Es necesario que las mujeres tomen conciencia de su potencial y de su valía. En este espacio te ofrecemos unas cualidades que las mujeres mayores debemos cultivar. Si nos comprometemos a llevar a cabo estos pequeños ejercicios, seremos más felices y, asimismo, aportaremos nuestro granito de arena para lograr que este mundo sea un lugar mejor.

Estas cualidades no se pueden cultivar de la noche a la mañana. La etapa de la vejez es una época de “maduración” en la que las mujeres pueden consagrar su tiempo, energía y creatividad a lo que en realidad les importa. Las ancianas deben ser atrevidas y confiar en su conocimientos y en sus propios instintos. No imploran; en cambio, sí meditan. Eligen su camino con la mente y el corazón. Poseen la bravura de quien defiende lo más digno de protección. Dicen la verdad con compasión. Escuchan su cuerpo, se recrean a sí mismas en función de las necesidades y saborean la parte positiva de sus vidas.

No dejes de visitar este espacio Web, en los buenos y en los malos momentos, sola o con otras personas... porque las mujeres mayores, juntas, pueden y deben cambiar el mundo.

 


Unas palabras sobre el empleo que hacemos de la palabra.

En este espacio, a menudo calificamos a las mujeres como "ancianas", o bien hablamos de una anciana interior o de un arquetipo de anciana. En ocasiones utilizamos anciana y sabia como sinónimos. Tanto en la psique femenina como en nuestras palabras, se percibe una cierta ambigüedad, un punto en el que las distinciones se difuminan.

A veces, en ciertas ocasiones, una mujer vive como una anciana sabia y, en el momento siguiente, ha dejado de serlo. Es obvio que en este caso no podemos hablar de una mujer plenamente sabia. Es necesario que en una persona el arquetipo de anciana y la mujer sean lo mismo, sean una misma unidad. Es importante que la sabiduría de la anciana nos venga a la mente, aunque sea de un modo fugaz y no la ignoremos.

La anciana interior o arquetípica es una presencia latente en la psique de todo el mundo, en los hombres e incluso los en niños y las niñas. La anciana no grita para imponerse frente al alboroto que arman las distintas partes de la personalidad al competir entre sí. La anciana es un potencial, más parecido a un talento inherente, que precisa ser reconocido y llevado a la práctica para desarrollarse. Esta presencia sabia de la psique madurará cuando confiemos en la existencia de una anciana en nuestro interior y comencemos a escucharla. Es entonces, en el silencio de nuestra propia mente, cuando debemos prestar atención a sus percepciones e intuiciones y actuar en este sentido.

Las cualidades de la anciana son los rasgos distintivos a través de los que una mujer mayor se distingue (como mujer y como arquetipo).

 

 

 

 

 

 

 

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