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ABANDONA EL TIEMPO PSICOLÓGICO

Aprende a usar el tiempo en los aspectos prácticos de tu vida —podemos denominarlo el «tiempo del reloj»—, pero regresa inmediatamente a la conciencia del presente cuando esos asuntos prácticos estén resueltos. Así no habrá una acumulación de «tiempo psicológico», que es la identificación con el pasado y la continua proyección compulsiva hacia el futuro.

El tiempo del reloj no se limita a concertar una cita o planear un viaje. También incluye aprender del pasado para no repetir los mismos errores una y otra vez; establecer objetivos y avanzar hacia ellos; predecir el futuro mediante pautas y leyes aprendidas en el pasado, sean físicas, matemáticas o de otro orden, y emprender las acciones apropiadas en función de nuestras predicciones.

Pero aun aquí, en la esfera de la vida práctica, donde no podemos prescindir de la referencia al pasado o al futuro, el momento presente sigue siendo el factor fundamental: cualquier lección del pasado se vuelve relevante ahora y se aplica en el ahora. Cualquier planificación y esfuerzo por conseguir un objetivo particular se hace ahora.

El principal foco de atención de la persona iluminada está siempre en el ahora, aunque sigue manteniendo una conciencia periférica del tiempo. En otras palabras: continúa usando el tiempo del reloj, pero es libre del tiempo psicológico.

Mantente alerta para no transformar el tiempo del reloj en tiempo psicológico. Por ejemplo: si cometiste un error en el pasado y aprendes de él ahora, estás usando el tiempo del reloj. Por otra parte, si te centras mentalmente en el error de modo que surgen la autocrítica, el rencor o la culpa, entonces estás convirtiéndolo en parte de tu «yo», lo estás haciendo «tuyo»; pasa a ser parte de tu identidad y así se crea el tiempo psicológico, que siempre está a un falso sentido de identidad. Negarse a perdonar siempre implica una pesada carga de tiempo psicológico.

Si te marcas un objetivo y avanzas hacia él, estás usando el tiempo del reloj. Eres consciente de adonde quieres ir, pero valoras y das la máxima atención al paso que estás dando en este momento. Si te centras excesivamente en el objetivo, quizá porque estás buscando la felicidad, la realización, o completar tu sentido de identidad, dejas de honrar el ahora. Entonces se queda reducido a un simple paso intermedio sin valor intrínseco que te permite acceder al futuro. El tiempo del reloj se convierte en tiempo psicológico. Tu camino de vida deja de ser una aventura y se reduce a una necesidad obsesiva de llegar, de alcanzar, de «lograrlo». Dejas de mirar y de oler las flores que están a los lados del camino y dejas de interesarte por la belleza y el milagro de la vida que se desarrolla a tu alrededor cuando estás presente en el ahora.

 

Puedo ver la importancia suprema del ahora, pero no puedo estar del todo de acuerdo contigo cuando dices que el tiempo es una completa ilusión.

Cuando digo que «el tiempo es una ilusión», no tengo intención de postular un principio filosófico. Simplemente te estoy recordando un hecho muy simple —un hecho tan evidente que puede resultarte difícil de entender y quizá no te parezca significativo—, pero cuando te das plena cuenta de él, puede cortar como una espada todas las capas de complejidad y «problemas» que te has creado mentalmente. Permíteme repetirlo otra vez: el momento presente es lo único que tienes. Nunca hay un momento en tu vida que no sea «este momento». ¿No te parece que esto es un hecho?

 


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