Las actitudes ante la violencia conyugal.
 


Diversas encuestas indican que un número sorprendentemente elevado de Occidentales aprueba cierta violencia en el matrimonio y, de hecho, la aceptación de tales prácticas es mayor en la clase media que en la baja. En una muestra de personas adultas, el 25% aprobaba las peleas entre marido y mujer. El 17% de los graduados escolares las aceptaba, pero también lo hacía el 32% de los titulados universitarios. En otra encuesta, el 24% de las mujeres y el 28% de los varones pensaba que era normal que los esposos se abofetearan, y el 4% de las esposas y el 9% de los esposos opinaba que esa conducta era necesaria.

En la medida en que la violencia conyugal recibe la aprobación social, la situación de la mujer maltratada empeora. Es difícil que pueda quejarse de su crisis, si la gente no la considera como tal.

 

 

 

 

 

 

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