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Aceptación dinámica y desprendimiento: no estar atado y aceptar no significa insensibilidad.

Al contrario, ambas cosas permiten la expresión de la verdadera sensibilidad.

Mientras la consciencia se identifique con el ego, lo que se llama “sensibilidad” no es más que una dinámica de reacción emocional a determinadas memorias. Ser sensible en cuanto al ego, únicamente en el nivel del ego significa, en general, que se es “susceptible, egoísta y ¡se está siempre a la defensiva”. O, en otras palabras, que puede uno ser reactivado emocionalmente en cualquier momento. Pero eso es una sensibilidad mecánica que no hace sino expresar los automatismos del ordenador de la mente. Se confunde sensibilidad con emotividad. Podemos fácilmente suponer qué es lo que activa la falsa sensibilidad de las estructuras del inconsciente.

La verdadera sensibilidad sólo brota en un estado de apertura, de presencia sin expectativas, de intuición justa y de amor verdadero. Sólo aparece si no se está atado a demandas alienantes, a miedos, a falsas necesidades, a deseos. La aceptación dinámica, que supone haberse desprendido de los mecanismos del ego, es lo único que garantiza una verdadera sensibilidad.

Cuando decimos que no tengáis deseos, no queremos decir que seáis insensibles. Al contrario, significa: “Transmutad el deseo por la voluntad irresistible de acceder al conocimiento puro”. Con esa voluntad invocáis todo el poder de la luz, y hacéis que su corriente actúe en vosotros en la misma medida en que sea intenso y puro vuestro esfuerzo.

 

 

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