PROBLEMAS Y ENFERMEDADES DE LOS TESTÍCULOS

Veamos las diferentes vicisitudes de los testículos. Un fenómeno muy doloroso, por ejemplo, es la torsión testicular. Se trata de una torsión del cordón espermático que sostiene el testículo dentro del escroto (la bolsa que contiene los testículos). Comienza bruscamente con un dolor muy severo, a veces insoportable, en un lado del escroto, que en algunos casos se extiende al abdomen. Al poco rato, el escroto se volverá rojizo y se hinchará. La torsión requiere una urgencia quirúrgica, porque se interrumpe la circulación de la sangre al testículo y éste quedaría inutilizado si no se restableciera el flujo obstruido dentro de un plazo de seis horas de iniciado el cuadro (ningún testículo sobrevive a las 24 horas de torsión). Esta situación de torsión testicular es más común en la adolescencia que en ninguna otra etapa de la vida, probablemente debido a que en esa edad se combinan el crecimiento testicular rápido con actividades físicas muy intensas. La mayoría de adolescentes que han padecido una torsión testicular tienen una anomalía en la posición de los testículos desde el nacimiento y suele presentarse en los dos, por lo tanto es conveniente que el cirujano fije también el otro testículo. A veces hay pequeños avisos: el testículo se tuerce en forma intermitente causando breves episodios de intenso dolor. Cuando el dolor y la hinchazón del escroto se acompaña de fiebre, hay que pensar en una inflamación de los testículos y del epidídimo (conjunto de conductos seminíferos enrollados en la parte superior de cada testículo, que luego continúan con el conducto deferente o espermático). Los términos médicos son, respectivamente: orquitis y epididimitis. Las causas van desde la parotiditis a las enfermedades de transmisión sexual (ETS), en cuyo caso requieren tratamiento antibiótico intenso.

Los traumatismos testiculares son frecuentes en las prácticas deportivas y pueden ir desde una simple contusión hasta una ruptura del testículo. En este último caso, el escroto se llenará de sangre y creará una urgencia quirúrgica. ¡No debe aplicarse hielo al escroto!, porque disminuiría la circulación y aumentaría el dolor.

Las venas varicosas del escroto, varicocele, suelen aparecer en la pubertad y predominan en el lado izquierdo, recordando la apariencia de "una bolsa de gusanos". Suelen ser inocuas, pero ocasionalmente son causa de infertilidad por aumentar la temperatura del testículo. Se recomienda la ligadura quirúrgica cuando causan dolor, cuando hay disminución en el tamaño del testículo o cuando hay, en el adulto, una disminución en la producción de espermatozoides.

El hidrocele es una acumulación de líquido entre las membranas que recubren el testículo. Habitualmente no crea molestias, aunque algunos jóvenes pueden quejarse de "pesadez" en el escroto, pero no requiere tratamiento. El espermatocele consiste en pequeños quistes que contienen esperma, y que aparecen por encima y detrás del testículo, donde se encuentra el epidídimo, y tampoco requiere tratamiento. En el caso de las hernias inguinales, se trata de la introducción de órganos del interior del abdomen -habitualmente el intestino- en el escroto, por la ruptura de una zona débil de la musculatura abdominal. El área de hinchazón aumenta cuando aumenta la presión dentro del abdomen: tos, risa, defecación, etc. Habitualmente no duele, pero se corre el riesgo de que la porción de intestino quede atrapado dentro del escroto y la hernia se "estrangule" (con el peligro de gangrena intestinal). Por tal motivo, lo prudente es planear la cirugía con tiempo y evitar situaciones de emergencia.

La falta de un testículo en el escroto se denomina criptorquidia. Sucede en uno de cada cien varones y debe corregirse en la niñez, antes de la pubertad, ya que el testículo que no ha descendido a la bolsa escrotal puede atrofiarse si sigue dentro del abdomen (por la excesiva temperatura intracorporal) y también porque puede favorecer una tendencia al cáncer testicular. Habitualmente no hay síntomas, y el testículo solitario que hay en el escroto aumenta su producción de esperma y testosterona de manera compensatoria. En el caso de que los dos testículos no hayan descendido (criptorquidia bilateral) puede retrasarse la aparición de la pubertad. No hay que demorar el tratamiento médico o quirúrgico.

Por último, nos queda el temido cáncer de testículo, que es una masa dura que raramente produce síntomas en su estado inicial, y por ser muy agresivo se extiende rápidamente, salvo que se trate también agresivamente. El pronóstico está determinado por el tipo de células tumorales y la extensión anatómica del cáncer. El tipo más común es el seminoma, con un 95 % de curación si se encuentra limitado al testículo. El cáncer de testículo es raro, pero su incidencia es mayor en los adolescentes y adultos jóvenes que en el resto de la población.

 

 

 

 

 

 

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