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LA IMPORTANCIA DE LA MEDITACIÓN OCULTISTA

Fundamentalmente, la meditación consiste en ayudar al alineamiento, permitiendo hacer contacto con el Yo Superior, y con ese fin ha sido instituida. Con el objeto de dilucidarlo debidamente, encararé el estudio de este tema bajo los siguientes encabezamientos:

La importancia de la Meditación.
Los puntos que se toman en consideración al asignar la Meditación.
El empleo de la Palabra Sagrada en la Meditación.
Los peligros que deben evitarse en la Meditación.
El empleo de las Fórmulas en la Meditación.
El empleo del Color y del Sonido en la Meditación.
El acceso a los Maestros por medio de la Meditación.
Las futuras Escuelas de Meditación.
La purificación de los vehículos.
La vida exotérica de servicio.

Ahora trataré el primer punto: ¿Por qué es importante la meditación?

El énfasis puesto sobre la importancia de la meditación, es consecuencia lógica de la absoluta convicción, por parte del estudiante, de la necesidad imperiosa de que el Yo Superior domine a la Personalidad.

El hombre, en la actualidad, está dedicado a muchas actividades y, por fuerza de las circunstancias, polarizado totalmente en el yo inferior, ya sea en el cuerpo emocional o en el mental. Quisiera hacer resaltar algo de interés. Mientras la polarización sea o puramente física o emocional, nunca se sentirá la necesidad de meditar. Aunque el cuerpo mental esté activo, no se siente la necesidad de meditar hasta que el hombre haya sufrido muchos cambios y pasado muchas vidas; apurado la copa del placer y del dolor en el transcurso de innumerables encarnaciones; sondeado las profundidades de la vida, vivida totalmente para el yo inferior, hallando que todo eso no satisface. Entonces comienza a dirigir su pensamiento a otras cosas: aspirar a lo desconocido, comprender y sentir dentro de sí los pares de opuestos y percibir en su conciencia posibilidades e ideales nunca soñados. Ha llegado así a un punto donde el éxito, la popularidad y los diversos dones son suyos, sin embargo, no extrae de ellos ninguna satisfacción, persistiendo siempre el anhelo interno, hasta que el dolor es tan agudo, que el deseo de exteriorizarse y elevarse, para llegar a alguien o a algo que está más allá, vence todos los obstáculos. El hombre comienza a dirigirse internamente y a buscar la fuente de su origen. Entonces empieza a meditar, a reflexionar e intensificar la vibración, hasta que, en el transcurso del tiempo, recoge los frutos de la meditación.

 

Cuatro cosas realizadas a través de la meditación.

1. Permite al hombre establecer contacto con el Yo Superior y alinear los tres cuerpos inferiores.

2. Hace que el hombre adquiera equilibrio, no siendo totalmente receptivo, negativo ni positivo, sino que se ubique en el punto de equilibrio. De esta manera el Yo Superior, y más tarde el Maestro, tiene la oportunidad de romper el equilibrio y de sintonizar la aquietada vibración con una nota más elevada que antes, de hacer que la conciencia vibre a un ritmo nuevo y superior y vire (sí puede expresarse así) hacia la periferia del triple Espíritu. Practicando constantemente esto, el punto de equilibrio se eleva gradualmente, hasta llegar el momento en que el punto de atracción inferior, en la oscilación y reajuste, no es el físico, tampoco llega al emocional, ni establece contacto con el mental (pasando por alto también el cuerpo causal), y el hombre desde ese momento está polarizado en la conciencia espiritual.

Esto señala la cuarta Iniciación, después de la cual el adepto construye y crea libremente para sí un cuerpo de manifestación, pues nada existe en Él que anhele la objetividad de un cuerpo para ser utilizado en los tres mundos y que evolucione de acuerdo a la Ley de las Causas.

3. Estabiliza las vibraciones inferiores en los subplanos emocional y mental. Comienza la tarea de sintonización del yo inferior con la vibración del tercer subplano de cada uno de los tres planos inferiores, hasta dominar ese subplano. Luego es sincronizado el segundo subplano.

El hombre alcanza en ese ciclo la máxima realización de la personalidad cuando adquiere la capacidad de vibrar y moverse conscientemente en el cuarto subplano. Podría denominar al cuarto subplano de los planos físico, emocional y mental (cuando están dominados, alineados y actuando simultáneamente en una encarnación) el plano de la personalidad perfecta, en el sentido concreto de la expresión  desde un punto de vista inferior. En esa particular encarnación el hombre logrará la plena expresión de su yo inferior -físicamente perfecto, emocionalmente vibrante y mentalmente colosal. A continuación empieza la trasferencia a una vibración superior, la sintonización con el Yo superior, y la afinación de la personalidad o tercera mayor, con la quinta dominante del Ego.

4. Ayuda a transferir la polarización desde uno de los átomos permanentes de la personalidad al correspondiente átomo de la Tríada espiritual. Más adelante dilucidaré este punto con mayor amplitud.

 

Lo antedicho evidencia la naturaleza esencial de la meditación y su práctica inteligente, diligente y formal. En la primera experiencia, una vez logrado lo más elevado que la naturaleza inferior tiene que ofrecer, el hombre empieza a meditar. Sus tentativas son al principio desordenadas, y a veces transcurren varias encarnaciones hasta que el Yo Superior fuerza al hombre a pensar y meditar seriamente, sólo a raros y separados intervalos. Las ocasiones de recogerse en sí mismo ocurren con mayor frecuencia, hasta que en varias vidas el hombre se dedica a la meditación y aspiración místicas, consagrando finalmente toda una vida a ellas, lo que señala el cenit de la aspiración emocional por medio del cuerpo mental, independientemente de la aplicación científica de la Ley. Estas leyes rigen la verdadera meditación ocultista.

Cada uno de los que trabajan definidamente bajo la dirección de algunos de los Maestros, ha pasado por dos culminantes vidas: una vida de apoteosis mundana y una vida de la más intensa meditación mística o emocional-intuitiva. Quienes están vinculados con el Maestro Jesús y Sus discípulos han pasado esta vida meditativa en algún monasterio o convento de Europa Central, y los discípulos del Maestro M. o del Maestro K. H. en la India, el Tibet o la China.

Todos ustedes pasarán ahora por una serie más importante de vidas, para lo cual las anteriores culminaciones fueron sólo los peldaños. En las vidas que seguirán de inmediato para quienes están en el sendero, llegará la realización final por medio de una ordenada meditación ocultista basada en la ley. Algunos alcanzarán su objetivo en la vida presente o en la próxima; otros lo realizarán muy pronto, en otras vidas. Unos pocos lograrán la culminación del método místico que será más tarde la base del método ocultista o mental.

 

 

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