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Glastonbury:
La legendaria Avalón El otero de Glastonbury se eleva sobre las llanuras de Somerset, con las ruinas de una iglesia en su cima que señalan, de manera inconfundible, uno de los lugares más misteriosos de Inglaterra. Glastonbury, donde se construyeron los primeros edificios cristianos del país, está inmerso en la tradición y la leyenda, el mito y la ficción. Esta pequeña y bulliciosa población atrae a todo tipo de visitantes. El romántico acude atraído por las leyendas del rey Arturo; el peregrino, por su antigua tradición cristiana; el místico pretende encontrar el Santo Grial, y el astrólogo se siente atraído por el rumor de que hay un zodíaco trazado sobre el paisaje.
En la antigüedad Glastonbury era casi una isla.
La
ruinas de la abadía de Glastonbury se alzan en terreno sagrado. Posiblemente, el
mayor misterio de Glastonbury resida en saber si el cuerpo del rey Arturo
está enterrado en los terrenos de la abadía. A pesar de que los monjes
aseguraron haber encontrado sus restos y los de su esposa Ginebra en 1190,
siguen existiendo dudas al respecto. Otras evidencias recientes parecen
indicar que se halla enterrado en Gales del Sur, cerca de Bridgend.
Después de su última batalla en Camlan (cuyo emplazamiento aún se
desconoce), el rey moribundo fue trasportado a la isla mística de Avalón.
Momentos antes, Arturo ordenaba a sir Bedivere que arrojara a un lago su
espada Excalibur; y cuando el caballero así lo hizo, una mano surgió del
agua y sujetó la espada. ¿Dónde sucedieron estos extraños hechos? La
respuesta más popular indica que en el puente de Pomparles, actualmente
desecado, cerca de Glastonbury.
Lo
único que queda de la iglesia de San Miguel, que se alzaba en el otero, es
la torre. El rey Arturo había
mantenido, anteriormente, relación con Glastonbury, acorde un relato ya
vigente antes del descubrimiento de la tumba. Melwas, rey de Somerset,
raptó a Ginebra y la tuvo prisionera en Glastonbury. Arturo acudió al
rescate con un grupo de caballeros, pero el abad consiguió que ambos
parlamentaran en vez de enfrentarse. En el medievo, los
monjes de Glastonbury construyeron una iglesia en lo alto del otero,
dedicándosela a San Miguel Arcángel, pero la misma se derrumbó en un
terremoto. Todo lo que queda hoy día es la torre de una iglesia construida
más tarde en sustitución de la anterior. Probablemente, la intención de
los monjes era cristianizar el otero pagano, que según la leyenda
constituía la entrada al Annwn, el ultramundo oculto donde reinaba Gwyn ap
Nudd, rey de las hadas. En el siglo VI, San Collen visitó a Gwyn en el
otero, ingresando por una entrada secreta que daba a un palacio. Al verse
sujeto a tentaciones, roció el lugar con agua bendita, con lo que el
palacio desapareció y el santo se encontró solo en el otero.
El
Pozo del Cáliz. Al pie del otero hay un viejo pozo cuyas aguas resuenan como el latido de un corazón. Las aguas se hallan teñidas de rojo por el óxido de hierro, por lo que también se le llama Fuente de la Sangre, pero su denominación más famosa es la de Pozo del Cáliz, pues, según la tradición, allí está oculto el Santo Grial, el legendario cáliz que utilizó Jesús en la última Cena y que José de Arimatea llevó a Inglaterra. Se decía que el Grial detentaba poderes milagrosos, siendo procurado en vano por muchos de los caballeros de la Tabla Redonda del rey Arturo. Es posible que las leyendas de Glastonbury no tengan suficiente base real, pero han impregnado la zona con un aura de misterio que muy pocos lugares generan. El cronista del siglo XII William de Malmesbury escribió que la abadía de Glastonbury tenía «un cierto aroma de santidad celestial desde sus mismos cimientos, y lo exhalaba por toda la región...» A pesar de los cambios posteriores y el desarrollo moderno, Glastonbury sigue siendo, como dijo De Malmesbury, «un santuario celestial en la Tierra».
La dama del Zodíaco La escultora
inglesa Katharine Maltwood provocó un sinnúmero de discusiones en 1929 con
la publicación de su libro "El Templo de las Estrellas de Glastonbury".
Según sus declaraciones, mientras investigaba la Historia del Santo Grial
(escrita en Glastonbury hacia 1200), descubrió un conjunto de figuras
enormes trazadas sobre el campo de Somerset, al sur de Glastonbury. Estas
figuras, cuyos contornos estaban definidos por los perfiles naturales de
ríos, senderos, colinas, zanjas y terraplenes, representaban los doce
signos del zodíaco. Katharine Maltwood logró relacionar el simbolismo de
estas figuras con la historia del Santo Grial y las leyendas del rey
Arturo.
Tan arcaico como las colinas y los ríos que definen sus figuras, el zodíaco de Glastonbury se extiende sobre el paisaje natural formando un gran círculo de 16 km de diámetro. Los antiguos completaron los dibujos astrológicos con senderos, canales y terraplenes. Este Templo de las Estrellas es una síntesis de astrología, leyendas arturianas y filosofía de la Nueva Era. Se necesita mucha paciencia e imaginación para captar su significado, basado en asociaciones de nombres geográficos y leyendas más que en datos históricos. Arturo es Sagitario, su esposa Ginebra es Virgo, el mago Merlín es Capricornio, y sir Lanzarote, Leo. Glastonbury está situada en Acuario, representado por un fénix la Nueva Era surgiendo de las cenizas de la antigua. El Pozo del Cáliz se halla en el pico del ave, el toro es su cabeza, y la abadía, el castillo del Grial.
La inglesa Mary Caine, profesora de arte, es la principal especialista en el estudio del zodíaco de Glastonbury. Es miembro de la orden de Druidas de Londres y ha aportado gran cantidad de detalles al simbolismo del zodíaco, que ha filmado desde el aire. Su principal contribución es el descubrimiento de un rostro mesiánico en la figura de Géminis, entre las poblaciones de Glastonbury y Somerton. Otra importante aportación de Mary Caine ha sido el descubrimiento de un zodíaco similar en la zona de Kingston-on-Thames, del condado inglés de Surrey. |
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