más detenimiento y precisión las condiciones eléctricas de la columna vertebral y correlacionarán esta condición con la del cerebro, obteniéndose así buenos resultados.

 

Peligros para el sistema nervioso.

Los trastornos relacionados con el sistema nervioso son mas frecuentes que los que atacan al cerebro, como la destrucción de su tejido y la demencia. Casi todos los que practican la meditación, son conscientes de su efecto en el sistema nervioso; algunas veces asume la forma de insomnio, excitación, energía acumulada y desasosiego, que no permiten el relajamiento; de irritabilidad, que quizás no se había sentido antes de practicar la meditación; de reacciones nerviosas -como la contracción de los miembros superiores o inferiores, de los dedos y de los ojos-, depresión y disminución de la vitalidad, y distintas maneras personales de expresar nerviosidad y tensión, las cuales difieren según la naturaleza y el temperamento de cada uno. Tal nerviosidad puede ser grave o simple, pero quiero señalar que es completamente innecesaria, siempre que el estudiante se atenga a las reglas del sentido común, estudie inteligentemente su temperamento, no siga ciegamente las fórmulas y métodos, sino que insista en conocer la razón de la acción recomendada. Si los estudiantes de ocultismo disciplinaran su vida más inteligentemente, estudiaran con más cuidado el problema de la alimentación y durmieran las horas necesarias con más determinación, y si trabajaran con precavida parsimonia y menos impulsivamente (no importa cuán elevada sea la aspiración), obtendrían mejores resultados, y los Grandes Seres podrían contar con auxiliares más eficientes en la tarea de servir al mundo.

No intento tratar en estas cartas las enfermedades especificas del cerebro y del sistema nervioso. Solo deseo hacer indicaciones generales y advertencias, y decirles, para alentarlos, que más adelante, cuando los sabios Instructores actúen entre los hombres y enseñen abiertamente en escuelas específicas, muchos desarreglos cerebrales y dolencias nerviosas serán curados por medio de la meditación inteligentemente ajustada a las necesidades individuales. Se establecerán meditaciones adecuadas para estimular los centros inactivos, dirigir el luego interno hacia los canales apropiados, distribuir en forma pareja el calor divino, reconstruir los tejidos y curar. No ha llegado todavía el momento para esto, aunque está más cerca de lo que se imaginan.

 

Peligros para los órganos sexuales.

El peligro de sobreexcitación de estos órganos es muy conocido teóricamente y no intento extenderme sobre ello. Bastará que diga que este peligro es muy real. La razón es que, al sobreexcitar estos centros, el fuego interno no hace más que seguir la línea de menor resistencia, debido a la polarización de toda la raza. Por lo tanto, el trabajo que el estudiante debe realizar es doble:

a. Apartar su conciencia de esos centros. Esto no es fácil, pues significa contrarrestar las consecuencias de un desarrollo milenario.

b. Dirigir el impulso creador al plano mental. Si logra realizarlo con éxito, la actividad del fuego divino se dirigirá al centro laríngeo y al correspondiente centro de la cabeza, en vez de los órganos inferiores genitales. Por lo tanto, se evidenciará por qué no es conveniente dedicar mucho tiempo a la meditación durante los primeros años, salvo que el hombre esté muy avanzado. La antigua y sabia regla brahmánica de que el hombre debe dedicar sus primeros años a las tareas del hogar y sólo después de haber llenado sus funciones como hombre, puede llevar la vida del devoto, encierra gran sabiduría. Ésta es la regla para la mayoría. Para los Egos avanzados y los estudiantes y discípulos no es así, pues cada uno debe resolver su propio problema individual.

 

 

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