En conclusión.
 


Hemos revisado tres grandes clases de influencias biológicas sobre las diferencias entre los géneros y sobre la conducta de la mujer: los genes, las hormonas y los factores cerebrales. No es probable que los genes sean el origen de diferencias de género, salvo cuando están situados en el cromosoma X, que rigen rasgos como la ceguera a los colores. Las hormonas producen efectos, tanto en el estado prenatal como en la edad adulta, sobre todo en las conductas sexuales y agresivas y, quizá, las relacionadas con el ciclo menstrual.

Por lo que se refiere a los factores cerebrales, la diferenciación del hipotálamo en sentido femenino controla el funcionamiento cíclico del ciclo menstrual y puede estar relacionada con las conductas sexuales y agresivas. Por último, puede que haya diferencias de género en cuanto al funcionamiento de los hemisferios cerebrales, pero su naturaleza exacta aún no se conoce bien.

 

 

 

 

 

 

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