COITO, ORGASMO Y DISFUNCIONES SEXUALES EN LA ADOLESCENCIA

Los adolescentes tienen una gran curiosidad y sienten una gran ansiedad acerca de los sentimientos y sensaciones que rodean al acto sexual y acerca de las características físicas del acto en sí, especialmente en lo que se refiere a la desfloración (perder la virginidad). La mayoría de jóvenes ignoran, por ejemplo, que la capacidad eréctil del pene se debe al llenado de sangre de un tejido esponjoso del miembro viril llamado cuerpo cavernoso, como resultado de la excitación sexual (aunque a veces también es debido a otras emociones intensas no sexuales). También desconocen que la vagina se humedece con la excitación sexual, teniendo la noción incorrecta de que la mujer eyacula. La misma existencia del clítoris, situado encima de la abertura vaginal, es fuente de confusión. Este órgano, gran desconocido de la relación sexual, tiene una gran importancia y, de manera similar al pene, aumenta de tamaño y sensibilidad a medida que la excitación sexual progresa. Otra cuestión que preocupa a los jóvenes es que, llegado el momento en que el pene erecto penetra en la vagina, la primera vez suele producirse lesión del himen (membrana que reduce el orificio vaginal) con el consiguiente sangrado de la desfloración.

El orgasmo se produce como la culminación de la excitación sexual, con la sensación de placer que acompaña la eliminación de la tensión sexual. En el varón hay contracción-relajación del sistema muscular genital y el semen es eyaculado en breves tandas. Después de la eyaculación el pene vuelve a su estado de flacidez. En la chica la respuesta del clítoris es similar y concluye también con las contracciones del orgasmo (aunque no hay eyaculación y por lo tanto el fenómeno es menos visible). Habitualmente la joven no tiene un orgasmo durante sus primeras experiencias sexuales. Asimismo, es muy común que el orgasmo de la pareja no sea simultáneo; además, cada persona responde de manera diferente a la estimulación sexual y el coito no siempre debe culminar en orgasmo.

A nadie debe extrañar que las disfunciones sexuales sean frecuentes durante la adolescencia. Así, muchos varones ansiosos eyaculan a los pocos segundos de iniciado el coito (eyaculación precoz). Otros tienen dificultades con su erección (en obtenerla o mantenerla). También muchas chicas ansiosas pueden tener dificultades en excitarse sexualmente y, en consecuencia, tendrán una secreción vaginal escasa o ausente, de modo que, si bajo estas circunstancias mantienen relaciones sexuales, éstas resultarán incómodas y a menudo dolorosas (dispareunia), y pueden tener dificultades en llegar al orgasmo.

Resulta, pues, que las disfunciones son causa de intenso sufrimiento, ya que a menudo los adolescentes no pueden hablar de estas situaciones anómalas con la familia (por sentimientos de culpa) ni con sus compañeros (por vergüenza). Es importante saber que, en la mayoría de los casos, las disfunciones son reflejos de situaciones cotidianas difíciles (miedo al embarazo, miedo a ser descubiertos, conflictos de conciencia, actuar bajo presión, etc.), y habitualmente se solucionan con la resolución de estas situaciones puntuales. De aquí se deduce el gran valor preventivo de que los adolescentes puedan hablar de sus preocupaciones con un profesional sanitario.

 

 

 

 

 

 

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