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La rueda del corazón.

El loto de doce pétalos en la región del corazón se desarrolla en forma similar a la del de dieciséis pétalos. También en ese loto, la mitad de los pétalos existía y estaba en actividad en un estado evolutivo humano de tiempos pasados. Por consiguiente, no es necesario desarrollar estos seis pétalos en particular en el curso de la enseñanza oculta: aparecen espontáneamente y empiezan a girar cuando se trabaja en el desarrollo de los otros seis. También en este caso, para favorecer este desarrollo, el discípulo debe orientar conscientemente y en un sentido determinado, ciertas actitudes del alma.

Ahora bien, hay que tener presente que las percepciones de los distintos sentidos espirituales o anímicos tienen también distinto carácter. La percepción transmitida por la flor de loto de doce pétalos es diferente de la de dieciséis pétalos. Esta última percibe formas. La índole de los pensamientos de otra alma, las leyes que rigen un fenómeno de la Naturaleza se manifiestan para la flor de loto de dieciséis pétalos como determinadas formas, no rígidas e inmóviles, sino formas móviles, llenas de vida.

El clarividente que haya desarrollado este sentido, podrá describir la forma en que se manifiesta cada índole de pensamientos y cada ley de la Naturaleza. Un pensamiento de venganza, por ejemplo, aparece como figura de contorno dentado, cual puntas de flecha; el pensamiento afectuoso puede tener la forma de una flor que se abre, etc. Los pensamientos precisos y significativos tienen formas regulares y simétricas; conceptos poco claros tienen contornos crespos.

En cambio, percepciones totalmente distintas aparecen por medio de la flor de loto de doce pétalos. Podemos caracterizarlas aproximadamente como calor anímico y frío anímico. El clarividente dotado de este sentido siente que de las figuras que percibe mediante el loto de dieciséis pétalos, emanan tal calor o frío anímicos. El clarividente que tuviera desarrollado el loto de dieciséis pétalos solamente, no así el de doce, percibiría de un pensamiento benévolo únicamente la forma antes descrita. En cambio, el que hubiera desarrollado ambos sentidos, notaría además la emanación de ese pensamiento que sólo puede calificarse como calor anímico.

Observamos entre paréntesis que en la enseñanza oculta nunca se desarrolla uno de los dos sentidos sin el otro, de manera que el ejemplo que hemos expuesto sólo debe considerarse como hipotético para mayor claridad. Por el desenvolvimiento del loto de doce pétalos, el clarividente adquiere asimismo una profunda comprensión de los fenómenos de la Naturaleza. Todo cuanto se basa en el crecer y desarrollar, irradia calor anímico; y todo cuanto está en proceso del perecer, de destrucción y desintegración, presenta las características de frío anímico.

 

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