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Si bien es más abundante en algunas partes del mundo que en otras, esto no impide que actualmente se utilice como fuente de energía renovable en muchos países del mundo, en un conjunto de aplicaciones diversas. Esta fuente de energía se puede utilizar tanto para suministrar calor como para generar electricidad. Normalmente, estas tecnologías disponibles se dividen en tres categorías: las centrales geotérmicas, las aplicaciones de uso directo y las bombas de calor geotérmicas.
Las centrales geotérmicas generan electricidad a partir de la perforación de
pozos, de un kilómetro o más de profundidad, para explotar depósitos
subterráneos geotérmicos, de vapor de agua y agua muy caliente. En la
actualidad, funcionan tres tipos de centrales de generación eléctrica: Las aplicaciones de uso directo son las que la utilizan como calefacción ambiente o para la producción de agua caliente para usos industriales, agrícolas o residenciales. En el caso de un país como por ejemplo Islandia es la segunda fuente de energía y llega a calentar el 85% de los edificios. Las bombas de calor geotérmico utilizan la energía de suelos poco profundos para calentar y refrigerar edificios. Una bomba de calor de estas características consiste en unos tubos sepultados en el terreno, un intercambiador de calor y un sistema de conductos en el interior del edificio. La idea básica consiste en el hecho de obtener energía calorífica del subsuelo y transmitirla, a través de los sistemas adecuados, al edificio. El mismo principio se puede utilizar de manera inversa, trasladando el calor innecesario al subsuelo. La temperatura constante del suelo, de entre 10 y 16ºC a 10m de profundidad, ofrece las condiciones óptimas para hacer funcionar, de forma integrada, el sistema de calefacción y aire acondicionado de un edificio. Siempre que se cuente con las características apropiadas, es posible la acumulación estacional de energía calorífica en el subsuelo. Actualmente, se dispone de una tecnología de absorción masiva conocida como ‘fundamentos geotérmicos' o fundamentos ‘termoactivos'. Se trata de aprovechar el potencial energético del subsuelo a través de los elementos de cimentación de los edificios. Se basa en las propiedades de almacenaje y conductividad térmica de los elementos constructivos de hormigón, cómo pueden ser los cimientos, los forjados, etc. El principio de la geotérmia solar se basa en el hecho que parte de la radiación que proviene del sol se acumula en forma de calor en la corteza terrestre. Atendida la gran masa de la tierra, la temperatura se mantiene casi constante a partir de aproximadamente cinco metros de profundidad, a unos 15º C.
La aplicación geotérmica consiste en utilizar la energía calorífica
contenida en la corteza terrestre a profundidades de hasta los 100 metros,
mediante un sistema de perforación (pozo), una unidad geotérmica de
intercambio (UGI) y una bomba de calor. Se transfiere la energía de esta
fuente estable (de unos 15º C) a otra de mayor temperatura (50º C) que
permita su posterior utilización para climatizar cualquier tipo de espacio,
así como obtener agua caliente sanitaria. Las bombas de calor son
reversibles, por lo cual en verano pueden absorber el calor del interior de
la vivienda y entregarlo al subsuelo. De este modo pueden ser utilizadas
como una solución integral para la climatización de cualquier espacio. Esto es posible puesto que no se genera solos calor, sino que la mayor parte sólo se transfiere de una fuente a otra y su resultado es altamente ecológico, puesto que al no existir combustión no se genera CO2, lo cual lo convierte en un sistema no contaminante. La climatización de cualquier edificación se puede realizar de forma individual, puesto que no necesita complejas inversiones por aplicar el sistema, a diferencia de las instalaciones de geotérmia de media y gran profundidad. Así, comparando con un sistema de calefacción por captación de energía solar mediante paneles, presenta una gran ventaja puesto que no necesita grandes acumuladores ni sistemas de apoyo basados en energías fósiles para compensar las horas de carencia de radiación solar. La masa misma de la Tierra es el gran acumulador que hace que dispongamos de una fuente de energía a temperatura constante, que en el ámbito de esta aplicación se comporta como infinita. Un sistema geotèrmico tiene excelentes prestaciones medioambientales y contribuye en gran medida al concepto de edificio de “contaminación cero”. Sus prestaciones se pueden resumir en: • Ecológica. No genera CO2, puesto que no interviene ninguna combustión. • Económica. Sistema de gran ahorro tanto económico como energético, puesto que es el sistema de climatización que menos energía consume. • Calorífica - ambiental. No expulsa aire caliente al exterior. • Sanitaria. Al prescindir de las torres de refrigeración, no hay posibilidad de contaminación epidemiológica (legionela). • Sonora. Ausencia de ruidos exteriores.
• Visual. No son necesarias instalaciones fuera del edificio. |
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