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EL LOBO Y EL CORDERO. Siempre razón del fuerte fue importante, como vamos a ver en un instante. Apagaba su sed un corderillo en la corriente de una onda cristalina. Llegó en esto un lobo hambriento en busca de aventura. -¿Quién te hizo tan osado-dijo furioso este animal-que te atreves a estorbarme? ¡Por tu atrevimiento vas a ser castigado! -Señor-respondió el cordero-, no se enfade vuestra majestad: iré muy a gusto a apagar mi sed en la corriente veinte pasos más abajo, y así no podré estorbarle cuando beba. -Pues sí me estorbas -repuso el cruel animal-; y sé además que el año pasado hablabas mal de mí. -¿Como es posible, si aún no había nacido? -contestó el cordero-. ¡Todavía mamo la teta de mi madre! -Pues si no eres tú, entonces es tu hermano. -No tengo ninguno. -Entonces es alguno de los de tu calaña y da lo mismo, porque todos vosotros, vuestros pastores y vuestros perros, no me perdonáis. ¡Me lo han dicho y tengo que vengarme! Y añadiendo el dicho al hecho, llevóse el lobo al corderillo a lo profundo del bosque, devorándole allí sin más explicaciones. |
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