La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

LA ACTITUD EN LA COCINA

La cocina es una alquimia. Mediante la transformación del alimento producimos un cambio energético derivado de nuestra intención.

Cocinar no es sólo tener un recetario y hacer suculentos platos. Es un aprendizaje lento y minucioso donde despiertan nuestros más ancestrales instintos.

 

Hay personas que cocinan con muy buena predisposición y que hacen de nada un manjar que a todos agrada y satisface, y tal vez nunca se hayan planteado sobre las combinaciones adecuadas de los alimentos ni sobre su composición química o energética. Estas personas nos enseñan algo muy importante: a cocinar con alegría e intuición.

La actitud en la cocina es un aspecto o un tema al que no se le da tanta importancia como a la comprensión del yin-yang o a la calidad de los alimentos. Podemos probar a cambiar el orden de importancia: en primer lugar la actitud, después el criterio o la filosofía y, por último, la calidad de los alimentos... y comprobemos luego los resultados...

El sentimiento que ponemos al cocinar es algo que no necesita de ninguna técnica, de ningún utensilio, de ningún estudio, y eso lo podemos transmitir a todos los aspectos de la vida. No siempre tendremos la oportunidad de conseguir alimentos biológicos o integrales, por lo que nuestra intención debe continuar siendo la misma. En cuanto al criterio, cada cual sigue el suyo: algunos lo hacen sólo para agradar a sus comensales; otros, de una forma más intelectual para tener todos los nutrientes necesarios; otros, para curar a enfermos... Sea cual sea el criterio, lo más importante es estar claros, ser creativos e intuitivos.

A nosotros nos gusta tener los alimentos en su estado más puro y cocinarlos de acuerdo a las estaciones y a las necesidades de cada uno. Hacer una cocina sana, sin excesos, sencilla a veces, y otras, más elaborada; combinar los platos de cereales de forma apetitosa y ofrecer una buena presentación. No siempre es así, ni siempre conseguimos lo que nos proponemos, por no disponer del tiempo o los ingredientes necesarios. Cuando esto ocurre procuramos sustituir lo que nos falta con ingenio, y sobre todo, con una actitud positiva.

No hay que cambiar nunca la dieta a aquellas personas que no lo desean, que no piensan igual que nosotros o que sencillamente no lo necesitan. Podemos, eso sí, incluir alguna cosa distinta, pero siempre haciéndolo con suavidad. Nos referimos especialmente a los niños, con quienes muchas veces la comida se convierte en un punto de conflicto. Si queréis que dejen las chocolatinas por los cereales, no va a ser fácil, y menos si lo hacéis de una forma autoritaria; una actitud más lúdica y con presentaciones divertidas y apetitosas dará mejores resultados.

Orden, limpieza y claridad son aspectos prioritarios en el momento de empezar y de acabar a elaborar los platos. Es preferible ir lavando y ordenando los utensilios a medida que se ensucian, esto agiliza mucho más la cocina.

Siempre es positivo meditar unos minutos antes, acerca de lo que vamos a cocinar, con qué propósito y para quiénes, a veces es bueno escribirlo y ponerlo en la misma cocina.... otras es mejor dejarse llevar.

Los mejores platos pueden surgir de aquellos días en que, relajados, entramos en la cocina sin ninguna receta pero con una especial sensibilidad para crearla. Aunque al principio, cocinar de forma intuitiva no resulta fácil, se necesita tener una mínima experiencia y seguridad, pero ya veréis cómo poco a poco aparece el deseo de probar, de cambiar las recetas, de inventar, y esto es algo que produce mucha satisfacción. Pues la cocina es un gran arte.

 

 

Menú de este tema

Home