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Meditación y emociones

Con la meditación los niños aprenden a observar sus propios sentimientos sin identificarse demasiado con ellos y sin que se adueñen de su voluntad. No se trata, ni mucho menos, de impedir que sientan emociones, ya que eso desdibujaría su sensibilidad e interferiría en su humanidad, ni tampoco se trata de reprimirlas, lo que sólo serviría para almacenar problemas que saldrían a la superficie al cabo de algunos años; las emociones reprimidas constituyen una de las causas principales de las neurosis en los adultos. No debes prohibirles que expresen sus emociones, ya que, con frecuencia, la expresión de las emociones es una válvula de seguridad indispensable. Para resumir y repasar lo que hemos dicho, recuerda que tu función consiste en ayudar a los niños a:

• Reconocer y aceptar la presencia de sus emociones.

• Evitar los sentimientos de culpabilidad o debilidad al experimentar emociones, y a comprender que son un aspecto natural de la
vida humana.

• Conocer y entender la exacta naturaleza de sus emociones, tanto a nivel psicológico como físico, y a comprender el propósito de
las mismas.

• Apreciar mejor cuándo son apropiadas las emociones y cuándo son el simple resultado de un hábito o de un malentendido.

• Saber que es posible comprender las emociones y manejarlas en lugar de permitir que nos abrumen demasiado.


La sensibilidad varía muchísimo de un niño a otro, y una de las funciones más importantes que desempeñas como profesor de meditación consiste en protegerla a toda costa. También debes darte cuenta de que los niños que experimentan emociones menos intensas que los demás no tienen que considerarse en inferioridad de condiciones. Puede que algunos no sientan apenas miedo en sus vidas; otros ni se enojarán ni se entristecerán. ¡No pasa nada! Tienen que ser como son, y tú no tienes que considerarlos ni inferiores ni superiores al resto del grupo. Por otro lado, sería absurdo pretender que experimentaran emociones que, en realidad, no experimentan.

Aun así, estos niños también se pueden beneficiar de la meditación: estarán preparados para aquellas contadas ocasiones en las que esas emociones entren en escena. Debes saber de que el tiempo que has dedicado a este trabajo no se ha desperdiciado, aun cuando, por el momento, los niños no sean capaces de valorarlo como es debido.

 

 

 

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