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Importancia de la consciencia corporal

El ser humano está obligado a llevar su cuerpo a cuestas desde la cuna hasta la sepultura. Durante una buena parte del tiempo, no tenemos consciencia del mismo a menos que nos cause algún problema. Eso es muy razonable, ya que la mente es plenamente libre para concentrarse en otras cosas. Sin embargo, esta falta de consciencia corporal significa que las tensiones nos cogen, muy a menudo, por sorpresa. Tanto los niños como los adultos pueden despertarse por la mañana descansados y relajados, pero llegar a la noche tensos como el muelle de un reloj, irritables e irritantes, aunque sin tener una verdadera consciencia de cuándo y cómo, a lo largo del día, la relajación ha dado paso a la no relajación.

Las tensiones también se pueden desarrollar mientras se realizan actividades agradables. Si sabes conducir, lo puedes experimentar haciendo una prueba muy sencilla. Sin quitar los ojos de la carretera, palpa los músculos del hombro, de la nuca y de la espalda de vez en cuando. Lo más probable será que estén tensos. Relájalos y vuelve a palparlos transcurridos algunos minutos. Volverán a estar tensos. Y así sucesivamente. Pues bien, esta tensión no es, ni mucho menos, necesaria para conducir un automóvil, de modo que luego comprueba qué músculos necesitas realmente para hacerlo. A menos que estés efectuando una maniobra complicada, te basta con los de las manos, los brazos y los pies. Repite el mismo ejercicio sentado en tu oficina o realizando cualquier tarea doméstica, incluso conversando (sobre todo si no conoces bien a sus interlocutores o se trata de alguien con el que te encuentras incómodo). Nota la tensión. Si no es en los hombros y la nuca, verifica los músculos de los ojos, los de la frente y del cuero cabelludo, las manos, el estómago y las rodillas. Una vez más, en muchos casos descubrirás que, sin que te hayas dado cuenta, una tensión innecesaria se ha apoderado de estas regiones corporales.

La consciencia corporal evita que se genere esa tensión, y la infancia es la mejor época para aprender a ser conscientes de nuestro propio cuerpo. Los niños deben ser conscientes de su cuerpo en las prácticas de meditación, de manera que luego, cuando continúe el estado de consciencia y meditación durante el resto de su vida cotidiana, sean conscientes de su cuerpo físico.

 

 

 

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