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Una civilización repentina XI

 

En 1919, H. R. Hall encontró unas antiguas ruinas en una aldea llamada ahora El-Ubaid. El sitio daba su nombre a lo que los expertos consideran ahora como la primera fase de la civilización sumeria. Las ciudades sumerias de aquel período, que iban desde el norte de Mesopotamia hasta las estribaciones más meridionales de los Zagros, fueron las que utilizaron por primera vez ladrillos de arcilla, paredes enyesadas, mosaicos decorativos, cementerios con tumbas alineadas, objetos de cerámica pintados con diseños geométricos, espejos de cobre, cuentas de turquesas importadas, pintura para los ojos, “tomahawks” de cobre, ropa, casas y, por encima de todo, templos monumentales.


Más al sur, los arqueólogos encontraron Eridú, la primera ciudad sumeria según los textos antiguos. A medida que las excavaciones iban avanzando, se encontraron con un templo dedicado a Enki, Dios del Conocimiento sumerio, que daba la impresión de haber sido construido y reconstruido una y otra vez. Los estratos hicieron remontarse a los expertos a los comienzos de la civilización sumeria: 2500 a.C, 2800 a.C, 3000 a.C, 3500 a.C –

 

 

 

 

Edades pasadas

 

 

 

Después, las palas se encontraron con los cimientos del primer templo dedicado a Enki. Por debajo de esto, se encontraba el suelo virgen. Nada se había construido antes. La datación rondaba el 3800 a.C. Ahí es donde comenzó la civilización.
No sólo fue la primera civilización, en el sentido más veraz del término. También fue la civilización más vasta, omni-abarcante, más avanzada en muchos aspectos que las demás culturas de la antigüedad que la siguieron. Indudablemente, fue la civilización sobre la que se basa nuestra civilización.


Habiendo comenzado a utilizar piedras como herramientas unos 2.000.000 de años atrás, el Hombre consiguió esta civilización sin precedentes en Sumer en los alrededores del 3800 a.C. Y lo que más perplejidad provoca de todo esto es el hecho de que, hasta el día de hoy, los expertos no tengan ni la más remota idea de quiénes fueron los sumerios, de dónde vinieron, y cómo y por qué apareció su civilización.

 

Pues su aparición fue repentina, inesperada; aparecieron de la nada.


H. Frankfort (Tell Uqair) la calificó como de “asombrosa”. Pierre Amiet (Elam), como de “extraordinaria”. A. Parrot (Sumer) la describió como “una llama que se encendió de repente”. Leo Oppenheim (Ancient Mesopotamiá) remarcó “el asombrosamente corto período de tiempo” en el que apareció esta civilización. Joseph Campbell (The Masks of God) lo resumió de este modo:

 

“De una forma pasmosamente súbita... aparece en este pequeño jardín de lodo sumerio... todo el síndrome cultural que, desde entonces, constituye la unidad germinal de todas las grandes civilizaciones del mundo”. 

 

 

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