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Utilización de la mente inferior automática IV. La resistencia

Cuando la realidad no corresponde a nuestras expectativas (conscientes e inconscientes), el ordenador genera una reacción global de resistencia. Y es en ese estado de resistencia en el que deseamos, con toda la fuerza de nuestras cargas emocionales, que las cosas y las personas que nos rodean sean de otra manera. Resistimos a lo que es, y queremos que las cosas o la gente cambien.

Señalemos que, en este caso, el deseo de cambiar lo que nos rodea proviene de las falsas necesidades que esperan ser satisfechas. No proviene de la intención del alma, que también puede querer cambiar las cosas, pero bajo una óptica bien diferente. La mente superior procesa los deseos del alma de forma muy distinta, como veremos más adelante y, en concreto, no generan ninguna resistencia.

De la misma forma que cada estructura tiene sus deseos automáticos, sus expectativas y su forma de vivir las decepciones cuando éstas no son colmadas, cada estructura tiene también su propio estilo de resistencia:

 

Esquizo  huida
Oral exceso de llenado, manipulación, depresión
Maso frustración, culpar a los demás, agresividad, sabotaje y todo el arsenal de la víctima
Psicópata estrés, ansiedad, hiperactividad
Rígida tirantez, endurecimiento y puesta en acción del poder para controlar más

 

Para saber cuál es nuestra forma de resistir, basta observar lo que hacemos cuando no estamos contentos...

 

Resistir a lo que es, no hace más que amplificarlo.

 

El mecanismo de resistencia también está anclado en el inconsciente colectivo. Nos lo han enseñado desde nuestra más tierna infancia. Nos resulta tan familiar que ni siquiera nos damos cuenta de que resistimos. Todo el mundo funciona igual. Según el mecanismo del ordenador, creemos que podemos modificar las cosas o cambiar a las personas resistiendo. Pues bien, ocurre exactamente lo contrario. Ya lo hemos visto: «Aquello a lo que se resiste, ¡persiste!».

Además, cuando resistimos a lo que es, las emociones negativas queman nuestra energía, y, como nuestra reserva es limitada, nos queda muy poca para pasar a la acción y cambiar lo que no nos conviene. Resistir es agotador e inútil.

Cualquiera de nosotros ha podido comprobar este principio en sus relaciones con los demás. En concreto, creemos que para poder tener una buena relación de pareja basta encontrar a la persona adecuada. Pero, en este contexto, ¿cuál es la persona adecuada? Según la lógica de la mente inferior, será la que satisfaga las demandas y exigencias procedentes de las antiguas memorias. Y, si no las satisface, nos sentimos descontentos, frustrados, desgraciados. Esperamos que él o ella terminarán cambiando, y, mientras tanto, resistimos. Por eso es tan difícil que la relación de pareja sea armoniosa. Cuanto más queremos cambiar a las personas, más resistimos a lo que son, y menos cambian.

El esquema siguiente nos ayudará a resumir todo lo que acabamos de exponer:

 

LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD A TRAVÉS DE LA MENTE INFERIOR

1.    Realidad,

2.   Mente inferior:

Comparación de la realidad, tal como es percibida, con las expectativas, deseos, miedos y cargas emocionales presentes en las memorias.

3.   Reacción:

•   Si la realidad corresponde a las expectativas y deseos procedentes de las cargas emocionales, estamos satisfechos durante algún tiempo, en general bastante corto.

•    Si la realidad, tal como es percibida, no responde a las expectativas y a los deseos, se reactiva la carga emocional: frustración, cólera, impaciencia, decepción, depresión, victimitis, bloqueo emocional, huida, manipulación, estrés, ansiedad, tensión, etc.

 

El placer que busca el ego nos deja constantemente insatisfechos; la resistencia es ineficaz. Si queremos cambiar las cosas a nuestro alrededor, y si queremos encontrar la paz y la verdadera libertad, tendremos que tomar las cosas de otra manera... Eso es lo que vamos a ver ahora observando otra dinámica, otra posición de la consciencia, la de la mente superior.

 

 

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