La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 

LA FUENTE DE CHI

¿Es lo No Manifestado lo que en Oriente denominan el chi, una especie de energía de vida universal?

No, no lo es. Lo No Manifestado es la fuente de chi. El chi es el campo energético interno de tu cuerpo. Es el puente entre tu identidad externa y la Fuente. Está a medio camino entre lo manifestado, el mundo de la forma y lo No Manifestado. El chi es comparable a un río o a una corriente de energía. Si concentras intensamente la conciencia en tu cuerpo interno, estás remontando el curso del río de vuelta a su Fuente. Chi es movimiento; lo No Manifestado es quietud. Cuando llegas a un punto de quietud absoluta, que sin embargo vibra de vida, has ido más allá del cuerpo interno y más allá del chi a la Fuente misma: lo No Manifestado. El chi es el vínculo entre lo No Manifestado y el universo físico.

Así, si ahondas con la atención en tu cuerpo interno, puede que llegues a ese punto, a esa singularidad, donde el mundo se disuelve en lo No Manifestado y lo No Manifestado toma forma, dando lugar a la corriente energética de chi que después se convierte en el mundo. Éste es el punto del nacimiento y de la muerte. Cuando tu conciencia se dirige hacia fuera, surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige hacia dentro, alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No Manifestado. Después, cuando tu conciencia vuelve al mundo manifestado, retomas la identidad en la forma a la que habías renunciado temporalmente. Tienes un nombre, un pasado, una situación de vida, un futuro. Pero ya no eres la misma persona que antes; un aspecto esencial ha cambiado porque has vislumbrado una realidad dentro de ti que «no es de este mundo», aunque tampoco está separada de él, del mismo modo que no está separada de ti.

Esta debe ser tu práctica espiritual: en los quehaceres de tu vida no concedas el cien por cien de tu atención al mundo externo y a la mente. Mantén parte de tu atención dentro. Ya he hablado de esto. Siente tu cuerpo interno mientras participas en tus actividades cotidianas, especialmente cuando te relacionas con otras personas o con la naturaleza. Siente la quietud en lo profundo de él. Mantén la puerta abierta. Es muy posible ser consciente de lo No Manifestado en tu vida cotidiana. Lo sientes como una profunda paz de fondo, una quietud que nunca te abandona, pase lo que pase fuera. Así te conviertes en un puente entre lo No Manifestado y lo manifestado, entre Dios y el mundo. Éste es el estado de conexión con la Fuente, que llamamos iluminación.

No pienses que lo No Manifestado está separado de lo manifestado; no podría ser así. Lo No Manifestado es la vida dentro de cada forma, la esencia interna de todo lo que existe. Impregna y satura este mundo. Permíteme explicarlo en el espacio posterior.

 

Menú de este tema

Home