La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 

Relatos

Desde su más tierna infancia, Joe está siempre en la luna, soñando y pensando en un montón de cosas. De pequeño era más bien tímido e introvertido, y no le gustaba jugar con otros niños. Se inventaba sus propios juegos y se contaba cuentos a sí mismo. Le parecía que las personas que había a su alrededor no eran muy inteligentes y, sobre todo, que eran poco sensibles. Le gustaba estar solo, pero le daba muchísimo miedo la oscuridad. Al declinar el día se metía siempre en casa y, en cuanto llegaba la noche, le asaltaba el miedo de que vinieran a buscarlo los fantasmas. Siendo adolescente, parecía participar en las diversiones de sus compañeros, pero en realidad no llegaba a disfrutar nunca. Las chicas le daban miedo, y nunca se les acercaba demasiado. Pero, en cambio, le gustaba la rebeldía que encontraba en muchos de sus compañeros; él también la vivía, pero de forma pasiva e inerte, y rechazaba casi todas las actividades que le proponían, tanto si la iniciativa procedía de sus padres como si procedía de la escuela. Incluso cuando salía con sus amigos tenía una actitud más bien pasiva, se pasaba el tiempo soñando y mirando lo que hacían los demás, sin ningunas ganas de imitarlos. Escribía poemas, que tiraba después a la papelera. Pensaba mucho en la muerte. Al llegar a la edad adulta, no acababa de decidirse por ninguna profesión, porque, aparte de algunas actividades artísticas, no había nada que le interesara realmente. Podía haberse dedicado a la informática, porque el trabajo intelectual le gustaba. Al fin, acabó por combinar ambas cosas adquiriendo una formación en artes gráficas. Apenas se gana la vida, pues sólo consigue que lo contraten temporalmente de vez en cuando. Tiene bastante talento, pero su energía desaparece de inmediato, y, sobre todo, si sus proyectos implican relacionarse con la gente, en seguida se cansa y pierde todo interés por ellos. Juzga a la sociedad, y al mundo en general, de manera más bien negativa.

Ha intentado tener alguna relación amorosa. Para él, el asunto no es nada fácil. Las mujeres le parecen exigentes, lo fatigan. Requieren continuamente su presencia, quieren que hable, que se comunique, y eso no le interesa en absoluto. Tener una relación amorosa, no es una de sus prioridades, y más bien son las mujeres las que van tras él (por su talante amable).

Él prefiere soñar e imaginar. En concreto, se ha pasado años haciendo planes para crear un centro de arte contemporáneo muy original, pero no ha llevado nada a la práctica, porque, cuando se trata de pasar a la acción, cualquier razón es buena para no hacer nada concreto. Así ha esbozado varios proyectos, grandes y pequeños, que nunca ha llegado a realizar. Y, si alguna vez concreta alguno, en cuanto surge la menor dificultad pierde enseguida toda motivación, va dilatando el asunto y, finalmente, lo abandona, diciéndose a sí mismo que la gente es estúpida, que no está preparada para aceptar la expresión de su genio, y que la vida en este mundo es más bien complicada y, en definitiva, nada interesante.

Al final se ha casado, sin haberlo buscado en realidad. Le va muy bien porque así deja en manos de su mujer la mayor parte de las responsabilidades materiales, y él continúa soñando y haciendo planes. En el aspecto económico es una nulidad; como es incapaz de obtener unos ingresos más o menos regulares, toda la cuestión económica recae sobre los hombros de su mujer.

Su actitud etérea, que raya a veces en la irresponsabilidad, irrita muchísimo a las personas de su entorno, lo que no le facilita en absoluto la vida. Las reuniones, las actividades de grupo o los encuentros sociales no le interesan gran cosa. Si por casualidad se encuentra en alguna reunión familiar o con algunos amigos (que son más bien amigos de su mujer), o no habla, y está en las nubes, soñando, o suelta largos discursos filosóficos muy intelectuales que impresionan a algunos en un primer momento pero que acaban aburriendo a todo el mundo.

