Tenía 18 años cuando comencé por segunda vez la terapia. Durante dos años, fui a la consulta de una mujer dos veces por semana. Ella trataba de hacerme reconocer que, en realidad, yo deseaba casarme, tener hijos y llevar una vida "segura"; estaba muy preocupada por mi arreglo personal y, como mi madre, me regañaba si mi vestido no estaba limpio o si llevaba el pelo lacio; me decía que sería una buena señal que empezara a maquillarme y que fuera a peinarme a la peluquería (tiñéndome, como ella, de rubio y poniéndome laca); cuando le dije que me gustaba llevar pantalones, me dijo que padecía una confusión de papeles con respecto al sexo... Comencé a ir a su consulta cuando mis amigos empezaron a experimentar con el sexo y yo sentía que no podía hacerlo y que mis amigas, con las que había tenido una mayor relación, me rechazaban por un buen rato en una cama...


Temas como este son demasiado corrientes entre las pacientes que han sido sometidas a psicoterapia. ¿Qué sabemos sobre las experiencias de estas mujeres? En este espacio revisaremos algunos de sus problemas de adaptación, las pruebas respecto al sexismo en la psicoterapia tradicional y las nuevas terapias que están apareciendo para la mujer.

 

 

 

 

 

 

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