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La susceptibilidad ¿Eres Susceptible?
Las personas susceptibles son aquellas normalmente quisquillosas, es decir,
demasiado delicadas para el trato común, y fáciles de agraviarse o de ofenderse
con otros, por pequeños pretextos. Ser susceptible se asocia con mostrarse
irritable e irascible. También, con ser escrupuloso y receloso. El o la
susceptible teme, sospecha y desconfía de los demás porque por la mínima
situación se siente agredido. Así, tienden a sufrir más del estrés y de la
angustia.
Por otra parte, y a pesar de su aprensión, son personas fácilmente manipulables
dado que son altamente impresionables, lo que le permite a terceros persuadirlos
de una manera apasionante, o sembrarles ideas o sentimientos con gran fuerza. En
el caso de enamoramientos, la persona susceptible, durante el período de
aproximación, lo hará con cautela pero una vez que tome confianza en la pareja,
le será muy fácil a esta emocionarla y conmoverla.
Se puede ser sensible sin ser susceptible, pero el o la susceptible se deja
llevar por los sentimientos y las emociones, lo cual no le permite analizar en
frío las circunstancias para actuar adecuadamente. Así, una broma social se
convierte en una ofensa, o un comentario crítico positivo en el trabajo con el
objeto de estimular un mejor rendimiento, por parte de su supervisor, le genera
al susceptible una crisis de autoestima o un cuadro de angustia innecesario.
La susceptibilidad impide las normales relaciones humanas por temores infundados
de ser insultados o por falsas percepciones de rechazo. Al mismo tiempo, provoca
un enorme desgaste emocional por estar a la defensiva y esperando una agresión.
Una cosa es lo que suponemos y otra lo que realmente ocurre. Debemos aprender a
diferenciar y dar a las situaciones su justo valor. No exageremos, y sobre todo
tratemos de mantener el control emocional. Permitir la exageración en las
emociones puede suscitar desasosiego, ansiedad, angustia e intranquilidad. Ante
cada circunstancia usemos la razón y pensemos cuál es la mejor respuesta para
alcanzar nuestros objetivos. No reaccionemos con la sola emoción, sea de rabia,
miedo, alegría o amor. Si es necesario comentemos el evento con los seres
queridos o amigos y que nos den sus impresiones. De esta forma obtendremos
juicios de valor menos cargados emocionalmente.
Los sentimientos son positivos y nos hacen vivir con afecto y satisfacción, pero
existen emociones que suscitan desasosiego, ansiedad, zozobra, angustia e
intranquilidad. Así como una persona puede llegar a manejar y lidiar con una
fobia, las personas susceptibles pueden aprender a controlar sus emociones y
dejar de ser tan sensibles e impresionables, sin perder para nada, su forma de
ser. |
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