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Prevención del embarazo adolescente.
Los preadolescentes y los adolescentes de hoy no son inmunes a las
constantes alusiones al sexo que les llegan a través de la televisión, el
cine, la radio, las líneas telefónicas, los anuncios, la música... Dichas
alusiones se refieren a un solo aspecto de la sexualidad: el placer. En esta
aberrante situación social, de "información sesgada", mediatizada y
unilateralizada (alguien ha dicho que nuestros jóvenes se convierten en
"hemipléjicos sexuales"), la población juvenil debería recibir francos y
clarificadores consejos de sus padres, maestros, educadores y sanitarios
para que sean conscientes de las consecuencias que puede acarrear su
decisión con respecto a su vida sexual: embarazo, enfermedades de
transmisión sexual, abortos, hijos...
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que las adolescentes
constituyen un grupo muy vulnerable a las consecuencias de su actividad
sexual (por ejemplo, los embarazos de adolescentes siempre se catalogan de
alto riesgo) y con índices más altos de mortalidad maternoinfantil (es
decir, tanto para la madre como para el niño). Para prevenir estos problemas
es necesario un diálogo abierto con los jóvenes. Así, los adolescentes que
comienzan a reflexionar acerca del tema de la relación sexual deben tener
pleno acceso a conocimientos sobre la abstinencia y los métodos
anticonceptivos, con o sin prescripción médica.
Toda orientación relacionada con la anticoncepción durante la adolescencia
debe iniciarse con la afirmación de que la abstinencia es el único método de
control de la natalidad absolutamente eficaz y que, a la vez, es el más
aplicado por la mayoría de los adolescentes del mundo. Esto ha de quedar muy
claro, porque los adolescentes tienen la impresión de que este grupo que no
es sexualmente activo en la práctica del coito es mucho menor, cuando en
realidad es "una mayoría silenciosa". Ciertamente, no hay muchos vídeos,
películas, libros o canciones sobre las jóvenes vírgenes. Pero las
adolescentes que afirman que no tienen experiencia sexual deben saber que no
son las únicas. Lo más importante es que aprendan a tener seguridad en sus
convicciones y a defenderlas con aplomo, para así poder resistir
legítimamente a la presión y acoso de sus compañeros.
Asimismo, está comprobado que una buena comunicación con la madre sí que es
un buen factor de predicción de una conducta sexual responsable en la hija
adolescente.
Si echamos una ojeada a los métodos anticonceptivos que no necesitan
prescripción médica encontramos los siguientes: el coito interrumpido (más
conocido por las palabras latinas coitus interruptus), las técnicas
naturales de planificación familiar (método de Billings, ritmo, método del
calendario), el preservativo, los espermicidas vaginales (espumas,
gelatinas, cremas) y la esponja anticonceptiva. En el grupo de método que
requieren prescripción médica tenemos, entre otros: el diafragma, el
dispositivo intrauterino (DIU), la supresión hormonal de la ovulación (la
popular "píldora"), la medicación anticonceptiva combinada y hormonas de
depósito prolongado. A continuación veremos cada uno de estos métodos más
detalladamente. |
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