Esa manera de comportarse hace que su vida sea profundamente insatisfactoria, y no sabe por qué. Cree que es culpa de la vida, que está mal hecha, lo que le lleva a aislarse todavía más, a separarse más aún de la realidad. Siente permanentemente una vaga inquietud, que a veces llega hasta la angustia, sin saber en realidad a qué se debe. Hasta el día en que se hunda en una profunda depresión, o cuando su mujer lo abandone, o cuando algún otro acontecimiento lo conmocione de verdad y lo haga tal vez despertar y empezar a darse cuenta de que quizá hay otras formas más satisfactorias de afrontar la vida.

 

Jeannette ha sido siempre muy sumisa. De niña, era muy buena. Jugaba sola, le tenía mucho miedo a su padre y se escondía en un rincón en cuanto él alzaba la voz. Era muy miedosa, y todo la asustaba: los cuchillos, los ratones, los otros niños, los caballos del vecino, su abuela... Cuando llegó a la adolescencia, estaba siempre en las nubes. Pasaba inadvertida, parecía como si no existiera. Se dejaba llevar de un lado a otro por sus amigos, y se comportaba un poco como Joe en sus relaciones de amistad. Evidentemente, los chicos le daban miedo. Endeble y ligera como una pluma, le gustaban las flores, los pájaros, las canciones... Al llegar a la edad adulta, acaba por encontrar marido (más bien es el marido el que la ha encontrado a ella). Como su salud es frágil, con mucha frecuencia es su madre la que tiene que ocuparse de los niños. Su marido es quien lleva la casa y se ocupa de todo; para ella eso no es problema, porque, precisamente así, no tiene que tomar ninguna decisión. Y, además, tampoco tiene preocupaciones materiales. Se interesa por la literatura espiritual, que su marido no comprende en absoluto. Sigue varios cursos y participa en algunos talleres para aprenderá entrar en contacto con los ángeles. Le da miedo salir sola, y prefiere estar en casa que trabajar fuera. Con sus hijos se llevaba bastante bien cuando eran pequeños (aunque fue más bien su madre, de carácter autoritario, quien se ocupó de las cosas materiales); sin embargo, a medida que van haciéndose mayores, va perdiendo cada vez más el contacto con ellos. Pero no hace de ello un drama. Le resulta fácil refugiarse en sus lecturas y en sus sueños. No tiene la menor idea de que su marido la engaña. De todas formas, aunque lo supiera le daría casi igual, pues siente que existe entre ellos una gran distancia, y no tiene el menor interés por reducirla, limitándose a lo imprescindible para la convivencia. Si alguna vez él se enfada, ella no dice nada: se esconde en sus lecturas o se evade de la realidad soñando. A veces él le pregunta que dónde está. Y ella le responde distraídamente: «¡Pues aquí, claro!». Pero no está tan claro. Sus «ángeles» le han dicho que es un ser de luz muy avanzado, que la gente no puede comprenderla, y que es mejor que viva en un universo aparte. Jeannette flota en las nubes... Hasta el día en que tal vez la vida le presente un desafío que la obligue a involucrarse, a estar verdaderamente aquí (una enfermedad, una crisis económica, graves problemas familiares, etc.). Quizá sea la ocasión (dolorosa) de darse cuenta de que vive en la Tierra, y que tal vez tiene algo que hacer aquí...

 

En estos dos ejemplos vemos algunas características de esta primera estructura: no tener interés por integrarse en el mundo físico, negarse a participar, huir a través de los sueños o mediante la actividad intelectual, poca acción concreta, pocas relaciones. Cuando se está aprisionado en la estructura esquizo, no se está aquí.

Si Joe y Jeannette se comportan de esa forma, es porque tienen buenas razones para ello. A veces hacen el esfuerzo de implicarse más, si los empujan las personas de su entorno, pero es como si algo muy fuerte en su interior se lo impidiera. Hay algo que retira su energía, que les quita el interés por lo que pasa en este mundo y que mantiene en ellos constantemente una profunda ansiedad. Las razones para ese tipo de comportamiento, que proporciona tan poca satisfacción y tanta frustración a la persona en cuestión y a quienes la rodean, están en su inconsciente, un inconsciente cargado de memorias muy concretas.

 

 

Menú de este tema

Home