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El enorme impacto de la violación.
Hasta aquí, hemos centrado nuestra exposición sobre los
violadores y el impacto de la violación sobre la víctima. Pero la violación
tiene, en nuestra sociedad, ramificaciones mucho más extensas y afecta a
muchas personas, además de a la víctima. La mayoría de las mujeres realizan
una serie de conductas que surgen, básicamente, del temor a la violación.
Por ejemplo, la mujer que vive sola no dejará que figure su nombre completo
en la guía de teléfonos porque sería una pista indicadora de esta situación.
En cambio, mandará poner su inicial o un nombre masculino. Muchas mujeres,
al entrar de noche en su coche, miran el asiento trasero de manera casi
instintiva para cerciorarse de que no hay nadie escondido allí. La mayoría
de las universitarias evita pasear sola de noche por las zonas oscuras del
campus. Al menos una vez en su vida, la mayoría de las mujeres se ha sentido
asustada ante la perspectiva de pasar la noche sola. Si eres mujer, es
probable que puedas ampliar la relación de casos de acuerdo con tu
experiencia. No obstante, la cuestión es que la mayoría de las mujeres tiene
miedo a la violación, si no la ha sufrido. Además, ese miedo limita sus
actividades.
En realidad, las estadísticas indican que la posibilidad de ser violada es
mayor de lo que pueda pensarse. El análisis estadístico de una encuesta
sobre una muestra bien escogida del área de San Francisco puso de manifiesto
que la probabilidad de que una mujer sea víctima de una violación completa,
en esa área y en algún momento de su vida, es del 26%. Por supuesto, la
proporción de violaciones en San Francisco es superior a la de otras zonas
del país, pero la estadística sigue siendo preocupante. |
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