La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

 

 

EL CUERPO FÍSICO

La forma del cuerpo

En general es guapo y bien proporcionado. La energía está repartida más o menos por igual en todo el cuerpo, aunque hay mucha en la cabeza.

 

La salud

El rígido tiene siempre buena salud, o, al menos, así lo pretende. Y esto por dos razones. En primer lugar, reconocerse enfermo sería dar muestras de debilidad. ¡Ni soñarlo! Su orgullo le impide mostrarse vulnerable. No es que le interese dar de sí mismo una imagen espectacular, como al psicópata, pero sí de superioridad y de invulnerabilidad. En segundo lugar, no siente nada. Así que no nota las señales de aviso de un cuerpo físico fatigado o doliente. Dirige su cuerpo como el resto de su vida: con la cabeza, de forma despótica, según sus ideas y no según sus sentimientos (puesto que no los tiene).

Si se interesa, por ejemplo, por alguna de las técnicas alternativas de la salud después de leer algún libro, decidirá hacer un ayuno prolongado sin tener en cuenta si eso es apropiado para él o no; o bien decidirá correr cinco kilómetros diarios, y lo hará. contrariamente a otras estructuras que toman decisiones que no mantienen casi nunca. Hará deporte a menudo, se someterá a un entrenamiento regular. Es decir, que en apariencia cuida su cuerpo físico, es disciplinado. Cuando haya transformado la estructura, ésta será una de sus cualidades. Pero, entretanto, su falta de flexibilidad y de sensibilidad lo lleva a tratarse a sí mismo con dureza, con la misma dureza con la que trata todo lo que lo rodea. Tiene una fuerza de voluntad inflexible, y su cuerpo acabará por resentirse.

El aspecto rígido de la personalidad lo empujará a consumir muchos cigarrillos, lo que tiene una explicación: la expresión de las emociones dilata los vasos sanguíneos, mientras que el tabaco los contrae. Por instinto, la estructura rígida tenderá a utilizar ese medio físico para contrarrestar la posible emergencia de las emociones.

Cuando caiga enfermo, será de repente; la estructura se derrumba de pronto. Durante mucho tiempo, todo ha sido reprimido, todo ha estado bajo el control de la mente inferior; pero, en un momento dado, el cuerpo ya no puede soportar las exigencias que se le imponen; está gastado y se desmorona. Llegar a ese punto requiere tiempo, no suele producirse antes de los cincuenta o cincuenta y cinco años. Como mantenerlo todo bajo control (las emociones, las personas que lo rodean, el trabajo, los proyectos, las finanzas, etc.) produce un gran estrés, aparecen las enfermedades típicas de éste.

El agarrotamiento interno para no sentir nada puede causar con el tiempo otro tipo de enfermedades. Los rígidos son inflexibles, están endurecidos, y esa dureza, ese agarrotamiento se propaga por todo el cuerpo. No sorprenderá, pues, que tengan enfermedades óseas (artritis, por ejemplo) o musculares, además de úlceras de estómago y crisis cardíacas, todo ello debido a las rígidas condiciones a las que ha sometido al cuerpo y al sistema nervioso.

Cuando al fin aparece la enfermedad, la persona se encuentra desvalida, pues nunca ha sabido pedir ayuda. Convertirse en alguien vulnerable y dependiente le resulta terriblemente doloroso, es lo que ha tratado de evitar durante toda su vida. Puede ser la ocasión de una profunda toma de consciencia. Si la persona resiste y se aferra a su rigidez a pesar del mal estado de su cuerpo físico, no tendrá ninguna posibilidad de sanar, y llevará su rigidez y su sufrimiento hasta la tumba.

 

Automatismos en la indumentaria

El rígido da mucha importancia a su aspecto externo. Pero, contrariamente al psicópata, que presta mucha atención a la ropa para hacerse notar, el rígido no quiere llamar la atención. Viste bien, con elegancia y sobriedad, estilo «gente de negocios», convencional. No quiere revelar nada de sí mismo, por oposición al psicópata, que se expone a la luz del día. Su forma de vestir no debe atraer la atención de nadie; además, ha de servir para guardar las distancias con los demás.

 

 

Menú de este tema

Home