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No le pegues a tu hijo
Cuando se les pega a los niños, éstos quedan heridos profundamente, con la
autoestima disminuida y con un odio y resentimiento enfermizo por sus seres
queridos.
Pegarle al niño es mortificarlo y afligirlo. Se piensa que una palmada en el
trasero de vez en cuando es necesaria. Pero esto no es verdad. Golpear a un niño
le enseña a:
- Tener miedo.
- Que puede abusarse de él/ella.
- A limitar capacidad y habilidad de ser autónomo y responsable.
- A creer y suponer que el uso de la violencia es justificado.
- A comportarse como víctima.
- A no razonar y aprender que existen cosas que se hacen "porque a uno le da la
gana", a alguien por supuesto más fuerte que el otro.
En el plano emocional, después de los guantazos en el culo o nalgadas,
correazos, coscorrones, empujones, bofetadas, puñetazos o paliza, los niños
quedan heridos profundamente ante la humillación sufrida, con la autoestima
disminuida y con odio, que es enfermizo porque lo sienten por sus propios seres
queridos. Se autopercibe sólo, abandonado, triste y amenazado en su seguridad
física y mental.
Muchas veces hablamos y defendemos los derechos humanos porque todos hemos sido
creados iguales. Nadie tiene el derecho de abusar o someter a otro ser humano o
de golpearlo, torturarlo, humillarlo o avergonzarlo. Sin embargo, en algunas
familias se olvidan que un niño es precisamente ¡Un ser humano!
Cuando el niño es maltratado asocia a sus familiares que lo agraden con el
peligro y no puede amarlos con plenitud ni confiar en ellos. La comunicación
familiar va desapareciendo y, con ella también desaparecen los vínculos de
cariño y afecto.
Existen estudios que decriben que los padres les pegan a sus hijos por distintas
razones. Las razones más frecuentes son que se considera pegar a los hijos como
parte de la educación que se les brinda, porque ellos mismos fueron maltratados
cuando eran pequeños, y porque hay una falta de control emocional y manejo de la
ira por parte de lospadres.
Debemos aceptar que formar a los hijos es enseñarles a convivir con los demás
aceptando las normas de la sociedad donde vivamos. Esto implica para el niño
obtener conocimientos a través de la educación formal y adquirir valores por
intermedio del modelaje y los patrones de conducta que los guían, y esto viene
en primer lugar mediante sus padres. Debemos cambiar el esquema de enseñanza
apuntando más al premio por lo bien hecho que al castigo por lo "malo". Si lo
bonificamos cada vez que hace lo "correcto" de acuerdo al código familiar y
cultural, el castigo es simplemente la falta de un premio. Podemos darle, por
ejemplo un "vale", "bono" o "sello" en un cuaderno todas las veces que cumpla
una tarea o que tome una iniciativa adecuada y al reunir una cantidad
determinada de bonos le premiamos. El "castigo" sería lo contrario, no obtener o
perder bonos. Inténtalo, pronto verás los resultados. Por último, nunca
"explotes" ante tu hijo. Toma un tiempo para calmarte, pensar y actuar con
serenidad. |
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