La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 
EL CUERVO IMITANDO AL ÁGUILA.

El pájaro de Júpiter raptó un carnero, y un cuervo testigo de la hazaña, no menos glotón, aunque más débil de fuerzas, quiso al instante imitarle. Vuela, pues, sobre el rebaño, y elige entre cien carneros al más gordo y hermoso, víctima propicia para el sacrificio y reservada para bocado de los dioses.


Nuestro cuervo se decía, devorándole con los ojos:

-No conozco a tu nodriza, mas tu cuerpo me parece en maravilloso estado; de hermoso pasto vas a servirme. -Y al tiempo de decir estas palabras se lanza sobre el animal lanudo. Mas la carneril criatura pesaba bastante más que un queso, aparte de que su lana era de un espesor extraordinario y enmarañada como la barba de Polifemo (1). Y de tal modo las garras del cuervo se enredaron en ella, que el pobre bicho no pudo emprender la huida. Vino el pastor, lo enjaula y se lo lleva a sus hijos para servirles de diversión.

La conclusión es clara: debemos medir las fuerzas. Mal sienta a los ladronzuelos imitar a los ladrones. El ejemplo es un engaño peligroso. No todos los dominadores son grandes señores. Donde la avispa pasa, el moscardón queda.



(1) Polifemo, o el Cíclope (Odisea). Ovidio habló en las Metamorfosis de su barba inculta y poblada.

 

 

Menú de este tema

Home