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TAREA POR REALIZAR PARA su TRANSFORMACIÓN Y ALGUNAS SUGERENCIAS PRÁCTICAS
 

El principio de responsabilidad-
atracción-creación permite desactivar la estructura maso a
nivel consciente y entrar de
nuevo en contacto con el poder
del alma.

Para liberarse de esta estructura, uno tiene que entrar en contacto de nuevo con su propio poder, es decir, con el poder del alma. Para ello, tendrá que realizar un trabajo interior que le lleve a sanar los sufrimientos pasados anclados en el inconsciente, para liberarse así de la cólera y del sentimiento permanente de injusticia. Entonces podrá enderezar la espalda, y abrirse a la vida y al amor.

No obstante, se puede empezar muy bien a trabajar sobre esta estructura a nivel consciente. La primera actitud que hay que cambiar es la de la víctima. El principio de «responsabilidad-atracción-creación», permite deshacerse de esa dinámica concreta y entrar de nuevo en contacto con el propio poder creador, reconociéndose uno mismo como el origen de su proceso evolutivo. Comprender bien esto devuelve el poder del alma y la capacidad de vivir una vida libre y satisfactoria. Es una llave fundamental para abrir la puerta a la transformación.

Para apoyar la transformación de esta estructura conscientemente en la vida cotidiana, se puede hacer lo siguiente:

— aplicar el principio de responsabilidad-atracción-creación a todos los acontecimientos de la vida, desde los más importantes hasta los más insignificantes;

— empezar a asumir la responsabilidad de las propias reacciones emocionales;

— dejar de quejarse, de juzgar y de echarles la culpa a los demás (¡eso sólo es ya todo un programa!);

— dejar de criticar (cuando vaya a salir una crítica de nuestros labios, transformarla en un profundo suspiro, y, después, en una carcajada);

— quitar dramatismo a las situaciones e intentar tomarse las cosas con buen humor;

— jugar como un niño, con los hijos o con otros adultos, reírse mucho;

— cuidar de uno mismo y ofrecerse pequeños y grandes placeres: masajes suaves, cenar a la luz de las veías...;

— hacer ejercicio físico para liberar la energía bloqueada por la cólera;

— parar de hacerse daño para tener razones por las que sufrir..., ser dulce y amable consigo mismo;

— ver alguna película cómica al menos una vez al mes;

— decidir conscientemente ver el vaso medio lleno en fugar de verlo medio vacío;

— tratar de estar contento y agradecido en todas las circunstancias de la vida;

— practicar la BUENA VOLUNTAD, una de las más bellas cualidades del alma; junto con el principio de responsabilidad-atracción-creación es el antídoto más eficaz contra la victimitis.

— aprender a aceptar a los demás tal como son, y amar la vida...

 

Es tan evidente, que todos nos damos cuenta de hasta qué punto esta estructura está anclada en el inconsciente colectivo y determina el comportamiento de la mayor parte de los seres humanos, con todos los sufrimientos y limitaciones que eso implica.

La victimitis es una plaga planetaria, una enfermedad que la humanidad debe reconocer y curar si quiere encontrar de nuevo su poder y su libertad. Una transformación de la consciencia la haría desaparecer.

Una liberación de esta estructura, en el seno de la humanidad aportaría grandes cambios en todos los aspectos de la sociedad: económico, político, social y cultural.

Sin embargo, por limitadora que parezca esta estructura, recordemos que la experiencia de la vida a través de los diversos mecanismos nunca es experiencia perdida, ni mucho menos. A pesar de los sufrimientos y de las dificultades que encontramos personal y colectivamente —o gracias a ello—, la personalidad va madurando. Cuando se haya desarrollado lo suficiente, llegará un momento en que su flexibilidad permitirá la expresión de la voluntad y de la luz del alma, que irradiará a través de un conjunto de estructuras fluidas enriquecidas por miles de años de experiencias.

¿Qué importan miles de años de experiencias de víctima y de verdugo cuando todo eso se ha transcendido?

 

 

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