La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 

El trabajo, acto gozoso de creación

Eso permite, en concreto, trabajar en medio de la alegría. Hay, al menos, dos formas de considerar el trabajo, lo mismo que cualquier otro asunto de la vida.

Desde el punto de vista de la personalidad, el trabajo es una tarea ingrata o, en el mejor de los casos, una necesidad para vivir y para adquirir seguridad y comprar placer. Si uno pudiera, prescindiría de él; los momentos interesantes de la vida están fuera del trabajo: fiestas, fines de semana, vacaciones, etc.; es decir, están en las ocasiones en las que uno no hace nada o en las que busca el placer y el llenado. En este ámbito, se resiste uno al trabajo. Intenta hacer lo menos posible, justo las horas por las que le pagan, no más.

Esa actitud bloquea el proceso de creación y todo va mal. Se cansa uno pronto, no llega a obtener lo que desearía, la gente no lo apoya, las circunstancias no le son favorables, etc., y culpa a todo el mundo, o a la vida por ser tan difícil...

En cambio, cuando la energía del Ser está presente, se considera el trabajo de modo muy distinto. Desde el punto de vista del alma, toda acción, todo trabajo, cualquiera que sea, es una ocasión de crear, de servir, de manifestarse. Por eso al alma le gusta el trabajo, porque le gusta crear, es su principal objetivo. En cuanto cambia el nivel de consciencia y se vive en presencia del alma, el trabajo se conviene en algo natural, apasionante y muy interesante.

Puede uno decir que, como las condiciones económicas son difíciles, tiene que trabajar en algo “para ganarse la vida”, aunque su trabajo no sea interesante. Esa actitud, anclada en la consciencia colectiva, procede del ego. Es una manera de “perder la vida ganándola”. Además, eso mantiene un círculo vicioso, pues las condiciones económicas difíciles no son más que el resultado del nivel de consciencia colectivo. Cuando la mayoría de los seres humanos vivan en un estado de consciencia superior, las condiciones económicas serán automáticamente más favorables, y cada uno se sentirá creador y colaborador en el seno de su actividad. La economía no está creada por el azar, sino por los seres humanos.

Cuando está presente la energía del alma, con todo lo que eso supone en cuanto a soltar las ataduras del ego y sus demandas, aparece una energía que crea las condiciones de trabajo que nos convienen, condiciones en las que podemos expresar nuestro talento y nuestra creatividad. Entonces podemos encontrar soluciones originales a cualquier problema, que se convierte en una ocasión interesante de jugar una vez más el juego de la vida, de crear. Ya no resiste uno a las situaciones difíciles; al contrario, esas situaciones estimulan la creatividad, y uno tiene una energía permanente, tanto si las cosas son fáciles como si no lo son. Porque un trabajo interesante no siempre es un trabajo fácil. Es el espíritu con el que se trabaja lo que establece la diferencia.

El trabajo deja de ser ingrato y se convierte en un modo de manifestar la belleza, la creatividad y el amor infinito de nuestra alma por la vida, cualesquiera que sean las circunstancias externas.

 

 

Menú de este tema

Home