La voz interior

El corazón y la mente del ser humano deberían vigilar los pensamientos de posibilidad y de expansión. Aquellos que tienen la tendencia a aceptar conceptos negativos sobre sí mismos o sobre su futuro, una y otra vez producen frutos negativos de su árbol de la vida. Pero la mente que ha cosechado sabiduría y que la ha aceptado, verá que es necesario invocar desde la presencia misma de la vida el regalo de la realidad de esa presencia, un regalo que Dios le ha dado.

La realidad de que hay posibilidades ilimitadas le proporciona al individuo esperanza. Y la esperanza brinda confianza allí donde antes reinaba la sensación de lucha. El que verdaderamente espera dentro de la Luz, de su poderosa presencia, sustituye la sensación de lucha por una recién hallada responsabilidad, nacida de la certeza en su destino final.

Mientras que el karma le devuelve a cada persona aquello que envía, la mejor forma de establecer el control del karma es percibir cuáles son las mejores posibilidades en una determinada circunstancia. De ahí que el factor determinante en el desarrollo del destino del hombre sea el tipo adecuado de educación espiritual.

Tiempo atrás la palabra charlatanería se aplicaba a enseñanzas cuestionables. Aun hoy existe la tendencia a descartar a la ligera aquellas fuentes de las más grandes verdades que no han recibido aclamación. En estos días de esfuerzo, en los que la oscuridad de la ignorancia culta cubre el mundo, es fácil que los hombres examinen con devoción inmerecida los antiguos órdenes cuya única reivindicación de integridad es, con frecuencia, su longevidad. Pero el tiempo por sí solo nunca puede vestir la ignorancia con los ropajes de la verdad.

Admitimos que algunos de los órdenes antiguos han preservado la verdad inviolada a lo largo de las eras y que unos cuantos han llegado a añadir las revelaciones progresivas de lo Divino que se les ha otorgado.

Pero deseamos señalar que, en esta era, muchos de los líderes de las instituciones religiosas y humanitarias del mundo han perdido el amor original de sus fundadores. Han sido desviados hacia las ilusiones del mundo que son a la vez anti-divinas, y que, por tanto, se oponen a todo propósito y a todo lo espiritual. Un método evolutivo que sólo se ciñe a las necesidades del progreso social y que calibra su valía según la miopía de la duración de la vida mortal del hombre raramente contribuye a la realidad progresiva del hombre infinito.

La oscuridad no puede producir luz; tampoco la luz producir oscuridad. Pues la naturaleza de la una es la vitalidad vibrante de la vida, y la naturaleza de la otra es la oscura sombra del nihilismo.

La conciencia instruida entra en contacto con la mente de lo Divino. Pero una educación que se derive únicamente de este mundo y que se base en los cambiantes principios del entendimiento humano sobre el universo material nunca puede suponer una promesa duradera ante nuestra mirada; asimismo, tampoco la educación por sí misma servirá para elevar la conciencia.

Nosotros, en nuestra búsqueda de la verdades que nos hacen más plenos y nos acercan a la Verdad, te invitamos a que examines la fuente de tu conocimiento y de tus creencias con el objetivo de determinar lo que es real y lo que no es real en tu conciencia. Porque sólo haciendo esto reconocerás la realidad que nosotros presentamos de común acuerdo con tu Yo Superior.

Esas experiencias interiores, esa voz interior que son consecuencia del contacto del alma con la verdad universal aquietarán las inarmónicas voces del mundo, y revelarán la paz que puede obtenerse cuando se comulga con el propósito divino.

Algunos no entienden que no es suficiente con que el Ser Divino planee el destino del hombre. Éste debe alinearse con el propósito divino por medio del consentimiento de su voluntad y de la aplicación activa de esa voluntad.

La clave para acceder al conocimiento divino yace en el Yo Superior de cada cual, no en el de los demás. Cada trastorno emocional en el que la personalidad, debido a un retorcido sentido de inferioridad, estalla de ira contra otra parte de la vida, produce una reacción kármica que retrasa aun más el progreso espiritual de esa persona.

La verdadera educación es la educación del espíritu. Pues es por medio del espíritu de lo Divino que el individuo aprende a gobernarse a sí mismo a través del principio universal: amor, sabiduría y poder en equilibrio perfecto. Entendiendo la necesidad de contribuir a esta tríada universal, todo individuo debe esforzarse a diario por comprender la totalidad de su ser y su relación con el todo así como con las partes.

Cuando esto se logra, haciendo uso de la voluntad, los derechos del individuo de acceder a la mente universal se convierten en un asunto que depende sólo de su historial y de su mérito. En cuanto el estudiante comprende cuál es su lugar en el esquema cósmico, la regla de oro se convierte en algo práctico y el hombre ve la futilidad de no ser inspirado por la razón y la justicia.

Las fuerzas malévolas han intentado involucrar al hombre en tales complejidades de pensamiento y sentimiento con el fin de ocultar la sencillez de la realidad y la justicia universal. Así, en un mundo injusto e irreal, la Justicia parece proverbialmente ciega, pero en realidad no lo está.

Quien haya educado su corazón, reconocerá que primero tiene que evaluar el potencial que posee basándose en su más reciente historial. Después debe examinar su imaginación (es decir, su capacidad de proyectar una imagen de la realidad). Su imaginación, bajo la dirección de la Luz y de las leyes de la justicia divina, puede concebir, y debería hacerlo, una meta realista que se pueda realizar durante la vida de esa persona.

No deberíamos ignorar las leyes de la sabiduría. Quienes beban de las fuentes del conocimiento con un motivo puro, incluso en la denominada vejez, atraerán hacia sí un tesoro de conocimiento espiritual que podrán usar en el futuro cercano o lejano. Esto se logra por medio del proceso de magnetismo solar, que retiene dones espirituales dentro de la órbita del yo personal. 

La vida es continua, y creer y tener esperanza en un mañana mejor posee cierta magia. Pero esa magia no debe disiparse en los canales de la duda y del temor. No debe permitirse que se disuelva al echar un vistazo al pasado y a los concomitantes fracasos de ese pasado. El ser y la conciencia del hombre deben expandir su propia fe en el propósito universal y apoyarse en el conocimiento directo de los esquemas divinos y no de los humanos.

El hombre no sólo debe estar dispuesto a ajustarse al propósito divino, sino que también debe ser capaz de fomentarlo. El corazón que se dedica al propósito del Ser Universal es el corazón alegre que vence al mundo con la conciencia de lo Divino.

No se debería usar, a modo de excusa por los fracasos propios ni a modo de lastre para el alma, las tendencias propias o de las demás. El alma debe tener la libertad de beber de la fuente de la verdad y de comprender que detrás del mundo de las apariencias se encuentra un mundo infinito de causas magistrales, una tesorería de la mente universal.

 

 

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